Ruanda: el principal beneficiario del dominio rebelde sobre los minerales del Congo

Paul Kagame, presidente de Ruanda. / RR.SS
El avance del grupo rebelde M23, respaldado por Kigali, pone en jaque la estabilidad de África Central mientras la comunidad internacional mantiene una respuesta pasiva.

La lucha por el control territorial y el acceso a valiosos recursos minerales sigue intensificándose en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Detrás de esta crisis está el apoyo de Ruanda al grupo armado Movimiento del 23 de Marzo (M23), que en enero tomó la ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, una región estratégica rica en minerales como el coltán, esencial para la industria tecnológica global.

El presidente ruandés, Paul Kagame, ha sido señalado por la comunidad internacional debido a su apoyo al M23. Sin embargo, los vínculos económicos y políticos que Kigali ha tejido con Occidente han dado lugar a una reacción tibia por parte de las principales potencias ante la agresión rebelde.

Según un informe de la ONU del 27 de diciembre, el M23 controla la zona de Rubaya, donde se encuentra la mayor mina de coltán de la región de los Grandes Lagos. El grupo armado ha implementado una administración paralela que domina la minería, el comercio y la exportación de minerales. "Al menos 150 toneladas de coltán son exportadas fraudulentamente hacia Ruanda cada mes y mezcladas con la producción ruandesa", señala el informe.

Estos minerales son fundamentales para la fabricación de automóviles y dispositivos electrónicos. De hecho, el 17 de febrero de 2024, la Comisión Europea alcanzó un acuerdo con Ruanda para facilitar la importación de estos recursos estratégicos.

Gilles Yabi, director del centro de análisis Wathi, advierte que esta intervención pone en peligro la estabilidad de África Central. “Si los últimos acontecimientos han mostrado de nuevo la debilidad del aparato de seguridad de la República Democrática del Congo, también han mostrado de manera incontestable la violación de la integridad territorial de este país por la Ruanda de Kagame y la disposición de este a conducir a un enorme peligro a toda una parte del continente, sumiendo a la RDC en una nueva guerra e implicando en ella a varios países de África central, oriental y austral”., afirmó.

El avance del M23 hacia Kivu del Sur amenaza con extender el conflicto hasta Bukavu. En la última semana, los enfrentamientos dejaron al menos 900 muertos y casi 3.000 heridos, según cifras de la ONU.

El ala política del M23, encabezada por Corneille Nangaa, quien ha sido sancionado por Estados Unidos por "socavar las elecciones de la RCD" en 2019, ha amenazado con marchar hacia Kinshasa, la capital del país. Sin embargo, la considerable distancia, junto con las complicaciones logísticas y operativas, hace que esta amenaza sea percibida más como una estrategia de propaganda que como una posibilidad concreta.

El próximo sábado, los líderes de la Comunidad de África del Este y la Comunidad de Desarrollo de África Meridional se reunirán en Tanzania para discutir la escalada del conflicto. Kagame y su homólogo congoleño, Félix Tshisekedi, han confirmado su participación.

Al respecto, el presidente de Burundi, Evariste Ndayishimiye, ha advertido sobre las ambiciones expansionistas de Ruanda. “Si Ruanda ha decidido empezar a anexionarse partes de sus vecinos, llegará el momento en que ataque Burundi, pero no lo vamos a permitir. Si la comunidad internacional sigue mirando hacia otro lado, nosotros no haremos lo mismo. Es como si no vieran las consecuencias de toda esta inestabilidad”, declaró.

La muerte de 13 soldados sudafricanos durante la toma de Goma ha tensado las relaciones entre Kigali y Pretoria. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, advirtió que nuevos ataques serían considerados una "declaración de guerra". Kagame respondió acusando a Sudáfrica de intervenir de manera ofensiva en apoyo del Gobierno congoleño.

Pese a las denuncias de apoyo de Ruanda al M23, Estados Unidos y Europa se limitan a hacer llamados al diálogo y a retomar el proceso de paz de Luanda, interrumpido tras la ausencia de Kagame en una reunión clave. Francia ha sido más activa, pidiendo el retiro de las fuerzas ruandesas y proponiendo una resolución en la ONU para presionar a Kigali ante la posibilidad de que estalle una guerra regional. @mundiario