Una política peligrosa: Biden critica el “apaciguamiento moderno” de Trump con Rusia

El expresidente de EE UU compara las presiones de la Administración Trump para que Ucrania ceda territorio a Moscú con las políticas practicadas por las potencias europeas en la década de 1930 para evitar la guerra con la Alemania nazi.
Joe Biden, expresidente de Estados Unidos. / RR.SS
Joe Biden, presidente de Estados Unidos. / RR.SS

Joe Biden ha reaparecido con fuerza. En una entrevista concedida a la BBC, el expresidente de Estados Unidos ha señalado lo que considera un error histórico de Donald Trump: presionar a Ucrania para que ceda territorio como forma de poner fin a la guerra. A juicio de Biden, esta estrategia se asemeja peligrosamente al “apaciguamiento” practicado por el Reino Unido en los años treinta frente a la Alemania nazi. Aquella política no evitó el conflicto; lo precipitó. Y hoy, sostiene Biden, se corre el mismo riesgo frente a Vladímir Putin.

Según el demócrata, Trump presionó a Ucrania para que cediera territorio a Rusia como condición para alcanzar un acuerdo de paz, en una estrategia que calificó de “apaciguamiento moderno”. La expresión no es casual: remite directamente a las fallidas concesiones de los líderes europeos a Hitler en los años treinta, en un intento desesperado y, finalmente, inútil de evitar una guerra que acabaría envolviendo al mundo. Para Biden, pensar que entregar porciones del país a Putin disuadiría al Kremlin es “estúpido”.

Las acusaciones no son menores. Ucrania sigue librando una guerra existencial contra Rusia, mientras en Washington crecen las voces que proponen congelar el conflicto y permitir que Moscú retenga territorios ocupados. Altos funcionarios de la Administración Trump, como el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Defensa Pete Hegseth, han señalado que recuperar los límites territoriales anteriores a 2014 es “poco realista”, y han defendido una tregua basada en la cesión parcial de tierras. Una propuesta que encuentra paralelismos inquietantes con los acuerdos de Múnich de 1938.

Tales propuestas, según el exmandatario demócrata, no sólo premian al agresor sino que socavan principios fundamentales del derecho internacional. “Un matón no se calma con concesiones”, afirmó Biden, refiriéndose a Putin.

Para Biden, esto no solo representa una claudicación moral, sino una amenaza directa al orden internacional. "Cómo puede pensar la gente que, si permitimos que un dictador, un matón, decida que va a tomar porciones importantes de territorio que no son suyas, eso va a contentarle. No acabo de entenderlo".

Estas declaraciones se producen en un momento de tensión entre Estados Unidos y algunos de sus aliados. La retórica de Trump sobre comprar Groenlandia, anexar Canadá o recuperar el canal de Panamá ha desconcertado a los líderes europeos, que ahora se preguntan si pueden seguir confiando en la coherencia estratégica de Washington. “¿Qué presidente habla así? Nosotros no somos eso. Nosotros somos libertad, democracia, oportunidad, no confiscación”, aseveró el exmandatario.

Más allá del debate militar, lo que Biden subraya es un problema estratégico más amplio: el debilitamiento de la confianza europea en la alianza con EE UU. El expresidente alerta de que los socios de la OTAN se están cuestionando el compromiso estadounidense con la seguridad colectiva, un cambio de percepción que, si se consolida, podría tener consecuencias irreversibles. “¿Puedo confiar en Estados Unidos?”, dijo que se preguntan hoy los líderes europeos. Es un mensaje cargado de gravedad, en un momento en que la unidad transatlántica es vital.

Trump, por su parte, insiste en una lógica pragmática y nacionalista. Ha calificado la guerra como una pérdida innecesaria de vidas y recursos, ha sugerido que Crimea “permanecerá con Rusia” y ha criticado abiertamente al presidente ucraniano Volodímir Zelenski por su “falta de gratitud”. La tensión se intensificó con un enfrentamiento televisado en la Oficina Oval, que Biden calificó como “indigno de Estados Unidos”.

En cuanto a su legado en Ucrania, Biden también defendió su propio legado en la gestión de la guerra. Aseguró que su administración proporcionó a Kiev todo el apoyo necesario para mantener su independencia y que estaba preparada para responder con mayor contundencia si Putin daba nuevos pasos.Sin embargo, su política de asistencia militar también fue cuestionada durante su mandato, por los límites iniciales que impuso al uso de armas de largo alcance.

En general, la advertencia de Biden no es menor: si EE UU abandona su rol como garante del orden global, las consecuencias no se harán esperar. En el tablero geopolítico actual, cada movimiento cuenta. Y, como demuestra la historia, el precio de ceder terreno a los autoritarios rara vez se paga una sola vez. @mundiario

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