El plan de recortes que sacude Francia: protestas, moción de censura y oposición en pie de guerra

François Bayrou, primer ministro de Francia y líder de MoDem. / @bayrou
Lejos de generar consenso, el programa diseñado para frenar el crecimiento del déficit y contener la deuda pública ha unificado a la oposición de izquierda y ultraderecha para tumbar al primer ministro Bayrou.

El anuncio del primer ministro francés, François Bayrou, de un ambicioso paquete de recortes presupuestarios ha encendido todas las alarmas políticas y sociales en Francia. Lejos de generar consenso, el programa, diseñado para frenar el crecimiento del déficit y contener la deuda pública, ha unificado a la oposición en su contra y ha movilizado a los principales sindicatos. A falta de tres meses para su votación en la Asamblea Nacional, la amenaza de una moción de censura planea sobre el Ejecutivo y augura un otoño políticamente turbulento.

El plan presentado por Bayrou congela el presupuesto para 2026, prevé la supresión de 3.000 empleos públicos, limita la reposición de funcionarios a uno por cada tres jubilaciones y elimina dos días festivos —el Lunes de Pascua y el 8 de mayo, Día de la Victoria de los aliados sobre la Alemania Nazi en la II Guerra Mundial—, en un intento de aumentar la productividad. El recorte se extiende además a medicamentos, subsidios por enfermedad, ayudas al desempleo y privatizaciones.

El primer ministro ha defendido el paquete como un “giro necesario y justo” para “trabajar más y producir más”, mientras que el presidente Emmanuel Macron ha elogiado que los presupuestos presentados en el Consejo de Ministros de estre miércoles, al destacar que “tienen la virtud de la valentía, la audacia y la lucidez” y tienen en cuenta “los objetivos de inversión a los que se enfrenta la nación”.

Sin embargo, el precio político de estas reformas puede ser muy alto. El partido ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN), liderado por Marine Le Pen, ya ha advertido de que apoyará una moción de censura si el Gobierno no modifica el plan.

Un frente común entre la izquierda y la ultraderecha

La izquierda radical de La Francia Insumisa (LFI) ha lanzado una amenaza similar si el Ejecutivo intenta sacar adelante las medidas mediante el polémico artículo 49.3 de la Constitución, que permite aprobar leyes sin voto parlamentario. Incluso sectores moderados, como el Partido Socialista, han cargado contra lo que consideran un ajuste desequilibrado que penaliza a las clases medias.

Los antecedentes no son favorables a los intentos de recorte presupuestario en Francia. El anterior Gobierno, encabezado por Michel Barnier, cayó precisamente tras anunciar recortes incluso menos ambiciosos. Desde su nombramiento hace seis meses, el centrista Bayrou ha superado hasta ocho mociones de censura gracias a las abstenciones de la ultraderecha y el centroizquierda. Pero esta vez, la fractura parece más difícil de contener: la oposición lo acusa de trasladar el coste del ajuste a los trabajadores, los pensionistas y los más vulnerables.

Los sindicatos tampoco se han quedado al margen. La CGT, la organización sindical mayoritaria del país, ha tachado las nuevas cuentas como “injustas, ineficaces y peligrosas para el país” y ya prepara una movilización nacional para septiembre, tras el parón veraniego. La Federación General de Funcionarios-Fuerza Obrera (FGF-FO), que agrupa a funcionarios públicos, ha calificado la propuesta de “escandalosa” y advierte de que se avecina un otoño caliente. El recuerdo de la masiva protesta social contra la reforma de las pensiones de 2023, que obligó a millones de franceses a trabajar dos años más, marca el tono del descontento actual.

La crisis de la deuda pública en Francia

Más allá de los recortes, el proyecto de Bayrou plantea un desafío mayor: redefinir la relación entre el Estado y la ciudadanía en un país históricamente protector. “Es un ataque a nuestra historia, nuestras raíces y contra la Francia del trabajo”, aseguró Jordan Bardella, eurodiputado y presidente del ultraderechista RN, al criticar la supresión de los festivos de Pascua y del 8 de mayo, Día de la Victoria aliada ante las Potencias del Eje.

En el fondo, el debate que se abre en Francia va más allá del ajuste fiscal. Se trata de un pulso entre una política económica centrada en la austeridad para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas y una visión social que prioriza el mantenimiento del modelo del Estado del bienestar. El reto para Bayrou y Macron es convencer a la sociedad de que los sacrificios a corto plazo conducirán a un crecimiento más robusto y equilibrado que evite que, la parálisis institucional cuando el déficit público de Francia se situó en el 5,8 % del PIB en 2024, y la deuda pública alcanzó el 113 % del PIB, según el instituto estatal de estadística Insee.

Por ahora, todo apunta a que el Gobierno tendrá que emplearse a fondo para defender un plan que ya ha desatado un frente común de oposición y protesta. Si no logra generar una mayoría parlamentaria, la moción de censura podría convertirse en una amenaza real, y el otoño francés, en un nuevo capítulo de movilización masiva. La estrategia del Ejecutivo está en marcha, pero su éxito dependerá de su capacidad de diálogo, flexibilidad y, sobre todo, de ofrecer una alternativa creíble que no cargue siempre sobre los mismos hombros el peso de las reformas. @mundiario