El ministro de Exteriores de Milei dimite ante la presión interna a pocos días de las Legislativas
La dimisión de Gerardo Werthein, ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, marca un nuevo punto de inflexión en el turbulento primer mandato de Javier Milei. A solo tres días de unas elecciones legislativas cruciales, el gobierno ultraliberal enfrenta una crisis interna que trasciende lo político y alcanza directamente la esfera diplomática.
Werthein, empresario de fuerte influencia en el sector privado y figura clave en la relación con Washington, renunció tras perder respaldo dentro del gabinete y convertirse en blanco de críticas por la deslucida cumbre entre Milei y el presidente Donald Trump. Lo que debía consolidar la alianza con Estados Unidos terminó siendo percibido como un fiasco, al dejar más dudas que certezas sobre el prometido rescate financiero.
La reunión bilateral entre Milei y Trump en la Casa Blanca debía ser el broche de oro de la estrategia exterior argentina: asegurar un auxilio de 40.000 millones de dólares, proyectar confianza en los mercados y reafirmar el alineamiento con Washington. Sin embargo, el encuentro derivó en un efecto contrario.
Trump confirmó su intención de asistir financieramente a Argentina, pero condicionó la ayuda al resultado de las elecciones legislativas del domingo. En otras palabras, el rescate dependería de que Milei conserve su mayoría. Lejos de estabilizar al peso argentino, el anuncio provocó un desplome de la moneda y una nueva ola de incertidumbre.
Las posteriores declaraciones de Trump, en las que afirmó que “Argentina se está muriendo” y que el país “lucha por sobrevivir”, causaron perplejidad en Buenos Aires. En el tramo final de la campaña, esas frases fueron interpretadas por la oposición como la confirmación del deterioro económico, mientras el oficialismo no logró articular una respuesta convincente.
La interna libertaria: Werthein, blanco del “fuego amigo”
El coste político del tropiezo diplomático recayó sobre Werthein. Desde el entorno más cercano al presidente —la llamada Fuerza del Cielo y grupos digitales supuestamente seguidores del estratega libertario Santiago Caputo— comenzaron las críticas abiertas contra el canciller.
Daniel Parisini, alias “Gordo Dan”, uno de los operadores digitales más influyentes del espacio, escribió en redes que Trump “pensaba que las elecciones argentinas eran presidenciales” y que el error de comunicación fue consecuencia directa de la falta de preparación del ministro. “Si tan solo tuviésemos un canciller que escuchara lo que Donald Trump viene diciendo, la cosa habría sido distinta”, sentenció.
Esa y muchas otras embestidas evidenciaron las tensiones en la cúpula del poder libertario: Werthein, diplomático de perfil empresarial y pragmático, quedó enfrentado a Caputo, ideólogo y operador político de línea dura, a quien muchos dentro del gobierno atribuyen más poder que a varios ministros formales.
Werthein había asumido el cargo en noviembre de 2024, tras la abrupta salida de Diana Mondino por un voto favorable a Cuba en Naciones Unidas. Desde entonces, se había convertido en el principal articulador del alineamiento de Milei con Estados Unidos e Israel, cumpliendo fielmente la política exterior ultraliberal del Ejecutivo.
Sin embargo, tras el episodio de Washington y la falta de una defensa pública por parte del propio Milei, el canciller optó por dar un paso al costado. Según fuentes oficiales citadas por medios como La Nación, su renuncia se hará efectiva el lunes próximo, después de las elecciones. La decisión estaría motivada también por la negativa de Werthein a compartir gabinete con Santiago Caputo, cuyo eventual ingreso al Ejecutivo fue insinuado por el presidente la semana pasada.
En la práctica, la salida del ministro deja vacante un puesto clave en la proyección internacional de Argentina, justo cuando el país busca consolidar el apoyo de Washington para sostener su economía y estabilizar su moneda.
El “fiasco” de la cumbre y sus repercusiones económicas
El viaje a Washington fue presentado como el momento en que Argentina lograría el respaldo explícito de Trump para un rescate financiero de gran magnitud. El paquete —que incluía un canje de monedas por 20.000 millones de dólares, una línea de crédito equivalente y la intervención del Tesoro estadounidense en el mercado cambiario argentino— se consideraba una victoria diplomática de alto impacto.
Pero la narrativa se quebró cuando el presidente estadounidense condicionó el plan al resultado electoral. Lo que debía transmitir seguridad, terminó interpretándose como un voto de desconfianza hacia la estabilidad del gobierno argentino. En los mercados, el mensaje se tradujo en una nueva devaluación del peso y una escalada de la inflación, agravando la sensación de fragilidad política y económica.
🚨GERARDO WERTHEIN RENUNCIÓ COMO CANCILLER
— Tv Pública Libertaria (@Tv_Libertaria) October 22, 2025
✅Tuvo 2 ERRORES, NO le explicó a Trump que las elecciones eran intermedias y una foto que no se llevó a cabo en Mar a lago pic.twitter.com/nZk0Hop3R5
A cuatro días de las legislativas, la renuncia de Werthein representa una señal de inestabilidad dentro del oficialismo. El Gobierno pierde a su segundo ministro de Exteriores en menos de un año, un récord que refleja la dificultad de Milei para consolidar un equipo duradero y cohesionado.
La renuncia de Werthein es más que una simple crisis interna: pone en cuestión la coherencia y sostenibilidad del modelo de relaciones exteriores de Javier Milei. Al quedar subordinada a los vaivenes ideológicos y a las luchas de poder domésticas, la diplomacia argentina también corre el riesgo de perder previsibilidad ante los socios internacionales.@mundiario

