¿Atacar o interceptar? Trump abre la puerta a que la OTAN derribe aeronaves rusas en su espacio aéreo

El presidente de EE UU plantea que los países europeos podrían responder con fuego contra las incursiones rusas, mientras la Alianza advierte de que usará “todos los medios militares” para defender su territorio.
Donald Trump, presidente de EE UU. / Oficina del presidente de Ucrania
Donald Trump, presidente de EE UU. / Oficina del presidente de Ucrania

Las últimas declaraciones de Donald Trump han respaldado las exigencias de los aliados para responder de forma más contundente al creciente hostigamiento ruso en Europa. Durante un encuentro con el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU, el presidente  estadounidense respondió afirmativamente cuando se le preguntó si los países de la OTAN deberían derribar aeronaves rusas que violen su espacio aéreo.

El comentario, que no iba acompañado de una política detallada, marca un cambio de tono en la postura de Washington hacia las provocaciones aéreas de Moscú.

Trump, no obstante, introdujo matices al señalar que su apoyo dependería de las circunstancias específicas: “Eso depende”, declaró al ser consultado sobre si Estados Unidos respaldaría a un aliado en caso de una escalada derivada del derribo una aeronave rusa. La ambigüedad de su respuesta contrasta con la contundencia inicial y refleja la dificultad de trazar líneas rojas claras en un escenario de alta tensión militar

Una pista sobre la postura estadounidense puede encontrase en las declaraciones de su secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha matizado en una entrevista televisiva que la OTAN no ha discutido la opción de derribar aviones rusos salvo en caso de ataque directo. Según Rubio, la política actual sigue siendo interceptar y escoltar los aviones de combate ruso fuera del espacio aéreo, evitando así un choque mayor..

La OTAN, por su parte, atraviesa un momento de creciente presión. En las últimas semanas, los cielos de varios países europeos se han visto alterados por incursiones de cazas y drones. Más allá de los constantes drones rusos sobre Polonia, Estonia denunció la entrada de tres MiG-31 rusos en su espacio aéreo, mientras que Dinamarca y Noruega se vieron obligadas a cerrar aeropuertos por la presencia de drones sospechosos. La Alianza ha calificado estos episodios como un “patrón de comportamiento irresponsable” por parte de Moscú.

El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ha insistido en que la OTAN responderá con “determinación tranquila”, pero no descartó el uso de la fuerza: “Las decisiones sobre si derribar o no un aparato se toman en tiempo real, basadas en inteligencia y en la amenaza que represente”. En el caso de Estonia, explicó que no se disparó porque las aeronaves no suponían un riesgo inmediato.

Las palabras de Trump se producen en un contexto en el que algunos miembros de la OTAN, como Estonia, ya han declarado abiertamente que están dispuestos a interceptar y, si es necesario, abatir aviones rusos. El propio ministro de Exteriores estonio, Margus Tsahkna, subrayó la disposición de su país a actuar de manera contundente si se repiten violaciones de soberanía.

El Consejo del Atlántico Norte, núcleo político de la Alianza, emitió un mensaje inequívoco: Rusia es “plenamente responsable” de estas incursiones, que calificó de escalada peligrosa. “Los aliados emplearán todos los instrumentos militares y no militares necesarios para defenderse”, añadió el comunicado, en referencia al marco del derecho internacional y del artículo 5 del tratado fundacional.

La Unión Europea también se ha sumado al endurecimiento del discurso. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, habló de un “patrón persistente de contestación en nuestras fronteras” y advirtió de que la infraestructura crítica europea está en riesgo tras los avistamientos en Copenhague. Bruselas atribuye ya de manera abierta a Rusia la autoría de estos incidentes.

En la práctica, las declaraciones de Trump no cambia mucho la situación en el terreno antes de que aclarara su postura: por un lado, avala la idea de una respuesta militar inmediata contra las incursiones rusas; por otro, condiciona su apoyo a un análisis caso por caso, lo que abre espacio para la interpretación. Esta dualidad refleja tanto el deseo de proyectar firmeza como la cautela de evitar una escalada directa con Moscú.

El debate pone de relieve un dilema central para la OTAN: mantener la credibilidad de su disuasión sin precipitarse a un enfrentamiento que podría escalar. Las declaraciones de Trump añaden un elemento de presión en un momento en que la Alianza se enfrenta a la necesidad de equilibrar firmeza y prudencia ante las provocaciones rusas en Europa. @mundiario

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