Trump ofrece 15 años de paz a Ucrania: ¿suficiente para Zelenski o solo un respiro para Rusia?

Mientras EE UU plantea un marco temporal limitado, Kiev insiste en que las garantías de seguridad deberían extenderse a unos 30 o 50 años para evitar una repetición del conflicto.
Volodímir Zelenski, mandatario de Ucrania. / Oficina del Presidente de Ucrania
Volodímir Zelenski, mandatario de Ucrania. / Oficina del Presidente de Ucrania

La guerra en Ucrania entra en una nueva etapa diplomática marcada por la búsqueda de garantías de seguridad duraderas. Tras un encuentro clave entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, se confirmó que Washington está dispuesto a ofrecer compromisos de seguridad por un periodo mínimo de 15 años.

Sin embargo, Kiev considera que ese plazo es insuficiente y reclama un marco mucho más amplio —de entre 30 y 50 años— que asegure estabilidad real frente a futuras agresiones rusas.

La discusión no es menor. Para Ucrania, el diseño de estas garantías es el núcleo de cualquier acuerdo de paz viable. Zelenski lo expresó con claridad: sin un paraguas de seguridad creíble, el fin del conflicto sería apenas una pausa temporal. La experiencia acumulada desde 2014, y especialmente tras la invasión a gran escala iniciada en 2022, ha reforzado en Kiev la convicción de que cualquier arreglo sin compromisos firmes corre el riesgo de ser efímero.

Zelenski describió las garantías actuales como “fuertes”, aunque añadió que “por ahora, no son permanentes”. “Le dije (a Trump) que la guerra ha estado en marcha durante casi 15 años (desde la invasión a Crimea), y que realmente nos gustaría que las garantías fueran más largas”, afirmó el mandatario. “El presidente dijo que lo pensaría”.

Según lo revelado tras la reunión en Florida, el plan contempla garantías conjuntas entre Estados Unidos, Europa y Ucrania, con un componente militar ya definido en gran medida. Trump afirmó que el acuerdo está “casi cerrado”, aunque reconoció que aún existen puntos sensibles, especialmente en lo relativo a los territorios ocupados por Rusia y al futuro de la central nuclear de Zaporiyia.

La propuesta estadounidense contempla un esquema escalonado: primero un acuerdo político, luego compromisos de seguridad y, finalmente, un marco más amplio que incluya cooperación económica y reconstrucción. Para Washington, el objetivo es estabilizar la región sin asumir compromisos indefinidos que recuerden a alianzas formales como la OTAN, algo que Moscú considera una línea roja.

La postura ucraniana: seguridad a largo plazo o ningún acuerdo

Zelenski, por su parte, insiste en que las garantías deben extenderse más allá de una o dos décadas. A su juicio, solo un compromiso de largo aliento —respaldado por Estados Unidos y socios europeos— puede disuadir a Rusia de retomar las hostilidades. En este punto, el mandatario ucraniano ha sido explícito: sin garantías sólidas, no habrá paz duradera.

Además, Kiev plantea que cualquier acuerdo debe contar con mecanismos de verificación y con la posibilidad de desplegar fuerzas internacionales, un punto que genera el rechazo frontal por parte del Kremlin. Para Ucrania, la presencia física de socios extranjeros actuaría como un efectivo factor disuasorio frente a Moscú.

Mientras tanto, el Kremlin mantiene una posición inamovible. Moscú insiste en que Ucrania debe retirarse de los territorios ocupados en el Donbás y rechaza de plano las condiciones planteadas por Kiev. Esta rigidez explica por qué, pese al optimismo expresado por Trump sobre la cercanía de un acuerdo, las negociaciones siguen enfrentando obstáculos estructurales.

Washington aún no ha comentado sobre los detalles. El domingo, Trump dijo que un acuerdo estaba cerca y que esperaba que los aliados europeos “asumieran una gran parte” de ese esfuerzo con el apoyo de Estados Unidos.

Desde el punto de vista ruso, cualquier fórmula que consolide a Ucrania dentro de un sistema de seguridad occidental supone una amenaza directa. Por ello, el futuro de regiones como Donetsk y Lugansk continúa siendo uno de los puntos más difíciles de resolver.

Más allá de los detalles técnicos, el debate sobre las garantías de seguridad refleja una transformación más amplia del orden internacional. Estados Unidos busca equilibrar su apoyo a Ucrania con una reducción progresiva de su implicación directa, mientras Europa se prepara para asumir un mayor protagonismo. Al mismo tiempo, Kiev intenta asegurar compromisos que trasciendan los ciclos políticos en Washington y Bruselas. @mundiario

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