Los socialistas y la ultraderecha votarán en contra de la moción de confianza del Gobierno de Portugal
El Gobierno de Portugal, liderado por el primer ministro Luís Montenegro desde hace 11 meses, se encuentra en una crisis política tras el anuncio del Partido Socialista (PS) y el partido de ultraderecha Chega de que votarán en contra si el Ejecutivo presenta una moción de confianza en el Parlamento. La decisión de ambas formaciones deja al Gobierno en una situación de extrema fragilidad, con un alto riesgo de colapso.
El líder socialista, Pedro Nuno Santos, fue tajante al declarar que su partido no apoyará la moción de confianza. "El Partido Socialista no será responsable ni factor de inestabilidad política en Portugal, pero queremos ser muy claros sobre el desafío del primer ministro: si usted y su Gobierno presentan una moción de confianza en el Parlamento, el Partido Socialista rechazará esa moción de confianza",
Estas declaraciones se producen después de que Montenegro decidiera mantenerse en su puesto, a pesar del creciente escándalo relacionado con sus vínculos con una empresa de gestión de inmuebles dirigida por su esposa e hijos, así como la presión política que lo acusa de conflicto de intereses.
La crisis en torno a Montenegro se desató luego de que medios de comunicación portugueses revelaran sus vínculos con el grupo de casinos y hoteles Solverde, que le habría pagado 4.500 euros mensuales desde julio de 2021 a través de la empresa de consultoría Spinumviva, cofundada por el primer ministro.
Según el semanario Expresso, Montenegro trabajó entre 2018 y 2022 en Solverde y habría representado a la empresa en negociaciones con el Estado, lo que resultó en una prórroga del contrato de concesión de los casinos de Espinho y del Algarve. Estas revelaciones han intensificado las acusaciones de conflicto de intereses y han puesto en jaque su liderazgo.
A pesar de las denuncias, el primer ministro defendió su postura. "No he cometido ningún delito ni fallo ético. Creo que es la voluntad mayoritaria de los portugueses que el Gobierno siga aplicando su programa. Pero corresponde a la Asamblea de la República y a los partidos políticos allí representados interpretar también la voluntad de los portugueses", afirmó.
El líder socialista arremetió con contundencia contra el primer ministro, acusándolo de eludir las preguntas tanto de los partidos políticos como de la prensa, y de adoptar una postura de victimización y arrogancia. "Se ha victimizado y ha atacado a todo el mundo; ha sido prepotente y responsable", afirmó. Además, subrayó que "se ha roto una relación de confianza con el pueblo portugués".Estas declaraciones refuerzan la postura del PS de no respaldar al Gobierno, lo que lo deja en una posición sumamente vulnerable dentro del Parlamento.
Por su parte, el líder de Chega, André Ventura, anunció que su partido tampoco apoyará la moción de confianza, argumentando que Montenegro no es una figura confiable para liderar el país. "Es imposible confiar en un primer ministro con este nivel de sospecha sobre sí mismo", declaró Ventura, alineándose con el PS en la negativa de respaldar al Gobierno.
Con esta decisión, Montenegro pierde la posibilidad de obtener una mayoría en el Parlamento, lo que pone en serio riesgo la estabilidad de su Ejecutivo.
Un Parlamento dividido: ¿está el Gobierno al borde del colapso?
La coalición gobernante cuenta con 80 escaños, mientras que el PS tiene 78 y Chega 50, en un Parlamento de 230 asientos. Para que la moción de confianza sea aprobada, se requiere una mayoría absoluta, es decir, al menos 116 votos a favor.
Si el PS y Chega suman sus fuerzas, alcanzarán 128 votos en contra, lo que haría imposible que el Gobierno supere la votación. Además, otros partidos ya han manifestado su intención de votar en contra, lo que debilita aún más la posición de Montenegro.
La semana pasada, el Parlamento rechazó una moción de censura presentada por Chega contra el Gobierno debido a la controversia sobre Spinumviva. Sin embargo, el aumento de las revelaciones sobre los negocios privados de Montenegro ha intensificado la presión sobre su liderazgo.
El primer ministro ha intentado justificar sus acciones al asegurar que su trabajo con Solverde se limitó a servicios de asistencia jurídica en un período en el que no ocupaba ningún cargo político. Además, ha insistido en que no participará en ninguna negociación actual relacionada con la empresa.
Sin embargo, con un Parlamento cada vez más hostil y la falta de respaldo de los principales partidos, el futuro de Montenegro es incierto. Si la moción de confianza es derrotada, el primer ministro podría verse obligado a dimitir o a convocar nuevas elecciones, lo que sumiría a Portugal en una nueva etapa de inestabilidad política. @mundiario


