Rusia declara la situación de emergencia en Kursk por la incursión de Ucrania
La Federación Rusa ha declarado una situación de “emergencia federa” en la región de Kursk, ubicada en el sur del país y fronteriza con Ucrania, en respuesta a una ofensiva a gran escala por parte de las Fuerzas Armadas de Kiev. La medida fue anunciada este viernes, tras cuatro días de combates intensos que marcan la mayor incursión ucraniana en territorio ruso desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
La declaración de emergencia federal, difundida por la agencia oficial de noticias TASS, permite al Gobierno ruso movilizar recursos y fuerzas adicionales de todo el país, así como acceder a fondos del presupuesto federal para enfrentar la ofensiva. Según el Ministerio de Defensa ruso, se han enviado refuerzos a Kursk, incluidos sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes Grad, artillería y tanques, para “destruir las formaciones del ejército ucraniano”.
El conflicto en Kursk no es un hecho aislado; Ucrania también ha lanzado ataques en otras regiones rusas, como Lipetsk y Crimea. En Lipetsk, un ataque con drones en un aeródromo militar causó un incendio y múltiples detonaciones, mientras que, en Crimea, las fuerzas de ocupación rusas destruyeron drones cercanos a Sebastopol. Estos incidentes han llevado a Rusia a solicitar una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para el 13 de agosto, con el fin de discutir lo que Moscú considera “crímenes cometidos por las autoridades de Kiev”.
Aunque al inicio de la ofensiva las autoridades ucranianas mantuvieron silencio, el presidente Volodímir Zelenski insinuó el jueves la autoría de las fuerzas ucranianas, subrayando que Rusia “debe sentir lo que ha hecho”. Este viernes, el Estado Mayor ucraniano confirmó ataques con drones en el aeródromo militar de Lipetsk, y analistas reportan que las tropas ucranianas han avanzado hasta 35 kilómetros dentro de la región de Kursk, aunque no controlan todo el territorio.
Ataques rusos en Donetsk y escalada en Sumi
En respuesta, Rusia ha intensificado sus ataques en Ucrania, bombardeando un supermercado en Kostiantinivka, Donetsk, lo que dejó al menos 14 muertos y 43 heridos. Además, las tropas rusas han lanzado más de 100 bombas en la región de Sumi en los últimos días, provocando la evacuación de 6.000 personas.
Expertos militares han calificado la operación ucraniana como “asimétrica”, destacando su efectividad a pesar del pequeño número de fuerzas involucradas. La ofensiva ucraniana podría estar destinada a presionar a los comandantes rusos para redistribuir sus recursos militares, que actualmente se concentran en el Donbás. A medida que se desarrollan los acontecimientos, el Kremlin enfrenta el desafío de recuperar Kursk, un objetivo crucial para mantener la estabilidad y seguridad del territorio ruso.
El ataque a Kursk ha generado preocupaciones sobre la central nuclear en la región y el gasoducto Urengoy–Pomary–Uzhhorod, que transporta gas ruso a Europa. Aunque el suministro de gas no ha sido interrumpido, el precio del gas en el continente aumentó un 4,5 % el miércoles, reflejando la creciente inquietud en el mercado. La situación sigue siendo volátil, con implicaciones tanto para la seguridad energética europea como para la dinámica geopolítica en la región. @mundiario

