Rusia y Occidente se enzarzan en una escaramuza diplomática por la escalada en Ucrania
La crisis provocada por la invasión rusa de Ucrania centró los debates del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), celebrado este jueves en La Valeta, Malta. El encuentro estuvo marcado por un tenso intercambio de reproches entre los aliados de Kiev y Moscú, y la postura del jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, atrajo una atención significativa. Lavrov calificó la actual relación entre Rusia y Estados Unidos como una “reencarnación de la Guerra Fría” con un riesgo elevado de “entrar en una etapa caliente”.
El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, acusó a Rusia de llevar a cabo un “proyecto imperialista para borrar a Ucrania del mapa”. Durante su intervención, Lavrov, quien realizó su primera visita a un país de la Unión Europea desde el inicio del conflicto en 2022, atacó las decisiones de Occidente, como la retirada de acuerdos sobre defensa antimisiles, y acusó a EE UU de utilizar la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como herramienta política tras la retirada de sus tropas en Afganistán.
“EE UU y sus aliados arrojaron todo a la basura, como los acuerdos sobre defensa antimisiles y sobre misiles de alcance intermedio. ¿Para qué? La respuesta es obvia para nosotros, por el deseo de devolver a la OTAN al primer plano político. Después de la vergüenza afgana, se necesitaba un nuevo enemigo unificador”
Por su parte, Lavrov volvió a calificar al Gobierno de Kiev de “régimen nazi” y criticó las leyes ucranianas que consolidaron al idioma ucraniano como oficial. También acusó a la OSCE de ser irrelevante, alegando que la organización “ha guardado silencio sobre las acciones de Kiev” y que ya no juega un papel significativo en la resolución de conflictos, a pesar de su papel como observadora del alto el fuego en Donbás, el este de Ucrania, entre 2014 y 2022.
Tensiones diplomáticas y boicots
La presencia de Lavrov generó controversia en Malta, que permitió su participación pese a las sanciones económicas impuestas por la Unión Europea. Su intervención fue boicoteada por los ministros de Exteriores de Ucrania, Polonia y República Checa, quienes abandonaron la sala en señal de protesta. Posteriormente, Lavrov tampoco se quedó a escuchar al resto de los ministros, pero sí sostuvo reuniones bilaterales con los titulares de Exteriores de Eslovaquia y Hungría, sus dos mayores aliados en el bloque comunitario, mientras que la UE, representados por la jefa de la diplomacia europea y ex primera ministra estonia Kaja Kallas, evitó cualquier contacto con él.
El secretario de Estado estadounidense respondió con dureza, criticando la falta de disposición de Lavrov para escuchar las intervenciones de otros delegados y acusándolo de “ahogar a los oyentes en un tsunami de desinformación”. Blinken también denunció la creciente colaboración militar entre Rusia y Corea del Norte en el conflicto ucraniano, calificándola como una escalada peligrosa.
“Lamento que nuestro colega Lavrov haya abandonado la sala sin la cortesía de escucharnos como nosotros le hemos escuchado a él. Y, por supuesto, nuestro colega ruso es muy hábil para ahogar a los oyentes en un tsunami de desinformación”, ha reprochado Blinken a su homólogo ruso.
Posturas firmes desde Europa del Este
El ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radoslaw Sikorski, subrayó la determinación de su país y sus aliados para resistir las acciones de Rusia. “No nos dejamos engañar por vuestras mentiras. Sabemos lo que estáis haciendo. Estáis intentando reconstruir el imperio ruso y no os dejaremos. Os resistiremos cada centímetro del camino”, afirmó. Por su parte, el ministro ucraniano de Exteriores, Andrii Sibiga, reiteró el compromiso de Ucrania con su lucha por la soberanía, declarando que “la justicia prevalecerá” frente a las acciones del Kremlin.
La delegación rusa enfrentó restricciones adicionales, como la exclusión de la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, cuyo visado fue revocado por el Gobierno maltés un día antes del encuentro. Según informó la prensa maltesa, esta decisión fue consecuencia de la presión ejercida por los países bálticos, que también adoptaron medidas diplomáticas como la reducción del estatus de sus representaciones en protesta por la participación rusa.
El encuentro en Malta reflejó la falta de consenso dentro de la OSCE para abordar la crisis de Ucrania, con posiciones profundamente polarizadas y una creciente desconfianza entre los miembros. @mundiario





