India desafía a Trump y acusa a EE UU y la UE de hipocresía por aún comerciar con Rusia
La India ha respondido con una inusual muestra de unidad política interna a las crecientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre las importaciones de petróleo ruso. Tanto el gobernante BJP como la oposición del Partido Congreso indio (INC) condenaron los comentarios de Trump y rechazaron su decisión de imponer aranceles del 25 % sobre bienes indios. La medida, que busca presionar a Nueva Delhi para que se aleje de Moscú, ha abierto una brecha diplomática significativa entre dos socios estratégicos.
El Gobierno indio, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, no sólo rechazó la amenaza de Trump, sino que acusó directamente a Estados Unidos y a la Unión Europea de hipocresía. En una declaración oficial, el ministerio sostuvo que señalar a la India por mantener comercio energético con Rusia es “injustificado e irrazonable”, especialmente cuando esos mismos países continúan sus propias transacciones con Moscú.
Para sustentar sus argumentos, India presentó cifras recientes: en 2024, la Unión Europea mantuvo un comercio con Rusia de 67.500 millones de euros, incluyendo importaciones récord de gas natural licuado por 16,5 millones de toneladas. Estados Unidos, por su parte, sigue importando uranio hexafluoruro para su industria nuclear, además de paladio, fertilizantes y productos químicos.
Más allá de lo retórico, la respuesta de Nueva Delhi refleja un posicionamiento estratégico tras años de posturas ambiguas sobre el comercio con Rusia y la invasión de Ucrania. Actualmente, la India se ha convertido en el mayor comprador mundial de petróleo ruso transportado por mar, con un promedio de 1.75 millones de barriles diarios entre enero y junio de este año. Antes de la guerra, esa cifra rondaba los 100.000 barriles por día. El Gobierno defiende estas compras como una necesidad energética, no como una declaración geopolítica.
“Los suministros tradicionales fueron redirigidos hacia Europa tras el inicio del conflicto en Ucrania”, señaló el comunicado, quien subraya que la decisión de recurrir al petróleo ruso buscó asegurar precios “predecibles y asequibles” para los consumidores indios. Además, Nueva Delhi reveló que fue el propio gobierno de EE UU quien, en los primeros meses de la guerra, alentó a India a mantener sus importaciones energéticas desde Rusia como mecanismo para estabilizar los mercados globales.
La escalada de tensiones se produce días antes de que entre en vigor un nuevo paquete de sanciones que Trump ha prometido imponer no sólo a Rusia, sino también a los países que sigan comprando su energía, a menos que el Kremlin cese sus ataques en Ucrania. El ultimátum vence este 8 de agosto.
Mientras tanto, India parece no tener intención de ceder. Se prevé que el asesor de Seguridad Nacional, Ajit Doval, viaje esta semana a Moscú, y el ministro de Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, planea hacerlo en las próximas semanas. Ambos encuentros buscan fortalecer los lazos bilaterales, cuyo volumen comercial alcanzó un récord de 68.700 millones de dólares al cierre del ejercicio fiscal 2024-2025.
El descontento indio trasciende la política energética. El opositor Manish Tewari, del Partido del Congreso, criticó las declaraciones de Trump como “ofensivas” y una afrenta a la dignidad de la India. Desde el oficialismo, el vicepresidente del BJP, Baijayant Jay Panda, citó una frase del exsecretario de Estado Henry Kissinger: “Ser enemigo de Estados Unidos puede ser peligroso, pero ser su amigo es fatal”.
Este episodio subraya el delicado equilibrio que India busca mantener: proteger sus intereses energéticos y económicos sin romper del todo con Washington. Al mismo tiempo, la reacción de Nueva Delhi revela una creciente frustración con las políticas de Trump, un socio que ha elogiado públicamente la alianza indo-estadounidense durante su primer mandato. @mundiario