Los partidos europeístas frenan el avance de la ultraderecha en las parlamentarias de Rumanía
Rumanía sorteó este lunes un posible vuelco político tras las elecciones legislativas del 24 de noviembre, que tuvieron lugar una semana después de que el candidato ultraderechista y prorruso Calin Georgescu ganara la primera vuelta de las presidenciales. Según los resultados prácticamente definitivos (99,97 % escrutado), el gobernante Partido Social Demócrata (PSD) obtuvo el 22 % de los votos, seguido por la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), con un 18 %, duplicando su apoyo respecto a los comicios de 2020. En tercer lugar quedaron los integrantes del Partido Popular Europeo en Rumanía, el Partido Nacional Liberal (PNL), que actualmente gobierna en coalición con el PSD, con el 14 %, mientras que la Unión Salvar Rumanía (USR), de los liberales de centroderecha, logró un 12 %.
Aunque las fuerzas europeístas suman un 48% en el Parlamento frente al 31% de la extrema derecha, el panorama político se complica con la entrada de nuevas formaciones ultranacionalistas. S.O.S. Rumanía, liderado por la polémica eurodiputada Diana Sosoaca, obtuvo un 7,4 %, y el Partido de las Personas Jóvenes (POT), encabezado por Anamaria Gavrila, alcanzó un 5,3 %. Ambas agrupaciones podrían colaborar con AUR, aunque los analistas advierten de tensiones internas que dificultarían su cohesión parlamentaria, dado que ambas dirigentes se escindieron de la formación que lidera el también extremista George Simion. Además, la Unión Democrática de los Húngaros de Rumanía (UDMR), la formación que representa a la minoría húngara, consiguió entrar en el Parlamento por la mínima, con un 6,4 % y será clave en futuras alianzas.
El PSD, que obtuvo su peor resultado desde la caída del comunismo en 1989, afronta una nueva etapa de reconstrucción. Marcel Ciolacu, primer ministro y líder de los socialdemócratas, reconoció la importancia de los comicios y abogó para que “sigamos desarrollando el país con dinero europeo, pero protejamos nuestra identidad, nuestros valores nacionales y nuestra fe”. Ciolacu, quien dimitió como líder del partido tras no alcanzar la segunda vuelta presidencial, busca formar una coalición de unión nacional similar a la que gobierna Bruselas, con fuerzas europeístas, para frenar el avance de la extrema derecha.
Por su parte, George Simion, líder de AUR, celebró lo que considera un “renacimiento” nacional y ofreció su respaldo al independiente y también ultra Georgescu de cara a la segunda vuelta presidencial. “Este es un momento que la historia recordará como decisivo, en el que, gracias a nuestra voluntad común, Rumania renace. Estamos aquí, de pie, somos el siguiente paso, cada uno de nosotros, generación tras generación, demostrando que nada puede derrotar a una nación unida”. afirmó Simion.
La presidencia, en el aire
Desde el PNL, su presidente Ilie Bolojan destacó la necesidad de construir una coalición multipartidista, mientras que el eurodiputado Siegfried Muresan urgió a replicar en Rumanía la estrategia del cordón sanitario aplicado a nivel europeo contra los extremistas.
“Tras las elecciones parlamentarias de ayer, debemos adoptar en Rumanía la misma estrategia que funciona a nivel europeo: construir una mayoría política proeuropea y aislar a los extremistas y populistas”, señaló Muresan, que alertó sobre la propaganda rusa que su partido sostiene que ha buscado influir en los comicios, y cómo las redes sociales son uno de los medios en los que llegan a los más jóvenes. “Lo que sucedió en Rumanía puede suceder en cualquier lugar de Europa”, advirtió el también eurodiputado, que espera que la Comisión Europea complete su investigación sobre cómo las plataformas digitales, con TikTok en la mira de todos los partidos y la justicia rumana, influyeron en la primera vuelta de las presidenciales.
El futuro político inmediato de Rumanía depende de la resolución del Tribunal Constitucional, que ordenó un controvertido recuento de votos tras sospechas de fraude en la primera vuelta presidencial. La decisión podría alterar los resultados, ya que la candidata Elena Lasconi, de la USR, superó a Ciolacu por un estrecho margen de 2.700 votos. Lasconi, alcaldesa de Campulung y líder de centroderecha, se perfila como la principal rival de Georgescu, cuya candidatura ha generado preocupación en sectores proeuropeos.
Además, el tribunal investiga posibles irregularidades en la financiación de la campaña de Georgescu, conocido por su postura a favor de suspender la ayuda militar a Ucrania, lo que añade incertidumbre al panorama electoral.
El auge de la extrema derecha, combinado con un Parlamento fragmentado, plantea un desafío para la estabilidad política y la reputación internacional de Rumanía como socio fiable no solo en la UE, sino para la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el flanco este, como bastión en el mar Negro y vecino de una Ucrania invadida y en guerra con Rusia. Con las esperanzas de los proeuropeos centradas en Lasconi, el desenlace de la segunda vuelta será crucial para definir si Rumanía logra frenar el ascenso de la extrema derecha o si el país se adentra en una etapa de mayor incertidumbre política y social.Principio del formulario. @mundiario