Irán intensifica los ataques en el golfo y dispara la alarma sobre el suministro energético
La tensión en el golfo Pérsico ha alcanzado un nuevo nivel de gravedad tras una serie de ataques que han afectado a buques petroleros y cargueros en aguas cercanas al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta para el comercio energético.
Las autoridades de Irán han intensificado en las últimas horas su ofensiva contra infraestructuras y embarcaciones vinculadas al tráfico petrolero en la región. Entre los incidentes más recientes figuran ataques contra dos petroleros atracados en el puerto iraquí de Basora, además de un buque portacontenedores que se encontraba en aguas de Emiratos Árabes Unidos. Estos episodios se suman a otros ataques registrados en jornadas anteriores contra cargueros que transitaban por el golfo.
La creciente inseguridad en la zona ha disparado la alarma en la comunidad internacional, ya que por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se consume en el mundo. Cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo podría provocar graves perturbaciones en el suministro energético global.
Llamamiento de Irak a la contención
Ante la gravedad de la situación, el Gobierno de Irak ha expresado su “profunda preocupación” por la escalada de hostilidades y ha pedido a todas las partes implicadas que eviten convertir las rutas marítimas y las instalaciones energéticas en objetivos militares.
El Ministerio de Petróleo iraquí subrayó que la seguridad del transporte marítimo en el golfo Pérsico es fundamental no solo para los países de la región, sino también para la estabilidad de la economía mundial. Las autoridades de Bagdad denunciaron que los ataques contra los petroleros constituyen una violación de su soberanía y advirtieron del riesgo que suponen para las tripulaciones y para la actividad económica global.
Equipos de rescate iraquíes lograron evacuar a decenas de marineros de las embarcaciones afectadas y recuperar el cuerpo de un miembro de la tripulación fallecido durante los ataques. Las investigaciones continúan para determinar si las explosiones fueron provocadas por impactos directos o por artefactos explosivos colocados en las embarcaciones.
Ataques en varios países del Golfo
La ofensiva iraní no se ha limitado al tráfico marítimo. En las últimas horas también se han registrado ataques contra infraestructuras en varios países de la región. Entre los objetivos alcanzados figuran instalaciones energéticas cercanas a la capital de Baréin, edificios en Dubái y otras infraestructuras en Kuwait y Arabia Saudí.
Estos ataques se producen en respuesta a los bombardeos lanzados por Israel y Estados Unidos contra objetivos militares en territorio iraní y en el sur de Líbano, lo que ha desencadenado un ciclo de represalias que amenaza con ampliar aún más el conflicto.
El petróleo vuelve a niveles de alerta
La escalada bélica ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos. El precio del barril de crudo superó momentáneamente la barrera psicológica de los 100 dólares, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro global.
Aunque posteriormente el precio se moderó ligeramente, el nerviosismo sigue dominando a los inversores. Las principales bolsas internacionales han reaccionado con caídas, reflejo de la incertidumbre que genera la posibilidad de un conflicto prolongado en una de las regiones clave para la producción y el transporte de hidrocarburos.
Además, varias navieras han comenzado a reorganizar sus rutas o incluso a suspender temporalmente el tránsito por el estrecho de Ormuz, mientras que las aseguradoras han elevado el nivel de riesgo para los buques que operan en el golfo Pérsico. El coste de asegurar un petrolero frente a riesgos de guerra se ha multiplicado en pocos días, lo que encarece todavía más el transporte del crudo.
Medidas para contener el impacto económico
La escalada energética también está teniendo repercusiones políticas en Europa. En España, el Gobierno prepara un paquete de medidas para amortiguar el impacto del encarecimiento de los combustibles en hogares y empresas.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, adelantó que el Ejecutivo aprobará en el próximo Consejo de Ministros iniciativas destinadas a contener el precio de la energía y proteger el empleo en los sectores más afectados por el aumento del coste del gasóleo.
Entre las opciones que estudia el Gobierno figuran ayudas fiscales para empresas especialmente dependientes del transporte y mecanismos laborales destinados a evitar despidos en caso de que la crisis energética se prolongue.
El conflicto que se desarrolla en torno al estrecho de Ormuz tiene implicaciones mucho más allá de Oriente Próximo. La zona es una arteria esencial para el comercio energético global y cualquier bloqueo prolongado podría provocar una crisis de suministro con efectos en la inflación, el crecimiento económico y la estabilidad de los mercados internacionales.
Por ahora, las tensiones siguen aumentando y no hay señales claras de desescalada. Mientras continúan los ataques y las represalias, el mundo observa con preocupación una crisis que amenaza con alterar el equilibrio energético global. @mundiario



