El exgobernador demócrata Cuomo y el socialista Mamdani disputan la alcaldía de Nueva York
En la campaña más relámpago que se recuerde en la política neoyorquina, Zohran Mamdani irrumpió en el escenario electoral de Nueva York con una fuerza poco habitual para un candidato todavía joven, poco probado y que representa un perfil atípico en el sistema. Nacido en Uganda y criado en Queens, hijo de padres intelectuales, Mamdani ha conseguido lo que pocos habrían apostado hace apenas un año: convertirse en favorito para ocupar el sillón del ayuntamiento de la ciudad más poblada de Estados Unidos. A su vez, Andrew Cuomo, exgobernador demócrata del Estado de Nueva York y candidato independiente a la alcaldía de la Gran Manzana, se agarra a un clavo ardiendo para neutralizar a Zohran Mamdani, el demócrata progresista que lidera todos los sondeos de intención de voto para las elecciones de este 4 de noviembre. Protagonista de un escándalo de denuncias de acoso sexual de varias colaboradoras que le apartó del poder en 2021, ha recibido el respaldo del alcalde saliente, Eric Adams.
La marcha que organizó Zohran Mamdani este lunes, antes de la salida del sol, desde Brooklyn hasta el ayuntamiento –atravesando el puente de Brooklyn con simpatizantes tras un cartel que proclamaba “Llegó nuestra hora” y al grito de “Gravemos a los ricos”– no es solo un acto simbólico sino la expresión de una campaña que entiende la política como movilización de base, presencia cotidiana y discurso directo. En el acto, Mamdani reiteró tres propuestas centrales: congelar durante cuatro años los alquileres en pisos de renta controlada, ofrecer guarderías gratuitas hasta los cinco años y crear autobuses urbanos gratuitos para los usuarios.
Estas medidas no parten de cero: los analistas coinciden en que constituyen extensiones radicalizadas de políticas progresistas ya exploradas en Nueva York y otras urbes, aunque planteadas con un tono más ambicioso y disruptivo.Su desembarco ha sido vertiginoso, pero apoyado por varios factores que explican su empuje: Representa una generación nueva y diversa: inmigrante, musulmán, trilingüe, metabolizando identidades que hasta ahora no habían estado al frente de la alcaldía. Su dominio de los medios contemporáneos (redes, vídeos virales, autoconciencia mediática) le ha permitido fijar agenda, captar atención y convertir lo local en noticia nacional. Ha sabido conectar con el malestar por el coste de la vida en la ciudad: vivienda, transporte, niñez, son temas de urgencia para muchos electores, especialmente jóvenes y clases trabajadoras.Y su victoria en las primarias demócratas ha sido una sacudida: derrotó al ex-gobernador Andrew Cuomo, un peso pesado en el sistema, lo cual demuestra que su movimiento no es sólo promesa, sino fuerza.
Sin embargo, este ascenso ágil de Zohran Mamdani también acarrea interrogantes relevantes: A pesar de su carisma, su juventud (34 años) y su limitada experiencia ejecutiva suscitan dudas sobre su capacidad para gobernar una metrópolis tan compleja como Nueva York. Sus ideas, calificadas por él mismo como socialistas, suscitan temor entre sectores moderados del partido demócrata y una clara ofensiva por parte de los republicanos que lo presentan como “comunista” o extremista. Su pasado activismo –en particular sus declaraciones críticas de la policía de Nueva York, y de su postura sobre Israel/Palestina– ha provocado tensiones con comunidades clave y ha sido usado como proposición ofensiva contra él. Existe la incógnita de hasta qué punto su éxito local será reproducible o transferible fuera del contexto urbano y progresista de Nueva York. Algunos analistas advierten de que lo que funciona en un distrito urbano denso y multicultural puede no encajar en contextos más amplios o conservadores.
Trump irrumpió en la campaña de Nueva York con su apoyo al demócrata Cuomo frente al socialista Mamdani, que lidera las encuestas
El atractivo de Mamdani radica en la promesa de un cambio real, no cosmético: una ciudad que vive la crisis de la asequibilidad puede aceptar que alguien proponga medidas audaces, y su campaña lo ha entendido. Pero esa misma audacia exige que el electorado evalúe con detenimiento qué tipo de gestión está dispuesto a otorgar. ¿Es suficiente con buena voluntad y movilización? ¿O se impone experiencia, prudencia y alianzas con el centro? De entrada, Trump se vio obligado a irrumpir en la campaña de Nueva York con su apoyo a Cuomo frente al socialista Mamdani, que lidera las encuestas.
Si Mamdani triunfa, habrá demostrado que en la era actual la mezcla de identidad, tecnología, movilización y programa progresista puede con las estructuras tradicionales. Si no, las lecciones también serán claras: el centro, la experiencia y el control moderado –las armas de Andrew Cuomo– siguen siendo armas poderosas. En definitiva, Zohran Mamdani es la cara de un futuro posible de Nueva York; pero cabe preguntarse si ese futuro está listo para él, y si él está listo para ese futuro. A los ciudadanos toca decidir si quieren asumir ese riesgo o apostar por lo seguro. @mundiario