Las amenazas de Trump impulsan a Irán a extremar su preparación militar ante un posible ataque

Teherán rechaza el diálogo directo con Washington y advierte a los países vecinos sobre posibles represalias en caso de que colaboren en una acción militar estadounidense contra su territorio.
El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán. / Wikimedia Commons - Khamenei.ir
El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán. / Wikimedia Commons - Khamenei.ir

En medio de una creciente escalada de tensiones en Oriente Próximo, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha ordenado colocar a las fuerzas armadas del país en estado de "alerta máxima". La decisión se produce en respuesta a las amenazas de acción militar por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y en un contexto geopolítico ya marcado por la inestabilidad y los conflictos regionales.

Un funcionario iraní, citado por Reuters bajo condición de anonimato, reveló que Teherán rechazó una propuesta de diálogo directo con Washington enviada por Trump. Sin embargo, Irán estaría dispuesto a retomar conversaciones indirectas a través de Omán, país históricamente intermediario entre ambas naciones. “El diálogo indirecto permite evaluar cuán seria es la intención de Estados Unidos para buscar una solución política”, afirmó el funcionario, quien también indicó que estas conversaciones podrían comenzar en breve.

En paralelo, Irán ha emitido una advertencia formal a varios países de la región: Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía y Bahréin. En ella, Teherán advierte que cualquier colaboración con un posible ataque estadounidense (incluyendo el uso de su espacio aéreo o territorio) será considerada un acto hostil con “graves consecuencias”. Este mensaje resalta el temor iraní de que sus vecinos puedan servir de plataforma para una ofensiva militar liderada por Washington.

La advertencia llega en un momento especialmente delicado para Oriente Próximo. La región aún enfrenta los efectos de conflictos activos en Gaza, el Líbano y Yemen, además de tensiones persistentes entre Israel e Irán. La posibilidad de una guerra abierta entre Estados Unidos e Irán preocupa a los países del Golfo, que temen por la seguridad de sus territorios y por la estabilidad del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, vital para el suministro global de petróleo.

El Gobierno de Turquía indicó que no tenía constancia oficial de la advertencia, aunque no descartó que el mensaje haya sido transmitido por otros canales. Por su parte, Rusia, aliada de Teherán, calificó de “inaceptables” las amenazas militares estadounidenses y pidió a todas las partes actuar con moderación.

Otro funcionario iraní declaró que Irán busca fortalecer su apoyo por parte de Rusia, aunque existen dudas sobre el compromiso real de Moscú con Teherán. El nivel de apoyo ruso, añadió, dependerá de la relación personal entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin.

Mientras tanto, el país persa mantiene y refuerza su controvertido programa nuclear. Entre sus instalaciones clave se encuentran los sitios de enriquecimiento de uranio en Natanz y Fordo, la planta nuclear de Bushehr (operada con combustible ruso) y centros de investigación como Isfahan y Khundab. Aunque Irán sostiene que su programa tiene fines exclusivamente civiles, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha alertado de un aumento significativo en el nivel de enriquecimiento de uranio, acercándose peligrosamente al 90 % necesario para fabricar armas nucleares.

Estados Unidos y otras naciones occidentales insisten en que un programa nuclear con fines pacíficos no necesita un enriquecimiento tan elevado. Hasta la fecha, ningún país sin armas nucleares ha alcanzado dichos niveles de enriquecimiento, lo que incrementa la preocupación internacional.

Pese a la tensión, el presidente Trump ha reiterado que preferiría un acuerdo diplomático sobre el programa nuclear iraní en lugar de una guerra. Según fuentes iraníes citadas por Reuters, se ha abierto una ventana de aproximadamente dos meses para alcanzar una solución a través de negociaciones indirectas, con Omán como sede potencial. El ayatolá Jamenei ha autorizado la participación de altos diplomáticos, como el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, y el exembajador iraní ante la ONU, Majid Takht-Ravanchi, en posibles conversaciones.

Sin embargo, Irán ha dejado claro que no aceptará conversaciones directas mientras Estados Unidos mantenga un “lenguaje amenazante” y ha advertido de que su programa de misiles no será tema de discusión en las negociaciones. Además, el comandante de la Fuerza Aeroespacial del IRGC, Amir Ali Hajizadeh, declaró el lunes que bases militares estadounidenses en la región serían objetivo inmediato en caso de conflicto.

El recuerdo del ataque con misiles de Irán a bases estadounidenses en Irak, tras el asesinato del general Qassem Soleimani en 2020, sigue presente como recordatorio de la capacidad de respuesta iraní. Con las fuerzas armadas en máxima alerta, el espectro de un nuevo conflicto se cierne sobre una región ya saturada de crisis. @mundiario

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