Merz condiciona un Gobierno de coalición en Alemania al endurecimiento de la inmigración

Olaf Scholz, canciller de Alemania y Friedrich Merz, candidato de la CDU. / @CDUDeutschland
En el último debate televisado, el democristiano favorito a convertirse en canciller exigió al socialdemócrata Scholz un “giro en la política migratoria” para pactar con otras formaciones y alejar a la ultraderecha.

A pocos días de las elecciones en Alemania, el candidato conservador Friedrich Merz, líder de la Unión Democristiana/Unión Socialcristiana (CDU/CSU), se perfila como favorito en los sondeos y ya plantea sus condiciones para formar una coalición de gobierno. En un debate con el canciller Olaf Scholz, Merz dejó claro que exigirá un “giro en la política migratoria” para pactar con otras formaciones, en un claro intento de diferenciarse del actual Ejecutivo y captar a votantes preocupados por la llegada de inmigrantes.

El debate, organizado por los diarios Bild y Die Welt, reflejó las profundas diferencias entre ambos candidatos. Scholz, líder del Partido Socialdemócrata (SPD), acusó a Merz de “coquetear con la extrema derecha” tras aceptar votos de Alternativa para Alemania (AfD) en el Bundestag para endurecer el derecho al asilo. Merz rechazó las acusaciones y argumentó que los partidos moderados deben consensuar un endurecimiento de las leyes migratorias para evitar el ascenso de los ultras, que son por ahora la segunda fuerza en intención de voto según los sondeos.

“En los próximos cuatro años debemos resolver dos grandes problemas en nuestro país: la inmigración y la economía”, declaró Merz. “Si no los solucionamos, en las elecciones de 2029, usted, nosotros y los partidos democráticos del centro no solo afrontaremos un cambio de Gobierno, sino que nos deslizaremos hacia el populismo de derechas”.

El líder conservador enfatizó que cualquier coalición en la que participe deberá asumir “un cambio en la política migratoria y en la economía”, rompiendo con el legado de la actual administración, que hasta noviembre estuvo conformada por socialdemócratas, ecologistas y liberales. “Solo firmaré un contrato de coalición que contemple estas reformas”, sentenció.

Merz quiere captar votos de la ultraderecha

Scholz, cuya gestión se encuentra debilitada según las encuestas, instó a los votantes a fortalecer al SPD para impedir cualquier tipo de alianza entre la derecha tradicional y los ultras. El SPD debe ser lo suficientemente fuerte “no solo para que yo pueda seguir liderando el Gobierno, sino para evitar que haya cualquier forma de cooperación entre la CDU y AfD”, advirtió el canciller.

El debate omitió cuestiones clave de la política internacional, como el apoyo del nuevo Gobierno de EE UU a AfD o los contactos entre Donald Trump y Vladímir Putin respecto a la guerra en Ucrania. Los organizadores justificaron esta ausencia argumentando que el enfoque debía centrarse en política interna, destacando la economía y la inmigración como los temas que han marcado la campaña electoral.

La estrategia de Merz busca atraer a votantes preocupados por la inmigración, pero también enfrenta el riesgo de que, al adoptar una retórica similar a la de AfD, los electores terminen prefiriendo la propuesta original en lugar de una alternativa moderada. Scholz criticó la aceptación de votos de AfD en el Bundestag por parte de la CDU y preguntó reiteradamente a Merz si excluiría también cualquier apoyo externo de la ultraderecha. “No habrá un Gobierno con AfD en Alemania, ni directa ni indirectamente”, aseguró el líder conservador.

En materia económica, Scholz propuso incentivar la inversión empresarial mediante una bonificación fiscal en lugar de una reducción general de impuestos, además de crear un “fondo para Alemania” para mejorar infraestructuras. Merz, por su parte, abogó por reducir la burocracia y los costes energéticos mediante una rebaja de tarifas e impuestos, criticando la política económica del actual Gobierno como “ineficiente y perjudicial”.

La crisis económica en el debate

El debate también evidenció que, sea cual sea el resultado electoral, ni Scholz ni Merz contemplan formar parte de un mismo gabinete. “Ambos consideramos bastante improbable formar parte del mismo Gobierno”, afirmó Merz. “Cuando tiene razón, tiene razón. Yo quiero seguir siendo canciller, él quiere serlo”, replicó Scholz.

Con un 30 % de votantes indecisos y las encuestas estancadas, este último debate representaba una oportunidad clave para captar apoyos. Sin embargo, no se abordaron cuestiones concretas que afectan a los ciudadanos en su día a día, como la crisis de servicios municipales y el aumento del gasto social. La Federación de Municipios alertó sobre la “ruina presupuestaria” que enfrentan muchas ciudades, algunas tradicionalmente prósperas como Múnich y Heidelberg.

Mientras los municipios demandan mayor financiamiento para cubrir sus crecientes obligaciones sociales, el próximo Gobierno tendrá que lidiar con un contexto económico desafiante. La CDU defiende reducir impuestos y burocracia, mientras que el SPD apuesta por incentivar la inversión pública y controlar el endeudamiento. Estas diferencias marcarán las futuras negociaciones de coalición tras los comicios.

La actual coalición de Scholz se reunió por última vez antes de las elecciones, sin grandes anuncios ni despedidas emotivas, reflejando la incertidumbre del panorama político. Con la sesión constitutiva del nuevo Bundestag prevista para dentro de un mes, el resultado de las elecciones del domingo definirá si Merz logra su objetivo de formar gobierno o si Scholz consigue mantenerse en el poder contra todo pronóstico. @mundiario