Weber se consolida al frente del PPE en un congreso que consagra el peso del PP español en Europa
Manfred Weber ha logrado lo que parecía improbable hace unos años: afianzar un liderazgo incuestionable en el Partido Popular Europeo (PPE) y trazar, con mano firme, la hoja de ruta de la derecha europea de cara a un nuevo ciclo político. En el congreso celebrado en Valencia, el dirigente alemán fue reelegido sin oposición para un segundo mandato al frente del PPE, la mayor familia política de la UE, con 502 votos a favor frente a solo 61 en contra. Este respaldo masivo, en un momento de transición geopolítica y económica para Europa, no es solo un refrendo personal, sino también una ratificación de su estrategia de endurecimiento discursivo y pragmatismo político.
Weber ha sabido capear tormentas internas y remodelar un partido que, como él mismo recordó, estaba “a la defensiva” hace apenas unos años. Hoy, bajo su dirección, el PPE gobierna en 12 países de la UE, cuenta con 14 comisarios europeos y es el grupo más numeroso del Parlamento Europeo, con 188 eurodiputados.
La clave de su éxito ha sido su habilidad para adaptarse a un entorno político cambiante, articulando alianzas con sectores ultraconservadores y desafiando a liberales y socialdemócratas sin romper del todo los puentes. “Sin nosotros, ¿dónde estarían hoy nuestra industria y nuestros empleos?”, se preguntó durante su intervención, en una crítica directa a la “política climática ideológica a la Frans Timmermans”, que el excomisario europeo que impulsó el Pacto Verde.
Esta reorientación hacia políticas menos intervencionistas y más favorables a la industria ha sido bien recibida por algunos socios del PPE, aunque no sin tensiones. Delegaciones como la polaca han advertido de su incomodidad si el PPE se aleja en exceso de sus aliados tradicionales en el centro político. No obstante, Weber se mantiene firme: no cederán su agenda política a cambio de “aplacar” a socialistas o liberales. Si la derecha radical o la ultraderecha votan a favor de las propuestas del PPE, “que así sea”.
Valencia no solo fue el escenario de la consagración de Weber. También se consolidó como la plataforma del creciente peso del Partido Popular español dentro del PPE. Alberto Núñez Feijóo se mostró como anfitrión y actor de primer nivel en el congreso. La puesta en escena fue tan cuidada como reveladora: Von der Leyen, Roberta Metsola y Friedrich Merz —líder de la CDU y próximo canciller de Alemania, tras ganar las elecciones federales— no escatimaron elogios hacia el líder gallego. “Has ganado todas las elecciones desde que estás al frente del PP. Vas a ser el presidente del Gobierno de España, no tengo ninguna duda”, proclamó Weber, arrancando una ovación en pie del auditorio.
El PPE cierra filas con Ucrania
Este gesto no fue anecdótico. El PPE está construyendo un nuevo eje de poder que busca reforzar su dominio institucional. En ese proyecto, España juega un papel clave. La elección de Dolors Montserrat como secretaria general del PPE y la creciente relevancia de figuras como Esteban González Pons subrayan esa tendencia. El respaldo escenificado por Von der Leyen y Merz no es solo cortesía diplomática: es la constatación de que el PP español se ha convertido en uno de los pilares estratégicos del PPE en su batalla por recuperar el control de la Comisión, del Consejo y del Parlamento Europeo.
El congreso sirvió también para lanzar un mensaje claro ante los desafíos globales: más defensa, más firmeza frente a Vladimir Putin y Donald Trump, y menos regulación innecesaria. Merz protagonizó uno de los momentos más aplaudidos al ridiculizar la normativa europea. Von der Leyen recogió el guante prometiendo una “simplificación regulatoria” y defendió que Europa ya es líder en acuerdos comerciales. Ambos mostraron firmeza ante el proteccionismo estadounidense, reafirmando que la UE debe actuar como actor global autónomo.
En cuanto a migración, uno de los temas centrales de la estrategia de Weber, Merz reclamó medidas más restrictivas y sostenibles, sintonizando con una demanda creciente entre los votantes europeos. Y en política exterior, el PPE cerró filas en su apoyo a Ucrania, exigiendo más presión sobre Rusia y una vía clara hacia la adhesión del país invadido a la UE.
El congreso del PPE en Valencia no ha sido solo un evento protocolario. Ha sido la escenificación de un nuevo equilibrio de poder dentro de la derecha europea, con Manfred Weber como artífice de una estrategia de reconquista institucional y con el Partido Popular español como socio preferente en ese camino. Europa se adentra en un ciclo de reajuste y realineamiento político, y el PPE ha dejado claro que no quiere adaptarse: quiere liderarlo. @mundiario