Macron toma la iniciativa: el intento francés por reactivar la paz en Ucrania y el liderazgo de la UE
El presidente de Francia busca posicionarse como arquitecto de un alto el fuego duradero entre Moscú y Kiev, en medio de la parálisis de las negociaciones, la desconfianza con EE UU y una guerra que amenaza con enquistarse.
La diplomacia, en tiempos de guerra, suele ser un juego de sombras en el que cada gesto, reunión o silencio cuenta. Esta semana, el presidente francés Emmanuel Macron ha vuelto a colocar a París en el centro del tablero internacional con un ambicioso intento de desbloquear el estancado proceso de paz entre Ucrania y Rusia. Reuniones discretas, conversaciones multilaterales e incluso una llamada telefónica de última hora al presidente Volodímir Zelenski han trazado el perfil de un Macron determinado a liderar un nuevo capítulo en la búsqueda de una “paz justa y duradera”.
El Elíseo fue el escenario de una mini cumbre que reunió a altos cargos estadounidenses —encabezados por el secretario de Estado Marco Rubio y los enviados especiales de Donald Trump, Steve Witkoff y Keith Kellog—, representantes ucranianos y emisarios europeos clave. No se anunciaron avances concretos, pero sí una “convergencia” que, según fuentes del entorno presidencial francés, podría allanar el camino hacia un alto el fuego efectivo. Las conversaciones continuarán la próxima semana en Londres, pero el mensaje ya ha sido enviado: Francia quiere ser protagonista, no espectadora.
Desde que Trump iniciara sus propios canales de negociación con Moscú, relegando a Europa a un papel marginal, Macron ha insistido en la necesidad de una voz europea fuerte. Consciente del desgaste internacional y la desconfianza creciente hacia una Rusia que sigue bombardeando objetivos civiles —como el ataque en Sumi que dejó 34 muertos, incluidos niños—, el mandatario francés ha apostado por articular una “coalición de voluntarios” junto al Reino Unido para garantizar la seguridad de Ucrania si se firma un acuerdo de paz.
Este movimiento no solo busca frenar la agresión rusa, sino también corregir una de las mayores carencias del Viejo Continente: su dependencia de la diplomacia estadounidense. “Hemos lanzado en París un proceso positivo en el que los europeos están implicados”, afirmó Macron. La frase es más que retórica: es una declaración de intenciones para reposicionar a Europa como garante de la estabilidad en su propio vecindario geoestratégico.
Fricciones entre Washington y Kiev: ¿quién lidera realmente la paz?
La Administración Trump parece cada vez más inclinada a una paz negociada que incluya concesiones territoriales, como insinuó el emisario y amigo personal de Trump, Witkoff, al proponer una partición de Ucrania en zonas de influencia, al estilo de la posguerra en Alemania.
Kiev, por su parte, no está dispuesto a ceder terreno ni soberanía. Zelenski lo dejó claro al acusar a Witkoff de repetir la narrativa del Kremlin. La distancia entre las posiciones ucranianas y estadounidenses es cada vez más visible, y ese vacío estratégico es precisamente el que Macron intenta ocupar.
Rusia, por boca de su portavoz Dimitri Peskov, ha criticado la postura europea, acusando a París y sus aliados de querer perpetuar el conflicto. Sin embargo, el propio Steve Witkoff aseguró tras su reciente encuentro con Putin que Moscú está interesada en “una paz duradera”, aunque no hay señales claras que avalen esa voluntad. Las acusaciones cruzadas de violaciones al pacto de no atacar instalaciones energéticas ni objetivos en el mar Negro solo refuerzan el escepticismo sobre cualquier tregua real.
Macron, lejos de desanimarse, insiste en que cualquier propuesta de alto el fuego debe ir acompañada de sólidas garantías de seguridad para Ucrania. No se trata solo de parar los disparos, sino de evitar que estos vuelvan a empezar. Y ahí entra su propuesta de una fuerza multinacional de protección liderada por europeos, algo que Rusia rechaza de plano pero que gana adeptos entre los aliados de París.
Un equilibrio precario que Macron quiere desatascar
En este tablero complejo, Macron juega a varias bandas: ofrece liderazgo europeo, evita una confrontación directa con Trump, mantiene a Zelenski informado y trata de convencer a los escépticos de que una paz justa es posible. La cita en París ha sido un primer paso simbólico, pero también una advertencia de que el tiempo corre y que el riesgo de cronificación del conflicto es real.
Francia ha decidido mover ficha cuando muchos otros han optado por la cautela. Y aunque la historia reciente ha enseñado que no hay soluciones fáciles en conflictos de esta magnitud, la iniciativa francesa podría servir para restablecer un equilibrio diplomático que se había perdido. En medio del ruido de la guerra y las divisiones entre aliados, Macron lanza un mensaje claro: Europa no solo sufre las consecuencias del conflicto, también puede —y debe— ser parte activa de su solución. @mundiario





