El primer ministro de Francia supera las mociones de censura y allana los presupuestos
El primer ministro de Francia, François Bayrou, logró el miércoles sortear dos mociones de censura en la Asamblea Nacional, consolidando temporalmente su supervivencia al frente de un muy frágil Gobierno en medio de un escenario político marcado por la división y el Parlamento más fragmentado en décadas.
La votación allana el camino para la aprobación definitiva del presupuesto y aleja, al menos por ahora, el riesgo de una nueva crisis gubernamental. “Es un presupuesto imperfecto. Pero si cumplimos los objetivos, este presupuesto no será el mismo el año que viene. Es una etapa de urgencia. Y es así porque nuestro país no puede vivir sin presupuesto”, afirmó Bayrou tras la sesión parlamentaria.
Las mociones de censura, presentadas por el partido izquierdista La Francia Insumisa (LFI), fueron ampliamente rechazadas. Solo 128 diputados votaron a favor de la primera y 122 de la segunda, lejos de los 289 necesarios para derrocar al Ejecutivo.
El resultado reflejó cambios significativos en la dinámica parlamentaria, especialmente por la ruptura del Partido Socialista (PS) con el Nuevo Frente Popular (NFP), la coalición de izquierdas con ecologistas, comunistas y los extremistas de Jean-Luc Mélenchon, que ganó las elecciones legislativas. Además, la decisión del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional (RN), liderado por Marine Le Pen, de no respaldar la iniciativa fue clave para evitar una nueva crisis política.
El Partido Socialista rompe definitivamente con el NFP
El alejamiento del PS de la alianza de izquierda marca un punto de inflexión. Aunque seis diputados socialistas respaldaron la moción, el partido busca diferenciarse de La Francia Insumisa de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Olivier Faure, líder del PS, justificó la decisión asegurando que la relación con LFI siempre fue tensa y que la estrategia de Mélenchon no representa a todo el espectro progresista. En respuesta, los insumisos anunciaron que solo dialogarán con los partidos del NFP que apoyaron la censura, confirmando la fractura de la coalición.
Por su parte, la postura de Reagrupamiento Nacional también generó debate interno. Si bien algunos diputados de RN presionaron para apoyar la censura y forzar una nueva crisis gubernamental, Le Pen optó por una estrategia de moderación para proyectar a su partido como uno confiable, después de haber unido sus votos a toda la izquierda para tumbar el Gobierno de Michel Barnier a finales del año pasado.
El objetivo de Le Pen ahora es consolidar la imagen del partido como una fuerza política responsable y evitar confrontaciones innecesarias antes del juicio que podría inhabilitarla. Además, con la división en la izquierda, el RN pierde parte de su rol como grupo bisagra en la Asamblea.
A pesar de haber superado la prueba, Bayrou sigue enfrentando un mandato inestable. Las tensiones dentro del Gobierno, las reformas pendientes, especialmente la revisión de la polémica de las pensiones que se les prometió a los socialistas a cambio de ser apoyo externo del Ejecutivo, y el endurecimiento de las políticas migratorias que impondrá en los próximos meses, así como la posibilidad de una nueva disolución parlamentaria el este verano, ponen en duda su continuidad a largo plazo. La votación del miércoles fue un respiro, pero la incertidumbre sigue marcando el panorama político francés. @mundiario


