Ucrania, ¿abandonada por Estados Unidos?
La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, en Anchorage (Alaska) ha dejado a Ucrania con una amarga sensación de derrota diplomática. Lejos de generar esperanza en un alto el fuego, el encuentro ha reforzado el temor de que Washington esté cediendo ante la narrativa del Kremlin, lo que supone un golpe para la moral de la sociedad ucraniana y para la estrategia del presidente Volodímir Zelenski.
En Kiev, las reacciones populares han sido contundentes. Genadi Kostov, veterano de guerra y conserje en un edificio del centro, lo resumía con crudeza: “Básicamente es una reunión entre dos gilipollas para decidir cómo jodernos”. Su percepción refleja la creciente desconfianza hacia Trump, un sentimiento que se ha multiplicado en los últimos meses.
Las redes sociales y medios locales se han convertido en altavoces del malestar. El influyente periodista Ilia Ponomarenko calificó la cumbre de “patética” y auguró que “Trump irá para Moscú”. El diario Kyiv Independent abrió con un editorial demoledor: “Nauseabundo, vergonzoso y al final, inútil. Vergüenza eterna para Estados Unidos”.
El contraste con la estrategia de Zelenski
Mientras tanto, el Gobierno de Zelenski ha optado por un tono conciliador. El presidente y su ministro de Exteriores, Andrii Sibiga, insistieron en destacar los “esfuerzos de la Casa Blanca” para terminar la guerra y la promesa de Trump de otorgar “garantías de seguridad”, sin aclarar si estas se traducirán en más armamento. Lo que sí ha descartado Trump es el ingreso de Ucrania en la OTAN, una de las exigencias clave de Moscú.
La brecha entre la percepción ciudadana y la estrategia oficial es cada vez más evidente. En Kiev, grupos de amigos compartían memes ridiculizando la cumbre, señalando que “Putin ha salido de Alaska con los objetivos cumplidos, y Trump con las manos vacías”.
Trump cede en el alto el fuego y congela sanciones
En una entrevista posterior en Fox News, Trump dejó clara su visión: instó a Zelenski a aceptar un acuerdo con Rusia, sugirió que Ucrania deberá ceder territorio y adelantó que no impondrá nuevas sanciones a Moscú ni a los países que compren su energía. La Casa Blanca incluso ha eliminado la exigencia de un alto el fuego previo para negociar, lo que implica que las conversaciones de paz avanzarán mientras la guerra sigue activa en el terreno.
Este cambio de postura beneficia directamente a Putin, que consigue margen diplomático sin renunciar a la ofensiva militar. “Gran victoria de Putin”, sintetizó Janis Kluge, del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales. Para el diplomático Wolfgang Ischinger, la cumbre se traduce en “ningún progreso real, sin tregua y sin sanciones. Para Ucrania, nada; para Europa, una profunda decepción”.
En paralelo, la Casa Blanca ha reducido drásticamente el respaldo bélico a Kiev. Desde enero, Washington ha transferido poco más de 1.000 millones de euros en armamento, la mayoría financiado por aliados europeos. Muy por debajo del volumen de ayuda aprobado durante la presidencia de Joe Biden. Mientras tanto, las tropas ucranianas denuncian carencias de munición en el frente de Donetsk, lo que limita su capacidad defensiva frente al ejército ruso.
Europa, último sostén de Ucrania
Ante la retirada parcial de Estados Unidos, son ahora las potencias europeas las que sostienen el esfuerzo militar ucraniano. Sin embargo, la decisión de Trump de alinearse con Moscú en algunos puntos clave amenaza con fracturar la unidad occidental.
El expresidente ruso Dmitri Medvédev celebró abiertamente los resultados: “El jefe de la Casa Blanca ha aceptado desescalar la presión sobre Rusia. Y lo más importante: la desaparición del alto el fuego como condición demuestra que las negociaciones son posibles mientras continúa la operación militar especial”.
Así, la cumbre de Alaska ha confirmado los peores temores de Ucrania: Trump prioriza su acercamiento a Moscú incluso a costa de la seguridad de Kiev. La sociedad ucraniana lo percibe como una humillación, mientras el Gobierno se esfuerza en mantener un difícil equilibrio diplomático.
La desconfianza crece y las encuestas lo reflejan: en un año, el porcentaje de ucranios que ven a Trump como una amenaza pasó del 21% al 72%. Un dato que refleja no solo el rechazo a la cumbre, sino la certeza de que, en esta guerra, Ucrania deberá resistir con un aliado menos en su trinchera. @mundiario

