Sin la OTAN en la mesa: EE UU insiste en que las garantías de seguridad para Ucrania son “robustas”
Las recientes negociaciones entre Estados Unidos, Europa y Rusia han abierto un espacio de debate en torno a las llamadas “garantías de seguridad” para Ucrania. El enviado especial del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, aseguró que Moscú aceptó que Washington y los europeos ofrezcan a Kiev una protección “similar al artículo 5”, principio que rige a la OTAN y que establece que un ataque contra un miembro se considera un ataque contra todos.
“Se acordó que Estados Unidos podía ofrecer una protección tipo artículo 5, algo que era la primera vez que escuchábamos a los rusos aceptar”, declaró Witkoff a CNN mientras subrayaba el carácter inédito de la concesión tras la cumbre de Alaska.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó la propuesta como “histórica”, aunque advirtió de que cualquier acuerdo “debe ser muy práctico, ofreciendo protección en tierra, en el aire y en el mar, y debe desarrollarse con la participación de Europa”. Sus palabras reflejan tanto la expectativa de auténticas medidas de seguridad como la cautela de Kiev, que aún considera la adhesión plena a la OTAN (o, en su defecto, a la UE) como la única garantía real de seguridad a largo plazo.
El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió los avances en las conversaciones con Putin: “Hicimos algunos progresos, creemos, y ahora tenemos que darles seguimiento. Donde esto debería conducir es a una reunión entre los tres líderes: Zelenski, Putin y el presidente Trump, para poder finalizar”. Con ello, Washington intenta proyectar la idea de un proceso en movimiento.
El propio Putin no descartó la posibilidad de un marco de garantías. Durante su aparición conjunta con Trump, afirmó: “Estoy de acuerdo con el presidente Trump. Hoy dijo que la seguridad de Ucrania debe garantizarse por todos los medios. Por supuesto, estamos dispuestos a trabajar en ello”. La declaración, aunque ambigua, muestra una apertura poco habitual en el discurso del Kremlin.
Entre las condiciones discutidas figura un compromiso ruso de no expandir más sus fronteras a costa de Ucrania. Witkoff reveló que “los rusos aceptaron incluir legislativamente un lenguaje que les impediría intentar tomar más tierras de Ucrania después de un acuerdo de paz, y atestiguar que no violarían más fronteras europeas”. La medida, de concretarse, sería un gesto simbólico, arriesgado de verificar.
Los aliados europeos reaccionaron con prudencia pero también con cierto optimismo. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, señaló: “Acogemos con satisfacción la disposición del presidente Trump de contribuir a garantías de seguridad tipo artículo 5 para Ucrania, y la coalición de los dispuestos —incluida la Unión Europea— está lista para hacer su parte”. El presidente francés Emmanuel Macron, por su parte, sostuvo que lo esencial será el contenido de las garantías más allá de la etiqueta formal.
A nivel diplomático, el debate refleja un delicado equilibrio. Para Moscú, impedir la membresía plena de Ucrania en la OTAN es un objetivo estratégico primordial en el caso de congelar las líneas del frente; para Kiev, esa membresía sigue siendo la salvaguarda definitiva. El modelo de garantías propuesto intenta moverse en ese espacio intermedio, ofreciendo a Ucrania un respaldo militar y político sustancial, pero sin cruzar la línea roja marcada por Putin. Sin embargo, al desconocer los detalles, resulta difícil de analizar.
Trump y sus asesores insisten en que estas negociaciones buscan la paz, más que un simple alto el fuego. “Cubrimos casi todos los otros temas necesarios para un acuerdo de paz”, dijo Witkoff, defendiendo la idea de que un compromiso de largo plazo es preferible a una pausa temporal de hostilidades. Sin embargo, Rubio advirtió: “Si un lado obtiene todo lo que quiere, eso no es un acuerdo de paz, es una rendición”.
El desenlace de estas conversaciones dependerá de cómo se definan los detalles técnicos: el alcance de las garantías, la participación de tropas aliadas, el rol de Europa y la naturaleza de los compromisos estadounidenses. La Casa Blanca se esfuerza por mostrar que puede ofrecer protección “robusta”, pero sin dar el paso definitivo hacia la integración de Ucrania en la OTAN. Esas ambigüedades, por ahora, es el centro de la negociación. @mundiario