¿Puede Donald Trump ganar el Premio Nobel de la Paz tras el acuerdo entre Israel y Hamás?
La posible materialización de la primera fase del plan de paz entre Israel y Hamás, mediado por Estados Unidos, ha devuelto el deseo de Donald Trump al centro del debate internacional. Nombrado el viernes ganador del Premio Nobel de la Paz, el presidente estadounidense se anota un logro histórico: el acuerdo para liberar a los rehenes israelíes, implementar un alto el fuego en Gaza y abrir el camino hacia el fin de una guerra que ha devastado la región durante dos años.
Trump no tardó en celebrar el pacto en su plataforma Truth Social, proclamando que “todos los rehenes serán liberados muy pronto” y que “Israel retirará sus tropas hacia una línea acordada”. Su entorno, y las cuentas en redes sociales de su Gobierno, lo calificaron como “el presidente de la paz”, mientras la Casa Blanca reforzaba la narrativa de que el líder republicano habría puesto fin a siete conflictos internacionales y estaba cerca de resolver un octavo.
Tras su regreso al poder en enero, el mandatario ha expresado una y otra vez su frustración por no haber recibido el galardón que sí obtuvo Barack Obama en 2009, pese —según él— a haber logrado “mucho más” en materia de paz y seguridad. En esta ocasión, con el acuerdo de Gaza como bandera, varios gobiernos han apoyado su candidatura: Pakistán, Argentina e incluso Israel, cuyo primer ministro Benjamín Netanyahu envió una carta oficial al Comité Noruego respaldando su nominación.
Aun así, el propio Trump se ha mostrado escéptico. “Quizás encuentren una razón para no dármelo”, declaró este miércoles, consciente de que el premio, más allá de méritos diplomáticos, requiere la aprobación de un comité con criterios propios y deliberaciones secretas.
Los competidores de Trump
En 2025, el Comité Noruego del Nobel recibió 338 nominaciones, entre ellas 244 individuos y 94 organizaciones. Entre los candidatos que suenan con fuerza están el secretario general de la ONU, António Guterres; la agencia de refugiados palestinos (UNRWA); la Corte Penal Internacional; y organizaciones defensoras de la libertad de prensa como Reporteros Sin Fronteras.
También se menciona a Yulia Naválnaya, viuda del opositor ruso Alexéi Navalny, y a los voluntarios sudaneses de las Salas de Respuesta de Emergencia, civiles que arriesgan su vida a diario en Sudán para asistir a víctimas del hambre y la guerra.
El contexto sugiere que el Comité podría optar por un perfil menos polémico y más alineado con los principios tradicionales del premio: derechos humanos, democracia y fraternidad entre las naciones. En ese escenario, Trump enfrentaría una competencia simbólica y moral que podría neutralizar sus ambiciones.
Los criterios del Nobel y la paradoja Trump
El testamento de Alfred Nobel establece que el galardón debe recaer en quien haya hecho “el mayor esfuerzo por la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes, o por la promoción de congresos de paz”. A la luz de estos criterios, los analistas dudan de que Trump encaje en el perfil.
Durante ambos mandatos, el republicano se ha retirado de tratados multilaterales, impulsó guerras comerciales y redujo el papel de EE UU en organismos internacionales. También promovió recortes en ciencia y educación, dos pilares del legado de Nobel. “Su historial va en dirección contraria a los ideales del premio”, han señalado expertos del Instituto Noruego de Asuntos Internacionales.
El pacto entre Israel y Hamás, si logra mantenerse, representaría un avance notable en un conflicto que ha desbordado fronteras. Pero muchos observadores advierten de que se trata de un acuerdo inicial, aún sin definir una administración posbélica para Gaza ni el futuro de Hamás. En otras palabras, el logro podría ser tan frágil como los anteriores intentos de alto el fuego.
Incluso si el acuerdo de Gaza se consolida, su impacto en la candidatura de Trump al Nobel dependerá más de la percepción internacional que de su estrategia mediática. La imagen del “Presidente de la Paz” choca con la de un líder que ha confrontado a aliados, debilitado instituciones globales y cuestionado la cooperación internacional.
El Comité Noruego suele evitar premiar figuras excesivamente divisivas, conscientes de que el Nobel, además de un reconocimiento, actúa como un mensaje moral y diplomático. En ese sentido, la candidatura de Trump, más que un gesto de reconciliación, podría interpretarse como un desafío a la coherencia del propio galardón. @mundiario


