Trump impulsa un nuevo plan de ayuda humanitaria para Gaza ante la catástrofe

En plena crisis por hambre en la Franja, el presidente de EE UU anuncia su intención de redoblar los esfuerzos para alimentar a la población, mientras crecen las críticas al sistema actual de distribución y el aumento de la violencia.

Personas en Gaza intentando obtener comida. / @_PabloFdez_.
Personas en Gaza intentando obtener comida. / @_PabloFdez_.

La grave crisis humanitaria que asola la Franja de Gaza ha dado un giro inesperado con el anuncio del expresidente de EE UU, Donald Trump, quien ha confirmado que su equipo está trabajando en un plan específico para “alimentar” a la población gazatí. El anuncio llega en un contexto marcado por una catástrofe sin precedentes, donde la falta de alimentos y la violencia en los puntos de reparto se cobran vidas a diario. Trump ha señalado que su administración tiene la intención de “salvar a mucha gente” y ha lamentado que esta intervención “tendría que haber ocurrido hace tiempo”.

Este nuevo enfoque humanitario coincide con la visita a Gaza del enviado especial de Trump para Oriente Próximo, Steve Witkoff, acompañado por el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee. Ambos diplomáticos han recorrido durante cinco horas las instalaciones de la llamada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), entidad promovida por EE UU e Israel para gestionar el suministro de comida en la zona. Sin embargo, su presencia no logró detener la violencia: al menos 53 personas murieron en apenas un día mientras esperaban alimentos, según el Ministerio de Sanidad gazatí.

En declaraciones al medio Axios, Trump reiteró su intención de intensificar la ayuda: “queremos ayudar la gente a vivir. Queremos alimentar a la gente”. Esta línea discursiva ha sido constante en sus intervenciones recientes, en las que ha manifestado su preocupación por el aspecto famélico de los niños palestinos. No obstante, el expresidente evitó precisar si su plan implica la creación de un nuevo sistema de distribución o la ampliación del actual, gestionado por GHF con apoyo de mercenarios y tropas israelíes.

La eficacia y legitimidad de la GHF, sin embargo, están siendo objeto de duras críticas. Organizaciones humanitarias, como Human Rights Watch (HRW), han denunciado que las fuerzas israelíes han disparado sistemáticamente contra civiles hambrientos que se agolpan en los centros de reparto, provocando al menos 859 muertos, según cifras de la ONU.

Human Rights Watch denuncia “crímenes de guerra”

HRW va más allá al calificar estos hechos como “crímenes de guerra” y acusar a Israel del “uso del hambre como arma de guerra”. En un reciente informe, la organización pide desmantelar la GHF y reactivar el sistema de distribución de las Naciones Unidas, suspendido por presuntas irregularidades que aún no han sido demostradas.

En paralelo, los esfuerzos internacionales para hacer llegar ayuda humanitaria a Gaza continúan. España, por ejemplo, realizó el viernes un lanzamiento aéreo de 12 toneladas de suministros, una medida que, si bien salva vidas puntualmente, ha sido criticada por su ineficacia y los riesgos que conlleva para la población civil. Desde Naciones Unidas, Philippe Lazzarini, jefe de la agencia para los refugiados palestinos (UNRWA), ha insistido en que es imprescindible reabrir los pasos terrestres si realmente se quiere paliar el hambre en el enclave.

Mientras tanto, el conflicto bélico entre Israel y Hamás mantiene su intensidad. El mismo día de la visita estadounidense a Gaza, las fuerzas israelíes continuaron bombardeando el enclave, con un total de 83 muertos y más de 550 heridos en apenas 24 horas. La difusión de vídeos de rehenes israelíes en condiciones extremas ha reavivado las conversaciones sobre una posible tregua. Una fuente israelí dejó entrever que se estudia una “tregua integral” que incluya la liberación de todos los cautivos y la desmilitarización de la Franja, un cambio sustancial respecto a propuestas anteriores más escalonadas.

En este panorama sombrío, el anuncio de Trump podría marcar un punto de inflexión, siempre que vaya más allá de la retórica y se traduzca en acciones concretas, eficaces y respetuosas del derecho internacional humanitario. El reto es doble: salvar vidas de forma urgente y construir un sistema de ayuda estable y justo que no perpetúe la violencia ni el sufrimiento de una población atrapada en un conflicto sin salida aparente. @mundiario

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