Las propiedades millonarias del nuevo líder Mojtaba Jameneí desatan inquietud en Reino Unido

Una investigación revela que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, controla una extensa red de propiedades en Londres valoradas en más de 230 millones de euros, incluidos dos apartamentos de lujo con vistas directas a la Embajada de Israel.
Mojtaba Jameneí, líder supremo de Irán. / RR SS.
Mojtaba Jameneí, líder supremo de Irán. / RR SS.

El ascenso al poder de Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido líder supremo iraní Alí Jameneí, ha puesto bajo el foco una red patrimonial de dimensiones internacionales que se extiende por Europa y que tiene su epicentro en Londres. Una investigación periodística ha sacado a la luz que el clérigo chií posee, de forma indirecta, un importante conjunto de propiedades inmobiliarias en la capital británica, entre ellas dos exclusivos apartamentos situados en el prestigioso barrio de Kensington.

Las viviendas, valoradas en torno a 58 millones de euros, ocupan las plantas sexta y séptima de un edificio situado en Palace Green, una de las calles más exclusivas de la ciudad. Desde sus terrazas se domina visualmente el acceso a la Embajada de Israel, situada a escasos cincuenta metros, un detalle que ha despertado inquietud entre expertos en seguridad y analistas antiterroristas.

La proximidad resulta especialmente sensible porque la zona es uno de los enclaves diplomáticos más vigilados de la capital británica y se encuentra muy cerca del Palacio de Kensington, residencia oficial de los príncipes de Gales, Guillermo y Kate Middleton.

Un patrimonio inmobiliario multimillonario

La investigación periodística de Bloomberg señala que estas dos propiedades no son las únicas. A través de una compleja red de sociedades y testaferros, Jameneí controlaría al menos trece inmuebles en Londres, incluidos varios en el área residencial de Hampstead Heath, una de las zonas más cotizadas del norte de la capital británica.

El valor conjunto de estas propiedades alcanzaría unos 236 millones de euros. Según las informaciones disponibles, parte de la fortuna procedería de operaciones vinculadas a la comercialización de petróleo iraní sometido a embargo internacional.

Pero la red patrimonial del nuevo líder iraní iría mucho más allá del Reino Unido. Entre los activos atribuidos a su entorno figuran un campo de golf en Mallorca y un hotel en los Alpes austríacos, lo que apunta a una estructura financiera global diseñada para canalizar inversiones inmobiliarias y ocultar la propiedad real de los bienes.

Según la investigación, el control de este patrimonio se ejercería a través del empresario iraní Ali Ansari, banquero cuya familia fundó el Ayandeh Bank. Las autoridades británicas consideran que Ansari podría haber actuado como intermediario para gestionar los activos del entorno de Jameneí.

El Gobierno del Reino Unido impuso sanciones contra el empresario el pasado mes de octubre tras el colapso del banco familiar. Londres lo acusa de haber financiado actividades hostiles vinculadas a la Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), el poderoso cuerpo militar del régimen iraní.

Como consecuencia de estas sanciones, los activos asociados al empresario —incluidos los apartamentos de Kensington— fueron congelados por las autoridades británicas. La defensa de Ansari, sin embargo, rechaza tajantemente estas acusaciones y sostiene que su cliente no ha mantenido ninguna relación financiera con la Guardia Revolucionaria.

Sospechas de espionaje y preocupación por la seguridad

El descubrimiento de que dos de las propiedades atribuidas al líder iraní ofrecen una visión directa de la embajada israelí ha reavivado las preocupaciones sobre posibles actividades de inteligencia en territorio británico.

Expertos en seguridad señalan que la ubicación de estos apartamentos habría permitido durante años observar los movimientos de personal diplomático, visitantes y dispositivos de seguridad de la legación israelí.

El hallazgo se produce en un momento de máxima tensión internacional tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán. Ante el riesgo de represalias o actividades clandestinas, el Gobierno británico ha reforzado las medidas de seguridad en varios puntos sensibles de Londres.

La Policía Metropolitana ha intensificado su vigilancia en el área diplomática de Kensington, donde agentes armados patrullan de forma permanente una zona conocida popularmente como la “calle de los supermillonarios”.

En paralelo, el departamento antiterrorista de la policía londinense detuvo recientemente a cuatro hombres sospechosos de participar en labores de espionaje vinculadas a Teherán. Los arrestos se realizaron bajo el amparo de la Ley de Seguridad Nacional de 2023 del Reino Unido, que tipifica como delito colaborar con servicios de inteligencia extranjeros.

La responsable de la unidad antiterrorista de la policía, Helen Flanagan, confirmó que la investigación apunta directamente a actividades relacionadas con Irán y subrayó que las detenciones forman parte de una operación de largo recorrido destinada a neutralizar posibles amenazas a la seguridad nacional.

La revelación de estas propiedades y su estratégica ubicación añade un nuevo elemento de tensión en un momento en que el liderazgo iraní atraviesa una fase de transición política tras la muerte de Ali Jameneí.

Además de alimentar el debate sobre las redes financieras del régimen, el caso plantea interrogantes sobre el uso de inversiones inmobiliarias en Occidente como herramientas de influencia, ocultación patrimonial o incluso vigilancia estratégica en el corazón de las capitales europeas. @mundiario

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