Macron se atreve a dar el paso: ¿una mili voluntaria para fortalecer a Francia ante Rusia?
La apuesta del presidente Emmanuel Macron por un servicio militar voluntario marca un punto de inflexión en la política de defensa francesa. Tras años de debate sobre la pertinencia de reactivar algún tipo de servicio nacional —y después del fracaso del Servicio Nacional Universal (SNU) civil— París da un giro estratégico.
El anuncio no se produce en un vacío político ni simbólico: llega en un momento de creciente preocupación por la seguridad europea, con la guerra de Ucrania como telón de fondo y con la perspectiva, instalada en los círculos militares franceses, de un conflicto abierto con Rusia en el plazo de cinco a diez años.
Macron presentó el nuevo plan desde la base militar de Varces-Allières-et-Risset, afirmando que “el miedo no evita el peligro”. La frase captura el espíritu de la medida: la preparación como herramienta de disuasión. Francia implantará a partir del verano de 2026 un Servicio Militar Voluntario (SMV) de diez meses destinado a jóvenes de 18 años —hombres y mujeres— con un primer contingente de 10.000 reclutas.
El objetivo es alcanzar los 50.000 hacia 2035. La iniciativa busca dotar al país de un “reservorio de masa humana”, expresión utilizada por el ejército de Tierra, para robustecer la capacidad defensiva en caso de conflicto. Con este nuevo modelo, París busca reforzar su capacidad militar, modernizar su estrategia defensiva y ampliar de forma sustancial su reserva operativa.
El Servicio Militar Voluntario comenzará a funcionar en el verano de 2026, con una primera cohorte de 3.000 jóvenes de 18 años. El objetivo inicial es llegar a 10.000 reclutas anuales y, para 2035, alcanzar los 50.000. Se tratará de una formación de diez meses, remunerada entre 900 y 1.000 euros mensuales y orientada a crear un contingente significativo capaz de integrarse en misiones de apoyo dentro del territorio nacional. Para Macron, “la única manera de evitar el peligro es preparándose para ello”, una frase que resume el tono del programa.
Un retorno parcial a la conscripción, adaptado al siglo XXI
El anuncio se produce casi tres décadas después de que expresidente Jacques Chirac eliminara el servicio militar obligatorio en 1997, considerado entonces innecesario tras el fin de la Guerra Fría. Desde entonces, el debate sobre su posible regreso ha sido recurrente. Propuestas diversas —desde los planteamientos socialistas hasta las iniciativas de la extrema derecha— fueron acumulando presión en un país donde el 86% de la población apoya algún tipo de servicio nacional, aunque el respaldo desciende al 53% si este fuera obligatorio.
Macron opta por un modelo híbrido: voluntario, pero de escala suficiente como para proporcionar a las Fuerzas Armadas una reserva amplia y entrenada. El presidente justificó así su decisión: volver a una conscripción masiva no sería ni eficaz ni sostenible, pero sí lo es un sistema flexible capaz de alimentar un ejército “de núcleo profesional y juventud comprometida”.
El plan busca reforzar la masa crítica del ejército francés en un momento en el que las autoridades militares advierten de que Europa debe prepararse para una amenaza rusa creciente. Países como Alemania, Bélgica y Países Bajos ya iniciaron procesos similares, y Francia no quiere quedarse atrás. Berlín, por ejemplo, reactivará en 2026 un sistema de alistamiento que podría movilizar a miles de jóvenes cada año.
La ambición francesa es particularmente elevada. El general Pierre Schill, jefe del ejército de Tierra, describe el propósito con claridad: “adquirir la masa necesaria” para un eventual conflicto. Francia aspira a superar los 200.000 militares activos y casi duplicar el número de reservistas hasta los 80.000 de aquí a 2030. La mili voluntaria se convierte, así, en una herramienta para ampliar el músculo defensivo del país sin abandonar el modelo profesionalizado.
Una propuesta que conecta con la juventud, pero genera debate
Macron ha insistido en que existe “una generación lista para levantarse por la patria”, con sed de compromiso y deseo de servir. El nuevo servicio incluye incentivos como créditos académicos canjeables, acompañamiento laboral posterior y la posibilidad de pasar al ejército profesional. Tras un mes de formación inicial, los reclutas serán integrados en misiones reales dentro del territorio francés, como la Operación Centinela contra el terrorismo, lo que refuerza su utilidad operativa.
Sin embargo, las críticas no han tardado. La izquierda, especialmente La Francia Insumisa, ha cuestionado que la remuneración esté muy por debajo del salario mínimo. También ha señalado el fracaso del Servicio Nacional Universal (SNU) de 2019, principalmente por falta de financiación. Para sus detractores, el nuevo plan reproduce algunos de esos problemas al limitarse a una dimensión estrictamente militar y no abordar objetivos más amplios de cohesión social.
El telón de fondo es evidente: Francia se mueve en un clima prebélico. Las advertencias del nuevo jefe del Estado Mayor, Fabien Mandon —quien habló incluso de “prepararse para perder a sus hijos”— reflejan la gravedad con la que el estamento militar contempla el futuro. Macron lo expresó con la misma contundencia: “En este mundo incierto donde prevalece la ley del más fuerte, la guerra es una realidad presente”.
El presidente enmarca esta ofensiva legislativa y simbólica como un esfuerzo para evitar la improvisación en caso de escalada europea. Francia no se prepara para un enemigo específico, insiste, sino para mantener su capacidad de disuasión y garantizar el respeto internacional. Su mensaje busca proyectar fortaleza interna, cohesión y una disposición a asumir que la defensa del territorio nacional requiere sacrificios.
Aunque Macron subraya que su modelo es voluntario, dejó abierta una posibilidad significativa: si las circunstancias lo requieren y el Parlamento lo aprueba, podría activarse un esquema obligatorio para toda una generación de jóvenes. Este punto, mencionado con cautela, refleja el reconocimiento de que la evolución geopolítica podría forzar decisiones más drásticas. @mundiario