Netanyahu impone sus condiciones para la tregua en Gaza bajo el ala de EE UU
El primer ministro israelí evita cumplir los plazos del alto el fuego mientras exige a Hamás concesiones unilaterales. La estrategia, respaldada por EE UU, también se replica en Líbano con Hezbolá.
A un mes del inicio de la tregua en Gaza, el proceso de negociación avanza con dificultades debido a la postura de Benjamín Netanyahu. Mientras el acuerdo estipula que ya deberían haber comenzado las conversaciones para la segunda fase, el Gobierno israelí ha postergado sus compromisos y condicionado su cumplimiento a nuevas exigencias a Hamás. Esta estrategia, posible gracias al respaldo de Estados Unidos, también se refleja en Líbano, donde Israel mantiene su presión sobre Hezbolá sin atenerse a los términos acordados.
La falta de avances en las negociaciones ha sido evidente en las últimas semanas. Mientras Hamás envió delegaciones a Doha y El Cairo para continuar con las conversaciones, Netanyahu retrasó el envío de sus negociadores hasta después de su visita a Estados Unidos. Su prioridad no fue avanzar en la tregua, sino asegurarse el respaldo de Donald Trump, cuyo retorno a la Casa Blanca ha fortalecido al líder israelí. De hecho, Netanyahu regresó de su viaje con un plan que contempla la "limpieza" de Gaza y su administración por parte de Washington.
El aplazamiento de las negociaciones ha generado fricciones dentro del propio Gobierno israelí. El ministro ultraderechista de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha condicionado su apoyo a la coalición a la reanudación de la guerra. Asegura que Netanyahu le prometió que retomaría los combates y que, de no hacerlo, retirará su respaldo. Además, Smotrich ha defendido abiertamente un plan de desplazamiento masivo de la población gazatí, dejando claro que la tregua no es su objetivo.
La segunda fase del alto el fuego debería marcar el final de la guerra y la liberación de los rehenes israelíes que permanecen en Gaza, pero Israel pretende imponer condiciones draconianas a Hamás. Las filtraciones indican que Netanyahu exigirá a la organización islamista la entrega inmediata de todos los rehenes, la renuncia a cualquier papel en la vigilancia de la ayuda humanitaria y el desarme total. A cambio, no ofrece ninguna garantía sobre el futuro político de Gaza.
Mientras tanto, el cumplimiento del acuerdo sigue siendo parcial. Israel ha evitado permitir la entrada de miles de caravanas y maquinaria para la reconstrucción de Gaza, incumpliendo uno de los puntos clave de la primera fase de la tregua. Además, los bombardeos no han cesado por completo, con ataques que han causado cerca de un centenar de muertos desde el inicio del alto el fuego.
En Líbano, la situación es similar. Israel ha prolongado la presencia de sus tropas en cinco puntos estratégicos del sur del país, a pesar de los términos pactados con Hezbolá. Esta prolongación ha sido avalada por Estados Unidos, lo que ha dejado al Gobierno libanés sin herramientas para responder más allá de la protesta diplomática.
En este contexto, Netanyahu sigue marcando los tiempos del conflicto, alargando la tregua según sus intereses y evitando compromisos definitivos. Su estrategia, facilitada por la solidez del apoyo estadounidense, pone en riesgo la estabilidad de la región y plantea dudas sobre la viabilidad de una solución a largo plazo para Gaza y el conflicto con Hezbolá en Líbano. @mundiario



