Portugal admite su dependencia energética de España: Bruselas investigará el apagón ibérico

El corte de electricidad dejó al descubierto la extrema vulnerabilidad de las infraestructuras críticas portuguesas, que colapsaron sin alternativas operativas. Montenegro enfrenta críticas por el “apagón informativo”.
Luís Montenegro, primer ministro de Portugal. / @LMontenegropm
Luís Montenegro, primer ministro de Portugal. / @LMontenegropm

El Gobierno de Portugal ha solicitado este martes una auditoría independiente a la Agencia para la Cooperación de los Reguladores de la Energía de la Unión Europea (Acer) para esclarecer las causas del histórico apagón que dejó sin suministro eléctrico a la mayor parte de la península ibérica este lunes. La petición, anunciada por el primer ministro en funciones, Luís Montenegro, incluye además la creación de una comisión técnica nacional para estudiar cómo prevenir futuras incidencias de este calibre.

“Queremos una investigación completa de las causas del apagón. Necesitamos una investigación rápida y respuestas urgentes”, afirmó el mandatario en rueda de prensa, tras un Consejo de Ministros extraordinario.

El corte de electricidad dejó al descubierto la extrema vulnerabilidad de las infraestructuras críticas portuguesas, que colapsaron sin alternativas operativas. Solo algunos hospitales y edificios públicos equipados con generadores pudieron mantener servicios básicos, aunque bajo mínimos. La falta de un plan de contingencia quedó especialmente patente en servicios de emergencia como el Instituto Nacional de Emergencias Médicas (Inem), cuyas líneas telefónicas llegaron a tardar más de 40 minutos en responder, según denunció Rui Lázaro, presidente del Sindicato de Técnicos de Emergencia Hospitalaria.

Durante la jornada del martes, Portugal ha ido recuperando progresivamente la normalidad. El suministro eléctrico ha sido restablecido en el 99,9 % del territorio, incluidos los 6.3 millones de clientes con contrato de electricidad. A las 9.30 de la mañana, apenas quedaban 800 hogares sin luz por averías puntuales ajenas al apagón. Los colegios han reabierto y los hospitales han comenzado a reprogramar consultas y cirugías suspendidas, mientras que el transporte metropolitano ha reanudado su actividad, aunque con notables retrasos.

Una de las infraestructuras más afectadas fue el aeropuerto internacional de Lisboa, donde cerca de una treintena de vuelos fueron cancelados, y la reanudación del tráfico aéreo se ha visto marcada por retrasos generalizados.

Pese a una autorización gubernamental para operar durante la madrugada, la acumulación de vuelos suspendidos durante el lunes provocó un colapso difícil de solventar. Las operaciones en los aeropuertos de Oporto y Faro, aunque limitadas, sí lograron mantenerse parcialmente, lo que ha generado críticas hacia la gestión en la capital. Según el ministro de Infraestructuras y Vivienda, Miguel Pinto Luz, la normalización de la actividad en Lisboa podría tardar “dos o tres días”.

La vulnerabilidad de las infraestructuras críticas

En el plano político, el apagón ha coincidido con la campaña electoral, aunque la mayoría de líderes han evitado explotar el incidente como herramienta partidista. Una excepción ha sido André Ventura, líder de la formación ultraderechista Chega, quien ha exigido responsabilidades al Gobierno por la dependencia energética de España y la firma de contratos millonarios con productores externos. En una entrevista con la cadena SIC, Ventura criticó duramente al primer ministro y a su rival socialista Pedro Nuno Santos, a quienes calificó como “el cachondeo de Europa”.

El Ejecutivo de Montenegro también ha recibido críticas por la escasa información facilitada en las primeras horas de la crisis, algo que ha sido interpretado como un “apagón informativo”. Además, ha sido cuestionado por la falta de resiliencia del sistema eléctrico nacional. El primer ministro ha tratado de desviar la responsabilidad, subrayando que el fallo se originó en la red española, de la que Portugal importaba el 30 % de su energía en el momento del incidente. La caída repentina de este suministro dejó sin luz al 93 % del país luso. “España tuvo la ayuda de Francia y Marruecos, pero Portugal solo cuenta con conexiones internacionales con España”, lamentó.

La crisis energética también ha reabierto el debate sobre la privatización de infraestructuras estratégicas. La Red Eléctrica Nacional (REN), encargada del transporte eléctrico, fue vendida durante el periodo de intervención económica. Hoy está controlada por capital extranjero, lo que, según voces como la de Mariana Mortágua, coordinadora del Bloco de Esquerda, pone en entredicho la soberanía energética del país. Mortágua ha pedido la renacionalización de REN, calificando su privatización como un “grave error” que ha comprometido la seguridad de los ciudadanos.

El apagón ha puesto en evidencia las fragilidades del sistema energético portugués y su dependencia estructural del país vecino. Mientras se esperan las conclusiones de las investigaciones, el episodio ha generado un consenso general: la necesidad urgente de reforzar la autonomía, la planificación de emergencia y la transparencia en la gestión de las infraestructuras críticas. @mundiario

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