Trump acusa a España de no actuar como aliado de la OTAN en pleno conflicto con Irán
La tensión diplomática entre Washington y Madrid ha alcanzado un nuevo nivel en medio del agravamiento del conflicto en Oriente Próximo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cargar públicamente contra España, a la que calificó de “perdedora”, en referencia a la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir que las bases militares de Morón y Rota se utilicen en las operaciones contra Irán.
Las declaraciones del mandatario estadounidense, realizadas en una entrevista telefónica con el diario estadounidense New York Post, intensifican el enfrentamiento político surgido en los últimos días entre ambos países. Trump sostuvo que, mientras algunos aliados internacionales respaldan su estrategia en la región, España está actuando de forma hostil hacia la Alianza Atlántica.
“Tenemos muchos ganadores, pero España es una perdedora”, afirmó el líder republicano, quien también acusó a Madrid de no comportarse como un aliado fiable dentro de la OTAN. Trump recuperó además una vieja crítica contra el país: el nivel de gasto en defensa. Según su argumento, España no cumple con el compromiso de elevar el presupuesto militar hasta el 5% del PIB, manteniéndolo actualmente en torno al 2%.
La tensión bilateral se produce después de que el Gobierno español rechazara que Estados Unidos utilice las bases militares de uso compartido para operaciones relacionadas con la guerra contra Irán. La respuesta del Ejecutivo fue clara. El presidente Pedro Sánchez resumió la postura de España en una declaración institucional con una frase contundente: “No a la guerra”.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reiteró que la posición del Gobierno no ha variado. Según explicó, cualquier operación militar que implique el uso de instalaciones españolas debe ajustarse estrictamente a los acuerdos bilaterales vigentes y contar con el respaldo del marco internacional, especialmente de Naciones Unidas. “La posición de España no ha cambiado ni una coma”, subrayó el jefe de la diplomacia española.
Las críticas hacia Madrid no proceden únicamente de Washington. Desde Israel, el presidente Isaac Herzog también cuestionó duramente la actitud del Ejecutivo español. Durante una visita institucional en Rishon LeTsion, cerca de Tel Aviv, Herzog acusó a España de adoptar una postura que calificó de “extraña e incomprensible” dentro del contexto de la OTAN y la Unión Europea.
El dirigente israelí afirmó que existe una amplia coalición internacional destinada a frenar la influencia de Irán en la región y lamentó que España no se haya sumado plenamente a esa estrategia. A su juicio, el país europeo está alejándose de la posición que deberían mantener los socios occidentales frente a lo que describió como el “imperio del mal” iraní.
Estas declaraciones se produjeron el mismo día en que el Ministerio de Defensa español anunció el envío de la fragata Cristóbal Colón al Mediterráneo oriental. La misión se desarrollará junto al portaaviones francés Charles de Gaulle y buques de la Armada griega con el objetivo de reforzar la protección de Chipre ante posibles ataques iraníes. Con esta decisión, España intenta mostrar compromiso con la seguridad regional sin participar directamente en la ofensiva militar.
Mientras tanto, la guerra en Oriente Próximo continúa intensificándose. El conflicto ha entrado en su sexto día con nuevos ataques de Irán contra territorio israelí y objetivos en Catar y el Kurdistán iraquí. La situación ha provocado además incidentes colaterales, como la caída de drones iraníes en territorio de Azerbaiyán, denunciada por las autoridades de ese país.
El ejército israelí también ha dado un paso sin precedentes al ordenar la evacuación total de cuatro barrios situados en los suburbios de Beirut, donde viven decenas de miles de personas. La medida refleja el temor a una ampliación del conflicto hacia el Líbano y evidencia el creciente riesgo de una guerra regional a gran escala.
Desde Teherán, la retórica tampoco ha rebajado su tono. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismaeil Baghaí, advirtió que la Unión Europea deberá asumir consecuencias si mantiene silencio ante lo que calificó como una “agresión brutal” de Estados Unidos e Israel. Según sus palabras, quien no condene estas acciones “se convertirá en cómplice y tarde o temprano pagará un precio”.
En paralelo, Trump ha introducido un elemento adicional de polémica al afirmar que Estados Unidos pretende influir en la elección del futuro líder de Irán tras la muerte del líder supremo Alí Jameneí en el reciente ataque conjunto de Washington y Tel Aviv. El presidente estadounidense aseguró que su país quiere participar en el proceso político para garantizar que el próximo dirigente iraní conduzca al país en una dirección distinta.
Aunque reconoció que el proceso sucesorio aún se encuentra en una fase muy inicial, Trump descartó como probable candidato a Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido líder. El mandatario insistió en que el objetivo de Washington es evitar que la situación vuelva a repetirse cada pocos años y que Irán adopte una orientación política más favorable para su población y para la estabilidad internacional.
En este contexto de creciente confrontación, la posición de España se ha convertido en un foco inesperado de disputa dentro del bloque occidental. Mientras Madrid defiende una estrategia basada en la contención y el respeto al derecho internacional, la presión de Washington y las críticas de Israel evidencian la profunda fractura diplomática que la guerra en Oriente Próximo está provocando entre aliados tradicionales. @mundiario


