Trump respalda a Netanyahu: EE UU exige la anulación de su juicio por corrupción

El presidente estadounidense irrumpe en la justicia israelí al exigir el fin inmediato del proceso judicial contra el primer ministro, a quien elogió como “el mayor guerrero en la historia de Israel”.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel junto a Donald Trump, presidente de EE UU. / White House
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel junto a Donald Trump, presidente de EE UU. / White House

El presidente de EE UU, Donald Trump, volvió a irrumpir en el escenario político internacional con una declaración explosiva: pidió la anulación inmediata del juicio por corrupción contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, o, en su defecto, un indulto presidencial. Lo hizo a través de su plataforma Truth Social, donde también lanzó una defensa apasionada de su aliado en la que calificó el proceso judicial como una “caza de brujas” y describió a Netanyahu como “el mayor guerrero en la historia de Israel”.

Las declaraciones llegaron justo después de una semana de alta tensión militar entre Israel e Irán, en la que Estados Unidos y su aliado hebreo lanzaron una serie de bombardeos coordinados contra instalaciones nucleares iraníes. En ese contexto, Trump aprovechó el momento para ensalzar el liderazgo de Netanyahu durante el conflicto y presentar su intervención como una muestra de gratitud hacia quien considera “un gran héroe del pueblo judío”.

“Bibi Netanyahu fue un guerrero como tal vez ningún otro en la historia de Israel. Lo que ha sufrido es impensable. Su juicio debe ser anulado o debe recibir un perdón”, escribió Trump.

Desde 2020, Netanyahu está siendo juzgado por tres casos de corrupción: el Caso 1000, el Caso 2000 y el Caso 4000. Este proceso es inédito, ya que él es el primer jefe de Gobierno en la historia de Israel en ser procesado mientras ocupa el cargo.

En el Caso 1000, Netanyahu enfrenta acusaciones de fraude y abuso de confianza por haber recibido obsequios valorados en cientos de miles de dólares, que incluyen cigarros, joyas y champán, del productor de Hollywood Arnon Milchan. Se le acusa de haber hecho esto a cambio de favores personales y fiscales.

Por otro lado, en el Caso 2000, se le imputa haber negociado con el editor del diario Yedioth Ahronoth para obtener una cobertura favorable en los medios, a cambio de impulsar leyes que perjudicaran a su competidor, Israel Hayom.

Y el más grave, el Caso 4000, involucra acusaciones de cohecho, fraude y abuso de confianza. Netanyahu habría promovido decisiones regulatorias que beneficiaron económicamente al conglomerado Bezeq, controlado por el empresario Shaul Elovitch, a cambio de una cobertura mediática favorable del portal de noticias Walla, propiedad de Elovitch.

Netanyahu ha negado enérgicamente todas las acusaciones y ha sostenido que los cargos en su contra son parte de una conspiración política y mediática para derrocarlo.

Las declaraciones de Trump llegan en un momento particularmente delicado del juicio, que retomaba audiencias esta semana tras haber sido pausado por el conflicto militar con Irán. La reanudación del proceso judicial ha sido vista por algunos como un signo de normalización institucional, pero también ha vuelto a tensar el clima político en Israel.

El hecho de que un presidente estadounidense exija anular un proceso judicial activo en un país aliado, sin pruebas ni procedimiento formal, representa una inusual —e incómoda— intromisión. No hubo respuesta directa de Netanyahu, pero su partido, el Likud, compartió la traducción al hebreo de los comentarios de Trump en la red social X, sin hacer aclaraciones adicionales y sus ministros publicaban agradecimientos al estadounidense.

La oposición israelí responde: “no debe interferir”

La oposición israelí, encabezada por el ex primer ministro Yair Lapid, no tardó en criticar el pronunciamiento de Trump. En declaraciones al portal Ynet, Lapid reconoció el apoyo del presidente estadounidense a Israel, pero fue categórico. “Estamos agradecidos con el presidente Trump, pero como ha dicho incluso Simcha Rothman (compañero de la coalición de Netanyahu): el presidente no debería interferir en procesos judiciales de un país independiente”.

Lapid insinuó además que el gesto de Trump podría no ser altruista, sino una “compensación política” hacia Netanyahu, en el marco de las presiones estadounidenses para que ponga fin a la guerra en Gaza, otro asunto que divide profundamente a la política israelí.

Un caso más de paralelismo político

El tono empleado por Trump al calificar el juicio de Netanyahu como una “caza de brujas” resuena con el lenguaje que ha usado para defenderse de sus propios procesos judiciales en Estados Unidos. Esta simetría discursiva refuerza la percepción de que Trump no solo defiende a Netanyahu por afinidad política, sino también por reflejo personal, buscando establecer una narrativa común de líderes acosados por “el sistema”.

Sin embargo, hasta el momento en que se escribe esta nota, ninguna autoridad judicial israelí ha respondido públicamente a la presión ejercida desde Washington. El sistema legal israelí, que se enorgullece de su independencia, podría ver en estas declaraciones un intento de socavar esa autonomía.

La intervención de Trump pone de relieve el delicado equilibrio entre la política exterior y los asuntos judiciales internos de un país aliado. Si bien su respaldo a Netanyahu no es nuevo, la forma en que ha elegido expresarlo —exigiendo el fin de un juicio en marcha— representa una señal de alarma para quienes ven con preocupación la creciente politización de la justicia tanto en Estados Unidos como en Israel.

Mientras tanto, el juicio contra Netanyahu continúa, con audiencias previstas en las próximas semanas. Y con él, la narrativa sobre el futuro político del primer ministro —y su legado— permanece abierta, con una opinión pública profundamente dividida y un escenario internacional cada vez más volátil. @mundiario

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