El Pacto Histórico y la carrera presidencial de 2026: la pugna por la izquierda en Colombia

El vencedor de la interna de la coalición de Petro entre una decena de aspirantes deberá medirse en una consulta frente a otras fuerzas de izquierda en un momento clave para la consolidación del frente amplio progresista.
Armando Benedetti, ministro del Interior y Gustavo Petro, presidente de Colombia. / @infopresidencia
Armando Benedetti, ministro del Interior y Gustavo Petro, presidente de Colombia. / @infopresidencia

El Pacto Histórico, coalición que lidera el sector de la izquierda más progresista en Colombia y que avanza hacia su consolidación como partido político, ya definió el camino de su consulta interna para escoger candidato presidencial rumbo a las elecciones de 2026. Con nueve precandidatos inscritos, entre ellos senadores, exministras, líderes sociales y un exalcalde, la formación gobernante abre un proceso que no solo busca elegir a su aspirante, sino también revitalizar una campaña marcada por divisiones internas y cuestionamientos.

El 26 de octubre, los simpatizantes del Pacto tendrán en sus manos un tarjetón con nombres de peso político diverso. El vencedor de esa primera etapa deberá medirse en marzo de 2026 en una consulta interpartidista frente a otras fuerzas de izquierda y centroizquierda, en lo que se proyecta como un momento clave para la consolidación del frente amplio progresista.

El ingreso del senador Iván Cepeda a la contienda marcó un punto de inflexión. Reconocido como defensor de derechos humanos y sobreviviente del “genocidio político” contra la Unión Patriótica, Cepeda le devolvió aire a la campaña interna, también impulsada por la condena al expresidente conservador Álvaro Uribe, un caso que el líder del Centro Democrático propició contra el senador del Polo Democrático, pero que al final terminó en su contra. Su decisión fue celebrada por sectores sociales, movimientos de víctimas y figuras políticas de distintas tendencias que lo ven como un referente de coherencia ética y compromiso con la paz.

Su discurso, centrado en la idea de una “revolución ética y de conciencia”, busca diferenciarse de la polarización tradicional. Cepeda promete no caer en ataques personales ni campañas de difamación, un gesto que lo perfila como un candidato capaz de proyectar unidad y respeto en un escenario político crispado.

Una consulta con múltiples voces

En paralelo, la precandidatura del exalcalde de Medellín Daniel Quintero genera controversia. Pese a las investigaciones que enfrenta y las críticas de varios sectores del propio Pacto, Quintero se presenta como uno de los aspirantes más competitivos, respaldado por encuestas que lo ubican entre los punteros junto a Cepeda.

El exmandatario local insiste en que representa la continuidad del proyecto de Gustavo Petro y asegura que, si no resulta ganador, respaldará “sin titubeos” al aspirante que surja de la consulta. Su narrativa de outsider enfrentado a la “vieja política” conecta con ciertos sectores ciudadanos, aunque despierta recelos en parte de la militancia progresista.

Además de Cepeda y Quintero, la lista de precandidatos incluye a figuras como Gustavo Bolívar, María José Pizarro, Susana Muhamad, Gloria Flórez, Gloria Inés Ramírez y Carolina Corcho, entre otros perfiles de alto reconocimiento en la izquierda colombiana. Esta diversidad refleja la pluralidad del Pacto, pero también su reto central: evitar que la consulta interna se convierta en un escenario de fragmentación que debilite la opción progresista frente a 2026.

El proceso, además, coincide con la intención del movimiento de transformarse en partido único, una decisión estratégica que busca dotar de mayor cohesión a la coalición y reducir los conflictos internos que han marcado los primeros años del Gobierno de Petro.

El impacto político más allá del Pacto

La carrera interna del progresismo se desarrolla en un contexto donde otros sectores también se reorganizan. En el horizonte aparecen nombres como Roy Barreras, Camilo Romero, Carlos Caicedo o Luis Gilberto Murillo, quienes podrían competir en la consulta interpartidista de marzo. En ese escenario, el Pacto necesitará llegar con un candidato fortalecido, capaz de trascender las fronteras del electorado de izquierda y conquistar al votante moderado.

La figura de Cepeda despierta entusiasmo por su integridad, pero podría enfrentar dificultades para ampliar su base más allá del progresismo. Quintero, en cambio, puede atraer electores inconformes con la política tradicional, aunque su historial judicial y político genera resistencia. Bolívar, Pizarro y Muhamad representan corrientes con arraigo, pero deberán demostrar capacidad de expansión nacional.

La consulta interna del Pacto Histórico será mucho más que un trámite electoral. Se trata de una prueba de cohesión política y de madurez democrática para el progresismo colombiano. En un país donde la derecha se prepara para recuperar terreno y un centro desorientado, el futuro de la izquierda dependerá de su habilidad para evitar divisiones y proyectar un mensaje de cambio con gobernabilidad. @mundiario

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