El Gobierno boliviano contradice la versión de Evo Morales sobre el tiroteo en su contra

El Gobierno ha lanzado una denuncia penal por “asesinato en grado de tentativa”, afirmando que el exmandatario disparó contra agentes policiales para no detenerse en un control policial.
Eduardo del Castillo, ministro del aGobierno de Bolivia. / RR.SS.
Eduardo del Castillo, ministro del aGobierno de Bolivia. / RR.SS.

El Gobierno de Bolivia ha lanzado una acusación formal contra el expresidente Evo Morales por “asesinato en grado de tentativa”, afirmando que el exmandatario disparó contra agentes policiales durante un enfrentamiento el pasado domingo en el Chapare, región cocalera de Cochabamba. La denuncia la hizo el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, quien asegura que Morales y su equipo respondieron con armas de fuego al intento de la policía por detener su vehículo en un punto de control.

Según el ministro, el incidente se produjo cuando los agentes solicitaron que el automóvil del expresidente redujera la velocidad. En lugar de detenerse, afirma Del Castillo, los ocupantes del vehículo sacaron armas y abrieron fuego contra los policías, hiriendo a uno de ellos. Al intentar escapar, el automóvil presuntamente atropelló a un oficial, quien resultó con una fractura en la pierna. “Un vehículo policial los siguió y recibió impactos de bala, lo que llevó a los agentes a pedir auxilio a las Fuerzas Armadas”, relató Del Castillo, quien también sugirió que el vehículo de Morales podría haber transportado “sustancias controladas”.

El incidente se ha convertido en un tema de debate nacional, ya que las versiones de Morales y Del Castillo difieren significativamente. En su defensa, Evo Morales ha sostenido que fue objeto de un ataque premeditado. Según el expresidente, cuando se dirigía a realizar su programa radial en la emisora Kausachun Coca, fue interceptado por dos camionetas que abrieron fuego al no poder bloquear su paso. Morales declaró que tuvo que cambiar de vehículo luego de que las balas destrozaran una llanta, y que en el segundo vehículo fue nuevamente atacado.

Morales describió el incidente como un intento de asesinato, afirmando que “una bala pasó a centímetros de mi cabeza”. “He corrido muchos riesgos, pero esto ha sido lo peor en mi vida...18 disparos. Nada más ni nada menos vino de (el presidente Luis) Lucho Arce y (el vicepresidente) David Choquehuanca. Yo no me voy a ir, vamos a resistir”. El exmandatario acusó al Gobierno actual de buscar su eliminación física para silenciar su liderazgo y prometió “resistir” los intentos por desplazarlo de la política.

El ministro Del Castillo, sin embargo, ha puesto en duda la veracidad del relato de Morales, calificándolo de “inverosímil”. Argumentó que las imágenes difundidas por el expresidente muestran que el vehículo estaba en movimiento, a pesar de tener la llanta dañada, y que el chófer "conducía ileso", a pesar de una supuesta herida en la nuca. Del Castillo acusa a Morales de editar los viíeos a su favor y el episodio responde a “una actuación teatral”.

La tensión aumentó en el Chapare tras el incidente, donde decenas de cocaleros rodearon un cuartel militar en busca de explicaciones. Según Del Castillo, los manifestantes exigieron que se entregaran los vehículos de los policías implicados en la persecución y, finalmente, quemaron las camionetas, lo que el ministro describió como un intento de eliminar pruebas. La protesta también incluyó la toma del aeropuerto local en Chimoré y el refuerzo de los cortes de ruta en la región, lo que ha afectado la distribución de alimentos y combustible en varias ciudades bolivianas.

El incidente ha generado repercusiones en la comunidad internacional, especialmente en círculos de izquierda. Figuras como los presidentes de Colombia, Venezuela, Cuba y Honduras, así como la expresidenta argentina Cristina Kirchner, han rechazado lo que Morales y sus seguidores califican como un “intento de magnicidio”. La Organización de Estados Americanos (OEA) también se ha pronunciado, solicitando una investigación imparcial y condenando cualquier tipo de violencia política en Bolivia.

En respuesta, el “evismo” (como se denomina a la facción leal a Morales) ha pedido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que emita una medida cautelar para proteger la vida del líder indígena. Además, han solicitado la intervención de la Unión Europea y de las Naciones Unidas.

Mientras tanto, las redes sociales bolivianas han estallado con opiniones divididas, y se han multiplicado las teorías de un “autoatentado”, promovidas por algunos medios y voceros oficialistas que sugieren que el episodio fue planeado para desviar la atención de las acusaciones legales que Morales enfrenta. Entre las críticas, algunos usuarios publicaron memes y cuestionaron la credibilidad de los vídeos.@mundiario

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