Guerra civil en Yemen: claves de uno de los conflictos más olvidados del mundo

Los rebeldes hutíes son uno de los principales actores en un conflicto regional, en el país más empobrecido de Oriente Próximo, que enfrenta a Irán y a Arabia Saudí.
Yemen Víctimas de Guerra. / Sony World Photography Awards.
Yemen Víctimas de Guerra. / Sony World Photography Awards.

En el trasfondo de los conflictos en Siria, Afganistán y Ucrania, en 2014 surgió otra guerra en Yemen, el país más empobrecido de Oriente Próximo. Esta guerra civil, que ha persistido casi una década, ha desencadenado una crisis humanitaria de gran envergadura y una crisis de seguridad en una de las regiones más estratégicas del mundo a merced de un grupo de rebeldes enfrentados con el Gobierno.

Ahora, este conflicto se entrelaza con la guerra entre Israel y Hamás iniciada el 7 de octubre. Los rebeldes hutíes, que controlan aproximadamente el 30 % del país en su zona noroccidental, intensificaron sus ataques piratas, con drones y misiles a buques comerciales en el mar Rojo en una supuesta represalia contra Israel, pero que ha afectado al tránsito marítimo y el comercio global. En respuesta, Estados Unidos y el Reino Unido llevaron a cabo ataques contra objetivos hutíes en Yemen.

Yemen, ubicado en la punta sur de la península arábiga, ha enfrentado décadas de inestabilidad política y violencia. Tras la disolución del Imperio Otomano, Yemen del Norte se convirtió en un reino que combatió contra las fuerzas republicanas aupadas por Egipto, mientras que Yemen del Sur obtuvo su independencia como colonia británica para convertirse en una república marxista-leninista. En 1970 ambos países ya eran dos repúblicas plenamente reconocidas, sostuvieron unas relaciones relativamente amistosas y decidieron fusionarse definitivamente en 1990.

La convivencia inicial entre ambos países no fue sencilla, en 1994 se produce una guerra civil en la que el Norte consiguió imponer su hegemonía sobre el Sur, cuyos habitantes comenzaron a sentirse marginados de las políticas desde Saná. Desde entonces el país había estado en una espiral de violencia e inestabilidad con varios movimientos que buscaban derrocar al presidente Alí Abdullah Saleh, por la corrupción, represión y la pobreza del país.

Los hutíes toman Saná

A partir de los 2000, la presencia de células de Al Qaeda y el levantamiento de los hutíes, una minoría chiita que buscaba más representación en un Gobierno representado por sunitas, desencadenaron una ola de violencia y un enfrentamiento contra el Ejército. Los ciudadanos yemeníes se alzaron contra el Gobierno en el clamor de la Primavera Árabe y consiguen la salida de Saleh en 2012, así como la constitución de un nuevo Gobierno presidido por Abd Rabbuh Mansur al-Hadi con respaldo internacional, bajo el recelo de los hutíes que seguían reivindicando causas tribales y los secesionistas del Sur.

Los hutíes protagonizaron las protestas en 2014, llevando a la violencia y, en 2015, tomaron el palacio presidencial en Saná al aliarse con varias facciones. En respuesta, una coalición liderada por Arabia Saudí intervino militarmente en apoyo al gobierno y contra los hutíes, respaldados financiera y militarmente por Irán. El conflicto ha sido descrito como la peor crisis humanitaria, afectando a la población civil y convirtiéndose en un enfrentamiento regional proxy entre Arabia Saudita e Irán.

A pesar de una tregua acordada en abril de 2022, las tensiones han aumentado con los ataques hutíes a buques mercantes en el mar Rojo, coincidiendo con la guerra en Gaza. Estados Unidos y el Reino Unido respondieron con ataques a objetivos hutíes en Yemen.

La guerra en Yemen, estancada y en curso, ha dejado más de 150.000 muertos desde 2015, según ACLED. La crisis humanitaria es severa, con 20 millones de personas en riesgo de hambruna y desnutrición, según el WFP de la ONU. La llegada del covid-19 ha agravado aún más la situación.

A pesar de un alto al fuego, la violencia persiste, y los hutíes han demostrado apoyo a Palestina, atacando a buques y desencadenando nuevos episodios de conflicto. La situación en Yemen es compleja, marcada por la tragedia humana y el desafío constante para encontrar soluciones duraderas. @mundiario

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