El oficialismo de Georgia nombra a un exfutbolista como candidato presidencial
El partido gobernante en Georgia, Sueño Georgiano, ha anunciado la candidatura de Mikheil Kavelashvili como próximo presidente del país, en medio de una crisis política, protestas masivas y críticas internacionales sobre el futuro democrático y la relación de Georgia con Occidente. La decisión se produce tras unas disputadas elecciones parlamentarias que han intensificado la polarización política en la nación del Cáucaso.
Mikheil Kavelashvili, de 53 años, es conocido tanto por su pasado como exjugador de la selección nacional de fútbol y de la Premier League, como por su actual carrera política en el seno de Sueño Georgiano. Kavelashvili, quien fue elegido al Parlamento en 2016, es también cofundador del movimiento Poder Popular, una facción escindida del partido oficialista que ha adoptado una retórica marcadamente antioccidental.
El cargo presidencial en Georgia tiene un carácter mayoritariamente ceremonial, pero su elección envía mensajes clave tanto a nivel nacional como internacional, especialmente en un contexto donde las decisiones políticas están siendo vistas como un alejamiento de Occidente y un posible acercamiento a Moscú.
Con Sueño Georgiano dominando el nuevo colegio electoral, conformado por parlamentarios y representantes locales, la victoria de Kavelashvili en las elecciones presidenciales del 14 de diciembre parece casi segura. Sin embargo, su nominación ha generado fuertes reacciones, especialmente entre la oposición y sectores proeuropeos del país, que cuestionan la legitimidad del proceso electoral reciente.
Las elecciones parlamentarias del 26 de octubre, que otorgaron al partido gobernante una mayoría con el 54% de los votos, fueron vistas por muchos como un referéndum sobre el futuro europeo de Georgia. No obstante, la oposición ha denunciado fraude y acusaciones de influencia rusa, lo que ha llevado a un boicot parlamentario y manifestaciones multitudinarias.
La presidenta saliente, Salomé Zurabishvili, se ha negado a reconocer los resultados de las elecciones y ha declarado "inconstitucional" la nueva legislatura. Respaldada por miles de manifestantes, Zurabishvili busca la anulación de los comicios, acusando a Sueño Georgiano de violaciones sistemáticas de los principios democráticos.
Organismos internacionales y observadores europeos han señalado que las elecciones se llevaron a cabo en un ambiente "divisivo" y plagado de irregularidades, incluyendo sobornos, doble votación y actos de violencia. Sin embargo, los líderes de Sueño Georgiano han rechazado las acusaciones, calificándolas de infundadas.
La elección de Kavelashvili como candidato presidencial es vista por muchos analistas como un indicador del posible acercamiento de Tiflis a Moscú. Sueño Georgiano, fundado por el multimillonario Bidzina Ivanishvili, quien amasó su fortuna en Rusia, ha sido acusado de implementar políticas que limitan la libertad de expresión, restringen los derechos LGBTQ+ y promueven medidas similares a las adoptadas por el Kremlin.
En marzo, el Parlamento de Georgia aprobó una controvertida legislación que exige a las organizaciones con más del 20% de financiación externa a registrarse como "agentes extranjeros", una medida que provocó críticas de Bruselas y bloqueó las aspiraciones de membresía de Georgia en la Unión Europea.
Durante su presentación en el Parlamento, Kavelashvili abogó por la "unidad nacional" y acusó a Zurabishvili de violar la Constitución. "Nuestra sociedad está dividida. La radicalización y polarización en Georgia han sido alimentadas desde el exterior", afirmó. Asimismo, prometió devolver el rol presidencial "a su marco constitucional".
Georgia's governing party 'Georgian Dream' nominated Mikheil Kavelashvili, a 53-year-old former national team member and Premier League player to become the country's next president.
— Sky News (@SkyNews) November 27, 2024
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El nombramiento de Kavelashvili es un paso más en la creciente distancia entre Georgia y sus aspiraciones europeas. Para los críticos, esto refuerza la percepción de que el país está bajo una creciente influencia rusa, algo que podría alterar el equilibrio político en la región del Cáucaso y debilitar los lazos de Georgia con la OTAN y la UE. @mundiario


