Maia Sandu gana la batalla, pero no la guerra: el futuro del europeísmo moldavo en riesgo

Moldavia ha superado el desafío de celebrar unas elecciones presidenciales bajo denuncias de injerencia rusa. Actualmente, la presidenta se prepara para su siguiente asalto: las parlamentarias.
La presidenta de Moldavia, Maia Sandu. / Presidencia moldava
La presidenta de Moldavia, Maia Sandu. / Presidencia moldava

La victoria de Maia Sandu en las elecciones presidenciales de Moldavia marca un giro decisivo de la nación exsoviética hacia la Unión Europea y representa un revés para las aspiraciones de influencia rusa en la región. La candidata europeísta y líder del partido liberal Acción y Solidaridad (PAS) logró imponerse en la segunda vuelta electoral, en gran parte, gracias al apoyo masivo de la diáspora moldava. Sin estos votos del exterior, el exfiscal general y candidato prorruso Alexandr Stoianoglo habría ganado los comicios.

El triunfo de Sandu, obtenido con más de diez puntos de diferencia sobre su oponente, ha sido atribuido al alto porcentaje de apoyo entre los moldavos que residen fuera del país. Este respaldo de la diáspora ha consolidado su victoria y refuerza las aspiraciones de Moldavia de integrarse en el bloque comunitario europeo, en contraste con la agenda prorrusa defendida por Stoianoglo, que apuesta por una vuelta al sistema autoritario apoyado por Moscú.

Según los datos de la Comisión Electoral Central de Moldavia, Sandu recibió un total de 929.964 votos, lo que representa el 55.33% de los sufragios, mientras que Stoianoglo obtuvo 750.644 votos, equivalente al 44.67%. De los más de 327.000 votos emitidos por moldavos en el exterior (con centros de votación en países como Italia, Francia, Alemania, y España), el 82.3% se inclinó por la candidata proeuropea. Este apoyo exterior fue determinante para Sandu, cuya candidatura ha sido ampliamente respaldada por una diáspora que promueve una visión de Moldavia alineada con Europa.

El Partido Socialista de Moldavia, que respaldó la candidatura de Stoianoglo, se ha opuesto públicamente al resultado. La formación ha denunciando a Sandu como una “presidenta ilegítima” y afirma que fue elegida solo por sus partidarios en el extranjero. En un comunicado, el partido, liderado por el expresidente Igor Dodon, proclamó a Stoianoglo como el verdadero vencedor y acusó a la diáspora de traicionar los intereses de Moldavia, argumentando que la elección de Sandu responde a los intereses de actores externos.

“Sandu es una presidenta ilegítima, reconocida solo por sus patrocinadores y partidarios en el extranjero. El pueblo de Moldavia se siente traicionado y robado”, reza el comunicado.

La victoria de Sandu ha recibido el reconocimiento de líderes internacionales. La Unión Europea felicitó a la presidenta electa, “por la exitosa celebración de las elecciones, a pesar de la interferencia rusa sin precedentes, incluso a través de esquemas de compra de votos y desinformación”, destacó un comunicado conjunto del alto representante de política exterior de la UE, Josep Borrell, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el que también reafirmaron su apoyo a Moldavia en su camino hacia la integración europea.

Además, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, elogió el resultado electoral, calificándolo como una muestra de la voluntad del pueblo moldavo a pesar de los intentos por interferir en los comicios. “Durante meses, Rusia ha intentado socavar las instituciones democráticas y los procesos electorales de Moldavia. Pero ha fracasado. El pueblo moldavo ha ejercido su derecho democrático a elegir su propio futuro y ha optado por seguir un camino alineado con Europa y con otras democracias del mundo”.

Sandu, quien se convierte en la primera presidenta de Moldavia en lograr dos mandatos consecutivos mediante elecciones democráticas, enfrenta un complejo panorama interno. Uno de sus principales retos será avanzar en la reforma del sistema judicial para combatir la corrupción que afecta a su país, un requisito clave para fortalecer las instituciones democráticas y lograr el ingreso al bloque comunitario. Además, la mandataria  necesitará construir alianzas con otras fuerzas políticas proeuropeas que compartan el objetivo de la adhesión a la UE, aunque difieran en términos ideológicos.

Tras su victoria, la europeísta prometió cambios en el país para hacer frente a la injerencia extranjera: "Escuchamos la voz de los ciudadanos y de aquellos que apreciaron las cosas que hemos hecho y aquellos que están insatisfechos con la situación en el país y seguiremos discutiendo y mejoraremos el acto de gobernabilidad". Y anunció una aceleración: "Hemos visto la vulnerabilidad en el proceso electoral y tenemos que resolverlo". La rapidez con la que fuimos en la reforma de la justicia no es suficiente. Las medidas deben tener éxito lo antes posible. Debemos preparar al país para las elecciones de 2025".

Armand Gosu, experto en política de las repúblicas exsoviéticas, advirtió que Rusia podría seguir intentando desestabilizar a Moldavia para impedir su acercamiento a Occidente. Según el analista, el Kremlin ha invertido "muchos recursos" en sus operaciones en el país, como en campañas de desinformación y manipulación de votos para apoyar a Stoianoglo. Además, una victoria prorrusa en Moldavia podría facilitar que Rusia use el territorio separatista de Transnistria como base de operaciones contra la vecina región ucraniana de Odesa, en un intento de abrir un nuevo frente en la guerra de Ucrania.

El próximo desafío de Sandu será mantener su base de apoyo de cara a las elecciones parlamentarias del próximo año, donde los resultados determinarán la viabilidad de su agenda proeuropea. El periodista de G4Media.ro, Cristian Pantazi, advierte de que Sandu tiene una oportunidad limitada para demostrar a la ciudadanía que puede cumplir sus promesas. La diáspora, cuyo voto fue clave en esta elección, espera resultados tangibles en los próximos meses. “La diáspora la ha salvado, ahora está obligada a responderles rápidamente; Rusia está preparada para seguir el asalto a la frágil democracia moldava y anular el referéndum proeuropeo aprobado por los pelos el 20 de octubre, junto a la primera vuelta de las presidenciales”, ha afirmado.

La reelección de Maia Sandu representa una oportunidad histórica para Moldavia, que sigue debatiéndose entre las influencias de Occidente y Rusia. Con el respaldo de la UE y Estados Unidos, Sandu tiene el mandato popular y la responsabilidad de consolidar un proyecto proeuropeo en el país, a pesar de las amenazas de interferencia extranjera y los desafíos internos. Su éxito dependerá de su habilidad para avanzar en reformas que fortalezcan la democracia y en asegurar una mayoría parlamentaria que le permita continuar su agenda de integración con Europa. @mundiario

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