Gaza, atrapada entre la expansión israelí y la desesperación humanitaria

La estrategia de Netanyahu prioriza la anexión mientras la población civil paga el precio.
Israel avanza contra Gaza. / @AvichayAdraee.
Israel avanza contra Gaza. / @AvichayAdraee.

La guerra en Gaza ha entrado en una nueva fase con la intensificación de la ofensiva israelí y el anuncio de la anexión de amplias zonas del territorio palestino. Lejos de buscar una solución diplomática o un alto el fuego que permita aliviar la crisis humanitaria, el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha dejado claro que su prioridad es consolidar su presencia en la Franja, sin importar las consecuencias para los civiles atrapados en el conflicto.

Los ataques aéreos y el fuego de artillería continúan castigando Gaza, con bombardeos que han alcanzado incluso instalaciones de la ONU donde se refugiaban desplazados. La justificación oficial es la lucha contra Hamás, pero sobre el terreno la realidad es otra: cientos de miles de personas se ven obligadas a huir una y otra vez, sin acceso a alimentos, agua ni atención médica adecuada. La política de expansión israelí, que en otro momento habría sido recibida con cautela por la comunidad internacional, se lleva a cabo ahora con una impunidad alarmante.

La ofensiva militar y la anexión como prioridad

Israel ha desplegado más tropas en el sur de Gaza, reforzando su presencia militar en zonas clave y ampliando lo que denomina “áreas de seguridad”. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha sido claro en su declaración de intenciones: la operación no solo busca desmantelar la estructura de Hamás, sino garantizar el control de extensos territorios dentro de la Franja.

Esta estrategia ha despertado una fuerte controversia, no solo en la comunidad internacional, sino dentro de Israel mismo. Las familias de los rehenes israelíes aún en manos de Hamás han acusado al Gobierno de estar más centrado en la ocupación de Gaza que en asegurar la liberación de sus seres queridos. Para estos familiares, la política de Netanyahu ha relegado la negociación y ha convertido el rescate de los cautivos en una cuestión secundaria.

A pesar de las presiones, el Ejecutivo israelí sigue adelante con su plan. La incorporación de la División 36 del ejército, anteriormente desplegada en Líbano, es un indicio de que la ofensiva no solo no se detendrá, sino que podría intensificarse aún más.

El coste humano: desplazamientos forzosos y crisis humanitaria

Mientras Israel avanza militarmente, la población civil de Gaza se encuentra en una situación desesperada. En las últimas semanas, más de 140.000 personas han sido obligadas a abandonar sus hogares en la mayor operación de desplazamiento forzoso desde la ruptura de la tregua. Las imágenes de miles de familias huyendo sin destino cierto reflejan la crudeza de una guerra que no deja espacio para la esperanza.

Los ataques sobre infraestructuras básicas han agravado la crisis. Un bombardeo sobre una escuela de la ONU en el campo de refugiados de Yabalia ha dejado al menos 19 muertos, entre ellos varios menores. La versión oficial israelí sostiene que el lugar era utilizado por Hamás como centro de mando, pero las imágenes de niños y mujeres entre los escombros cuentan una historia muy distinta.

Además, el bloqueo de ayuda humanitaria ha alcanzado niveles alarmantes. La entrada de alimentos y medicinas ha sido restringida de manera drástica, llevando a la inanición a miles de personas. La Asociación de Panaderos de Gaza ha anunciado el cierre de todas las panaderías que dependían del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, debido a la falta de harina. Médicos Sin Fronteras ha denunciado que los equipos sanitarios se ven obligados a tratar heridas sin analgésicos y a racionar los medicamentos esenciales.

A nivel político, la estrategia israelí parece estar diseñada para consolidar su control sobre Gaza sin ofrecer una alternativa viable a la población palestina. La reciente decisión del Tribunal Supremo de Israel de avalar el bloqueo de ayuda humanitaria refuerza la postura del Gobierno, ignorando el consenso jurídico internacional que considera que Israel sigue ejerciendo control sobre Gaza, pese a la retirada de sus colonos en 2005.

Las cifras del conflicto son demoledoras. Desde la reanudación de los combates el 18 de marzo, más de 1.000 personas han muerto en Gaza, 322 de ellas menores. Desde el inicio de la guerra en octubre de 2023, los muertos superan los 50.400, en su mayoría mujeres y niños. Mientras tanto, la matanza perpetrada por Hamás en territorio israelí, con 1.200 víctimas, sigue siendo el punto de partida que Netanyahu usa para justificar su política de mano dura.

El futuro de Gaza es cada vez más incierto. La expansión militar de Israel y su negativa a negociar un alto el fuego prolongado indican que la guerra aún está lejos de su fin. La Franja se ha convertido en un escenario de destrucción constante, donde los habitantes son tratados como piezas en un tablero estratégico sin voz ni opciones.

La comunidad internacional, aunque ha expresado preocupación, se ha mostrado incapaz de frenar la escalada. Mientras la ocupación avanza y la crisis humanitaria se agrava, Gaza sigue atrapada en una espiral de violencia y desesperación. La pregunta que queda es cuánto tiempo más podrá resistir su población antes de que la devastación se vuelva irreversible. @mundiario

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