Paul Kagame consolida su poder en Ruanda ante las elecciones presidenciales

Los candidatos autorizados, Philippe Mpayimana y Franck Habineza, apenas alcanzaron el 1% de los votos en las elecciones de 2017, comparado con el 98,6% obtenido por el mandatario.
Paul Kagame, el mandatario de Ruanda ejerciendo el voto. /RR.SS.
Paul Kagame, el mandatario de Ruanda ejerciendo el voto. /RR.SS.

Este lunes, Ruanda celebra elecciones presidenciales con la certeza casi absoluta de que el actual presidente Paul Kagame, de 66 años, será reelegido. Tras tres décadas en el poder, Kagame se enfrenta a solo dos candidatos, los únicos autorizados a presentarse, mientras la verdadera oposición está encarcelada, en el exilio o sometida a una intensa represión.

A pesar de la falta de democracia, el modelo monolítico de Kagame sigue generando simpatías debido al milagro económico ruandés y la solidez de sus servicios públicos, admirados tanto dentro como fuera de África.

La campaña electoral, que comenzó el 22 de junio, ha seguido un patrón predecible: grandes mítines del Frente Patriótico Ruandés (FPR) encabezados por Kagame, y actos modestos de sus rivales ante audiencias reducidas. Los dos candidatos autorizados, Philippe Mpayimana y Franck Habineza, apenas alcanzaron el 1% de los votos en las elecciones de 2017, comparado con el 98,6% obtenido por Kagame. Los resultados de esta elección se anticipan similares.

La verdadera oposición a Kagame, representada principalmente por Diane Rwigara y Victoire Ingabire, no estará en las papeletas. Rwigara, cuya candidatura fue una de las nueve rechazadas, e Ingabire, privada de sus derechos políticos tras una condena a 15 años de cárcel, son voces críticas que denuncian la falta de independencia y la limitada participación ciudadana en Ruanda. Ingabire expresó recientemente la necesidad de trabajar juntos para construir un país que respete la ley y los principios democráticos.

Estos comicios introducen dos novedades: por primera vez, los ruandeses elegirán simultáneamente a su presidente y a los 80 diputados del Parlamento. Además, el mandato presidencial se ha reducido de siete a cinco años, como resultado de una reforma constitucional de 2015 que permite a Kagame optar a dos mandatos más, hasta 2029. A pesar de estas modificaciones, no se vislumbra ningún sucesor potencial para Kagame en el horizonte.

El 4 de julio, durante los actos de conmemoración del genocidio de 1994, en el que fueron asesinadas unas 800.000 personas, Kagame instó a los jóvenes a proteger y prosperar el país, destacando que la verdadera liberación comienza cuando las armas se callan. Subrayó que, tras tres décadas desde el genocidio, la nueva generación tiene la responsabilidad de llevar a Ruanda aún más lejos en su desarrollo.

Desde los años 2000, Kagame ha implementado un plan de reformas que se estudia como modelo de éxito, diversificando la economía y reduciendo la dependencia de la agricultura en el PIB. Sectores emergentes como el turismo de lujo y la economía digital han ganado protagonismo, mientras la industrialización y la inversión privada han sido impulsadas para reducir la dependencia de la ayuda externa, que aún representa el 40% de los recursos del país.

Ruanda ha estado en el centro de controversias internacionales, como su participación en los planes del Reino Unido para deportar solicitantes de asilo. A pesar de que el proyecto ha sido abandonado, Ruanda se niega a devolver los 425 millones de euros adelantados por Londres. Las tensiones con la República Democrática del Congo (RDC) también persisten, con acusaciones de apoyo a grupos guerrilleros y explotación ilegal de minerales.

Kagame, conocido por sus eslóganes que impulsan a África a apropiarse de su futuro, no planea cambios significativos en sus políticas a corto plazo. Sin embargo, muchos analistas creen que, al acercarse a los 70 años, el debate sobre su sucesión y una posible apertura hacia un modelo más democrático se volverán inevitables. Por ahora, Kagame sigue reinando sin oposición. @mundiario

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