“Irán podría enriquecer uranio en cuestión de meses”: el OIEA contradice la versión de Trump
La reciente contradicción de declaraciones entre el presidente de EE UU, Donald Trump, y el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha vuelto a poner en el centro del debate internacional el verdadero estado del programa nuclear iraní, tras días de incertidumbre técnica. Mientras el presidente estadounidense insiste en que las instalaciones nucleares iraníes han sido “completamente aniquiladas” tras los bombardeos de Washington el pasado 22 de junio, el organismo de la ONU encargado de su supervisión señala que Irán podría volver a enriquecer uranio “en cuestión de meses”.
Grossi, en una entrevista concedida a la cadena CBS News, ofreció una evaluación técnica clara y mesurada: los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos han causado “daños severos” en los centros nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán, pero no han desmantelado por completo las capacidades de Teherán. Según sus palabras, Irán mantiene la infraestructura y los conocimientos necesarios para reiniciar la producción de uranio enriquecido en un corto plazo. “La capacidad industrial está ahí... No puedes desinventar eso”, sentenció.
Este análisis contrasta con el mensaje categórico de Trump, quien afirmó que los ataques fueron “uno de los golpes militares más exitosos de la historia” y que “el programa nuclear iraní ha sido obliterado como nunca antes se ha visto”. En declaraciones a Fox News, describió la destrucción de Fordow —el corazón nuclear iraní altamente fortificado— como total, y aseguró que “solo hay miles de toneladas de roca ahora en esa sala”.
Sin embargo, el OIEA ha insistido nuevamente en que, incluso si parte del uranio altamente enriquecido fue destruido durante los bombardeos, es posible que una porción haya sido evacuada antes de los ataques, una posibilidad que aún no ha podido ser confirmada. La falta de acceso al terreno por parte de los inspectores del organismo añade opacidad a la evaluación del alcance real de los daños.
Además, la relación entre Irán y el OIEA se ha deteriorado aún más tras estos acontecimientos. El Parlamento iraní decidió suspender la cooperación con la agencia de Naciones Unidas, acusándola de alinearse con los intereses de Israel y Estados Unidos. Esta ruptura complica cualquier verificación técnica futura, dejando a la comunidad internacional con menos herramientas para monitorear la evolución del programa nuclear iraní.
En este contexto, la afirmación de Trump de que Irán no tiene capacidad para reiniciar su programa nuclear parece ignorar tanto la resiliencia tecnológica de Teherán como la información disponible de los servicios de inteligencia. De hecho, un informe filtrado del Pentágono también ha estimado que los bombardeos apenas retrasarían el desarrollo nuclear iraní por unos meses.
El cruce discursivo entre Grossi y Trump también refleja una diferencia más amplia entre el enfoque técnico multilateral de los organismos internacionales y la narrativa política unilateral que caracteriza al presidente. Mientras el OIEA enfatiza la necesidad de una solución diplomática y sostenible a largo plazo, la Administración Trump se prepara para sostener nuevas conversaciones con Teherán, al tiempo que utiliza la fuerza como herramienta de presión para llegar a un acuerdo. El presidente ha reiterado que no dudaría en ordenar nuevos ataques si Irán retoma el enriquecimiento de uranio.
El trasfondo de este debate técnico y político es el delicado equilibrio regional en Oriente Próximo, donde cualquier escalada militar puede desatar consecuencias impredecibles. Aunque Trump ha afirmado que las acciones contra Irán y las conversaciones posteriores facilitarán la paz y la expansión de los Acuerdos de Abraham para la normalización de las relaciones con Tel Aviv, la realidad en el terreno —con tensiones persistentes y un frágil alto el fuego— pone en duda esa proyección optimista.
Asked whether there is still a risk Iran is rushing towards a nuclear bomb, when it’s unknown at this point where its highly enriched uranium is and all the centrifuges are unaccounted for, IAEA chief Rafael Mariano Grossi says:
— Face The Nation (@FaceTheNation) June 29, 2025
“Iran had a very vast, ambitious program, and part… pic.twitter.com/Pxsspl3seK
Por ahora, las declaraciones del director del OIEA actúan como un contrapeso a las afirmaciones más rotundas del presidente estadounidense. Lejos de haber sido eliminado "por completo", el programa nuclear iraní continúa siendo una preocupación latente, con una supuesta capacidad de reactivación a corto plazo. El tiempo y el acceso internacional a las instalaciones determinarán si los ataques recientes han tenido un efecto duradero o, como sugiere Grossi, si solo han generado una pausa temporal en un proceso que Irán parece aún capaz de retomar, y posiblemente, más presionado a ello. @mundiario


