Netanyahu resiste a la presión internacional y mantiene la ofensiva en Gaza
A pesar de enfrentar los mayores reveses judiciales y políticos desde el inicio de la guerra en Gaza, el primer ministro israelí sigue adelante con la ofensiva en Rafah.
Hace solo una semana, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, parecía tener motivos para sonreír. Su ejército avanzaba en Gaza sin mayores crisis diplomáticas con Egipto, y los desplazamientos forzosos de cientos de miles de gazatíes seguían las órdenes militares. Mientras tanto, Estados Unidos, tras detener un envío de armas a Israel, promovía otro paquete por valor de 920 millones de euros, dejando claro que la operación en Rafah no constituía la ofensiva a gran escala que rechaza.
Sin embargo, esta semana ha sido particularmente difícil para Netanyahu. Una serie de decisiones políticas y judiciales han representado el mayor revés diplomático para Israel desde que comenzó la invasión de Gaza en octubre. La solidaridad internacional que Israel recibió tras el ataque de Hamás, que dejó 1.200 muertos y numerosos rehenes, se ha desvanecido tras 233 días de conflicto que han dejado casi 36.000 muertos, en su mayoría mujeres y niños, según las autoridades de Gaza. Las declaraciones incendiarias de algunos ministros israelíes solo han agravado la situación.
A pesar de la presión internacional, Netanyahu ha respondido con una retórica desafiante y ha continuado con los bombardeos sobre Gaza, incluida la zona de Rafah. El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU, con sede en La Haya, ordenó a Israel detener inmediatamente la ofensiva en Rafah, pero Netanyahu ha hecho caso omiso de esta resolución. La ofensiva continúa con la misma intensidad, y el cruce de Rafah con Egipto, vital para la ayuda humanitaria, permanece cerrado.
La presión sobre Israel no solo proviene de La Haya. El fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI), Karim Khan, ha solicitado una orden de arresto contra Netanyahu y su ministro de Defensa, Yoav Gallant. Esta petición se basa en la jurisdicción que el TPI tiene sobre los crímenes cometidos en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. De emitirse las órdenes de arresto, Netanyahu se vería en una situación comparable a la de dictadores y líderes acusados de crímenes graves, lo que supondría un terremoto político para Israel.
En el ámbito político, la situación no es mejor. España, Irlanda y Noruega han anunciado su intención de reconocer al Estado palestino, una medida que llevaba años en suspenso. Este reconocimiento es visto como un apoyo a la solución de los dos Estados y un mensaje contra la violencia de Hamás.
La reacción del Gobierno israelí ha sido defensiva y combativa. Netanyahu ha calificado las peticiones de arresto como un "asesinato político" y ha comparado al tribunal con los de la Alemania nazi. El reconocimiento del Estado palestino ha sido descrito por el Ministerio de Exteriores israelí como una "medalla de oro a los asesinos y violadores de Hamás".
Además, el apoyo internacional a Israel parece estar debilitándose. Alemania ha aclarado que cumpliría con su obligación legal de arrestar a Netanyahu o Gallant si se emitieran las órdenes de arresto. Italia ha reanudado la financiación a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), a pesar de las acusaciones israelíes de que sus trabajadores estaban implicados en ataques de Hamás.
En medio de esta creciente presión internacional y las dificultades internas, Netanyahu sigue decidido a mantener la ofensiva en Gaza, buscando una victoria que cada vez parece más lejana. La comunidad internacional, cada vez más impaciente, observa con preocupación la escalada del conflicto y la falta de soluciones efectivas. @mundiario


