Trump recibirá a Al Sharaa en la Casa Blanca para impulsar el nuevo liderazgo sirio
Por primera vez desde la independencia de Siria en 1946, un presidente del país visitará oficialmente la Casa Blanca. El presidente estadounidense Donald Trump recibirá el próximo 10 de noviembre al mandatario sirio Ahmed al Sharaa en Washington, en una cita que marcará un punto de inflexión en la política de Estados Unidos hacia Damasco y en el equilibrio estratégico de Oriente Próximo.
La reunión busca avanzar en la reconstrucción de Siria, levantar parte de las sanciones que la asfixian desde hace años y explorar una cooperación inédita con Israel en materia de seguridad regional.
El anuncio, confirmado por el ministro de Exteriores sirio, Asd al Shaibani, y por fuentes de la Casa Blanca, llega menos de un año después del colapso del régimen de Bachar el Asad, derrocado en diciembre en una ofensiva relámpago de grupos insurgentes. Desde entonces, Al Sharaa, quien lidera el Gobierno de transición, ha iniciado una intensa ofensiva diplomática para restablecer lazos internacionales y reconstruir un país devastado por más de una década de guerra civil.
Washington considera esta visita como una oportunidad para reconfigurar la relación con Siria, país que permaneció aislado durante medio siglo bajo el dominio de la familia Asad. “Habrá muchos temas sobre la mesa, comenzando por el levantamiento de sanciones y la apertura de un nuevo capítulo entre Estados Unidos y Siria”, adelantó Shaibani. Para la Administración Trump, la visita representa también una oportunidad de consolidar un eje político que estabilice el Levante tras el reciente acuerdo de cese al fuego entre Israel y Hamás.
El pasado mayo, Trump y Al Sharaa se reunieron en Arabia Saudí durante la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo, el primer encuentro entre líderes de ambos países en 25 años. Ahora, el presidente estadounidense busca formalizar esa aproximación y respaldar el proceso de reconstrucción sirio con asistencia técnica, inversiones y apoyo a su reincorporación a organismos internacionales.
Según confirmó el enviado especial Thomas Barrack, uno de los ejes centrales del encuentro será la firma de un acuerdo para que Siria se una a la coalición internacional contra el Estado Islámico, liderada por Estados Unidos. “Será un paso notable y un símbolo del giro político en Damasco”, afirmó durante el foro de seguridad Manama Dialogue en Bahréin.
Barrack, considerado uno de los arquitectos de la nueva estrategia estadounidense en la región, también confirmó que Siria participa en rondas de negociación con Israel para restaurar el alto el fuego de 1974, que estableció una zona desmilitarizada entre ambos países. “La senda es clara: Jerusalén o Tel Aviv deben formar parte de la conversación junto con Siria. Damasco está mostrando el camino”, declaró.
El nuevo liderazgo sirio, sin embargo, genera desconfianza en Israel. Tel Aviv teme que antiguos combatientes islamistas integrados en el gobierno puedan reactivar milicias hostiles cerca de su frontera norte. Tras la caída de Asad, el ejército israelí ocupó parte de la franja de seguridad supervisada por la ONU en el Golán y lanzó ataques aéreos para evitar el reagrupamiento de fuerzas vinculadas a Irán.
El perfil del propio Al Sharaa añade complejidad al acercamiento. Antiguo insurgente vinculado en el pasado a redes yihadistas, fue detenido por tropas estadounidenses en Irak antes de reintegrarse en el proceso político sirio. Pese a su pasado y una recompensa millonaria que pesaba sobre su cabeza, Washington lo percibe hoy como un colaborador que puede estabilizar su país y a romper con la herencia del baazismo en Damasco.
El encuentro con Trump puede ser interpretado como el reconocimiento implícito de que, tras décadas de guerra, sanciones y aislamiento, Siria sigue siendo un actor indispensable en el equilibrio de Oriente Próximo. Para Washington, la apuesta pasa por aprovechar el momento para redibujar las alianzas y contener a Irán y sus milicias; para Damasco, por regresar al mapa político internacional y acceder a los recursos que necesita su reconstrucción.
El 10 de noviembre, cuando Al Sharaa cruce por primera vez el umbral del Despacho Oval, el gesto no solo simbolizará el fin de una era de enemistad, sino el comienzo de un experimento diplomático que podría reconfigurar el tablero regional. @mundiario


