Merz se erige como favorito para ser canciller tras la derrota de Scholz en el Bundestag
El líder conservador alemán, Friedrich Merz, dio un paso más hacia la cancillería este lunes, tras el debate de la moción de confianza contra el actual canciller, Olaf Scholz, y lanzar duras críticas hacia sus posibles socios de Gobierno en el futuro. La maniobra del jefe del Ejecutivo alemán, de perder la confianza de la mayoría de los diputados en el Bundestag, allana el camino para unas elecciones anticipadas programadas para el 23 de febrero de 2025, después de que la coalición tripartita de Scholz colapsara el mes pasado debido a profundas discrepancias.
Durante el encendido debate parlamentario previo a la votación, Merz, líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), arremetió contra el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes, acusándoles de llevar a Alemania a una de sus peores crisis económicas desde la II Guerra Mundial. “Están dejando el país sumido en una de las mayores crisis económicas de la historia de la posguerra”, declaró Merz dirigiéndose a Scholz, a quien también acusó de “avergonzar a Alemania” en sus relaciones con socios europeos.
La votación contra Scholz era prácticamente inevitable después del colapso de su gobierno de coalición formado por el SPD, Los Verdes y el liberal Partido Democrático Libre (FDP). La derrota parlamentaria refuerza la percepción de debilidad del actual canciller y refuerza las expectativas de victoria para Merz y la CDU en los próximos comicios.
Sin embargo, la situación política no será sencilla para los conservadores. Aunque las encuestas sitúan a la CDU y a su partido hermano bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU), como claros favoritos, no alcanzarían la mayoría absoluta. Esto obligaría a Merz a buscar socios de coalición, una tarea complicada debido a la fragmentación del Bundestag.
Escenarios de coalición limitados para Merz
Merz expresó sus intenciones de implementar una política económica más competitiva y criticó la gestión del ministro de Economía, Robert Habeck, de Los Verdes, calificándolo como “el rostro de la crisis económica de Alemania”. También abogó por recortar el gasto social y fomentar una mayor inversión privada.
El FDP, su aliado natural por afinidad ideológica, apenas alcanza el 5 % en las encuestas, lo que complica una mayoría suficiente para gobernar en solitario. Además, Merz ha descartado cualquier posibilidad de pactar con la ultraderechista prorrusa Alternativa para Alemania (AfD), que actualmente ocupa el segundo puesto en las encuestas con un 19 %. Asimismo, el reciente ascenso de la populista de izquierdas, también prorrusa, de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), con un 7 %, fragmenta aún más el panorama político.
Debate centrado en los problemas internos
Durante el debate parlamentario, los discursos se centraron principalmente en cuestiones internas. Scholz defendió su mandato destacando la importancia del gasto social y la protección de pensiones y empleos. Sin embargo, evitó profundizar en temas globales críticos como el conflicto en Ucrania y la posible reelección de Donald Trump en EE UU, que podría reducir el apoyo militar estadounidense a Kiev.
Lo que sí hizo fue erigirse como el candidato de la “prudencia”. “No haremos nada que pueda poner nuestra propia seguridad en riesgo y es por eso que no vamos a suministrar ningún misil de crucero, un arma de largo alcance que puede tener un impacto profundo en Rusia”, dijo Scholz para justificar su intransigencia para enviar los Taurus alemanes que tanto reclama Ucrania, especialmente cuando otros países como EE UU y el Reino Unido ya han dado ese paso tras el despliegue de miles de soldados de élite de Corea del Norte que luchan para Moscú. “Y ciertamente no vamos a enviar soldados alemanes a luchar esta guerra, no conmigo como canciller”, sentenció el socialdemócrata.
Merz, por su parte, acusó a Scholz de no cumplir con su promesa de reforzar las fuerzas armadas alemanas tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Aunque criticó el estado actual de la defensa alemana, ofreció pocos detalles sobre cómo financiaría una expansión militar, limitándose a afirmar que sería una “prioridad presupuestaria”.
Robert Habeck fue uno de los pocos en advertir sobre la falta de enfoque internacional en el debate político. “Estamos demasiado preocupados por nosotros mismos mientras el mundo a nuestro alrededor no está en buen estado”, afirmó. También subrayó que, tras las elecciones anticipadas, no hay garantías de que el nuevo Gobierno sea más estable y efectivo que el actual.
La caída de Scholz recuerda a la moción de censura de Gerhard Schröder en 2005, que propició el ascenso de Angela Merkel, quien lideró Alemania durante 16 años. Ahora, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, deberá disolver el Bundestag en un plazo de 21 días, lo que oficializará los comicios anticipados del 23 de febrero de 2025.
Este escenario augura una campaña electoral marcada por una fuerte polarización y por difíciles negociaciones postelectorales para formar un Gobierno estable, en un contexto donde la confianza en las instituciones y en los líderes políticos está en entredicho. @mundiario








