Entre aliados y rivales: la Administración Trump anuncia la suspensión de visados para 75 países
La política migratoria de Estados Unidosredobla los esfuerzos para cumplir con las expectativas de esta etapa de endurecimiento sin precedentes. Este miércoles, la Administración del presidente Donald Trump anunció la suspensión del procesamiento de visados de inmigrantes para nacionales de 75 países.
La lista incluye a países tradicionalmente aliados como Colombia, Brasil, Egipto o Tailandia, así como a países considerados estratégicamente sensibles como Rusia, Irán y Somalia. Se trata de una medida que refuerza una tendencia clara: reducir de forma drástica la inmigración permanente hacia Estados Unidos bajo el argumento de proteger el sistema de bienestar y la seguridad económica nacional.
Una visa de inmigrante es un documento que requiere un ciudadano extranjero que busca vivir y trabajar permanentemente en los Estados Unidos. A diferencia de las visas de no inmigrante, que son temporales, la visa de inmigrante es el paso inicial para obtener la residencia permanente legal, comúnmente conocida como la "Green Card".
El Departamento de Estado justificó la decisión en una reinterpretación más estricta del criterio de “carga pública”, una figura legal que permite denegar la residencia a quienes puedan depender de ayudas estatales.
Aunque este principio ya existía en la legislación estadounidense, la actual administración ha optado por aplicarlo de forma generalizada según la nacionalidad, pausando en bloque la emisión de visados de inmigración mientras se revisan los procedimientos consulares pertinentes.
Según explicó el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, la suspensión busca frenar lo que Washington considera un “abuso del sistema migratorio”, señalando que el objetivo es impedir la entrada de personas que, en opinión del Ejecutivo, podrían “extraer recursos del pueblo estadounidense”. La Casa Blanca ha respaldado públicamente esta narrativa y ha subrayado que la política migratoria forma parte de una estrategia más amplia de control fronterizo y reducción de la inmigración legal.
La magnitud de la medida es notable. La lista de países afectados abarca regiones enteras de África, Asia, América Latina y Europa del Este, lo que supone un impacto directo sobre flujos migratorios históricos hacia Estados Unidos. En el caso de América Latina, la inclusión de países como Uruguay, Brasil, Colombia o Guatemala rompe con la idea de que estas restricciones se limitan a Estados considerados “de riesgo”, en un movimiento que parece extenderse hacia el rango político.
Desde el punto de vista operativo, la suspensión no afecta a los visados de no inmigrante, como los de turismo, negocios o estudios temporales. Esto resulta clave en un contexto en el que Estados Unidos se prepara para acoger eventos globales como el Mundial de Fútbol de 2026 y los Juegos Olímpicos de 2028, que previsiblemente incrementarán la demanda de visados temporales.
Sin embargo, incluso estos solicitantes estarán sujetos a controles reforzados, incluida la revisión de historiales en redes sociales.
La decisión se apoya en una directiva emitida en noviembre, que amplió los criterios que los funcionarios consulares deben evaluar al analizar una solicitud de visado de inmigrante. A partir de ahora, factores como edad, estado de salud, situación familiar, nivel educativo, habilidades laborales, dominio del inglés y cualquier uso previo de ayudas públicas adquieren un peso mucho mayor que antes.
Estados Unidos anunció este miércoles que suspenderá el procesamiento de visas de inmigrantes de 75 países, en medio de la presión de la administración de Donald Trump contra la inmigración. Informe de @rmacedonio_tv pic.twitter.com/y3eSPs1ink
— NTN24 (@NTN24) January 14, 2026
Este enfoque, según expertos en inmigración, eleva considerablemente el umbral para obtener la residencia permanente en EE UU.
El anuncio se produce además en un contexto de cifras récord. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, el Departamento de Estado ha revocado más de 100.000 visados, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional asegura haber deportado a más de 600.000 personas, además de otros millones que presuntamente habrían abandonado el país voluntariamente. La suspensión de visados a 75 países refuerza esa línea de acción y consolida un cambio estructural en la política migratoria estadounidense.
En el plano internacional, la medida ha generado inquietud entre gobiernos afectados, incluidos algunos con relaciones estrechas con Washington. La inclusión de aliados tradicionales sugiere que la política migratoria se está utilizando no solo como herramienta de control interno, sino también como instrumento de presión y redefinición de prioridades estratégicas. @mundiario


