Serbia imputa a 13 personas por el derrumbe mortal de una marquesina en Novi Sad

Entre ellos se encuentra el exministro de Construcción, Transporte e Infraestructura Goran Vesic, por su presunta responsabilidad en el derrumbe del techo que dejó 15 víctimas mortales el pasado 1 de noviembre.
Protestas en Belgrado, Serbia, por el colapso del techo de una estación de trenes en Novi Sad. / RR.SS
Protestas en Belgrado, Serbia, por el colapso del techo de una estación de trenes en Novi Sad. / RR.SS

El colapso de una marquesina de hormigón en la estación de ferrocarril de Novi Sad, que dejó 15 muertos, ha llevado a la imputación de 13 personas, incluidas figuras políticas y contratistas. El incidente ha desatado protestas masivas y renovado el escrutinio sobre la corrupción en el país.

El fiscal general de Serbia anunció este lunes la imputación de 13 individuos, entre ellos el exministro de Construcción, Transporte e Infraestructura Goran Vesic, por su presunta responsabilidad en el derrumbe del techo que dejó 15 víctimas mortales y tres heridos el pasado 1 de noviembre. Los acusados enfrentan cargos de poner en peligro la seguridad pública y prácticas de construcción inadecuadas, delitos que podrían conllevar penas de prisión de hasta 12 años.

Goran Vesic ya había sido detenido pero fue liberado a los pocos días, lo que generó dudas sobre la imparcialidad de la investigación. Los fiscales de Novi Sad han solicitado la detención preventiva de los acusados mientras se desarrolla el proceso judicial, aunque aún no se ha determinado la fecha de inicio del juicio.

El derrumbe ocurrió en una estructura recientemente renovada como parte de un acuerdo de infraestructura con empresas chinas. Según reportan los medios locales, la estación había sido sometida a dos renovaciones importantes antes de la tragedia, lo que ha suscitado indignación pública por las posibles irregularidades en los contratos y las prácticas constructivas.

La tragedia ha intensificado las protestas en todo el país, dirigidas contra el presidente populista Aleksandar Vucic y su gobierno. Manifestantes y estudiantes universitarios han tomado las calles, acusando a la administración de permitir un clima de corrupción y negligencia. El incidente se ha convertido en un símbolo de los desafíos más amplios que enfrenta Serbia en su búsqueda de transparencia y responsabilidad gubernamental.

El presidente Vucic, que aboga públicamente por la adhesión de Serbia a la Unión Europea, enfrenta acusaciones de erosionar las libertades democráticas y permitir un sistema político permeado por la corrupción. Además su gobierno ha mantenido una relación cercana con Rusia, especialmente desde el inicio de la invasión de Ucrania, lo que ha llevado a que se le asocie como un político que busca mantener buenas relaciones tanto con Moscú como con Bruselas.

La indignación pública ha crecido a medida que se revelan más detalles sobre las condiciones que llevaron al derrumbe. Las manifestaciones en curso no solo exigen justicia por las víctimas del derrumbe, sino también reformas estructurales para prevenir futuras tragedias.

Las renovaciones cuestionadas y la presunta negligencia en la supervisión de las obras han puesto de manifiesto fallos sistémicos en la gestión de los proyectos públicos.

El derrumbe y las reacciones posteriores han colocado a Serbia en un momento crítico. La presión social y las demandas de cambio podrían tener implicaciones significativas para el gobierno de Vucic que ha acusado a la oposición de "manipular a los estudiantes" para protestar. @mundiario

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