Trump minimiza el “Partido de América” de Musk, pero la rivalidad se intensifica

Elon Musk y Donald Trump. / RR.SS
Mientras el magnate promociona su nuevo movimiento político, el presidente de EE UU ha reaccionado con escepticismo ante la creación de la "ridícula" formación de su exasesor.

Cuando Elon Musk, magnate de la tecnología y empresario al frente de Tesla y SpaceX, anunció la fundación del "Partido de América" como respuesta directa al descontento con la legislación fiscal y de gasto firmada recientemente por el presidente de EE UU, Donald Trump, tomó una decisión que agravó la tensa brecha en la relación entre ambos multimillonarios, quienes hasta hace poco cooperaban activamente.

La reacción del mandatario no se hizo esperar. Desde Nueva Jersey, antes de abordar el Air Force One, Trump calificó la iniciativa de Musk como “ridícula” y agregó que “el sistema siempre ha sido bipartidista, los terceros partidos nunca han funcionado realmente”. En su opinión, la propuesta de Musk no haría más que generar confusión en un sistema que —según afirma— ha demostrado funcionar bajo la lógica de dos partidos predominantes.

Los comentarios despectivos entre ambos distan mucho de la relación que los magnates intentaron demostrar en la recta final de la campaña electoral. Musk no solo apoyó la candidatura presidencial del republicano en 2024 con millones de dólares, sino que también fue un visitante habitual (y huésped) en la Casa Blanca. Incluso llegó a liderar temporalmente el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), centrado en recortes masivos del gasto federal. Sin embargo, su vínculo se erosionó tras la propuesta de una ley presupuestaria que incrementaría la deuda pública en más de 3 billones de dólares, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO).

Este desencuentro fue suficiente para que Musk pasara de aliado a opositor. El empresario amenazó con apoyar financieramente a candidatos que desafíen a los republicanos que votaron a favor de la ley y propuso una alternativa política que, según él, devolvería la libertad al pueblo estadounidense.

Conflictos de intereses en la órbita de la NASA

Uno de los aspectos más delicados de la ruptura involucra a la mismísima NASA. A fines de 2024, Trump nominó al multimillonario Jared Isaacman —amigo cercano de Musk y empresario vinculado al sector espacial— como administrador de la agencia. Sin embargo, en mayo de 2025 retiró su nominación sin explicaciones públicas. Ahora, Trump ha reconocido que la cercanía de Isaacman con Musk y sus negocios espaciales representaban un conflicto de intereses "inaceptable".

“Pensé que era inapropiado que alguien tan cercano a Elon, y con negocios en el espacio, dirigiera una agencia como la NASA, que es clave en la vida corporativa de Elon”, declaró Trump en su plataforma Truth Social. También señaló su desagrado por las donaciones pasadas de Isaacman a políticos demócratas, lo que según él, contribuyó a congelar su nombramiento.

La disputa no solo es personal, sino también profundamente ideológica y corporativa. Trump argumenta que Musk reaccionó con furia porque la nueva legislación elimina los incentivos fiscales para vehículos eléctricos, lo cual afecta directamente a Tesla. El presidente insistió en que nunca apoyó un mandato federal para autos eléctricos (a pesar de que convirtió la Casa Blanca en un concesionario de coches eléctricos durante un día para apoyar las finanzas de Tesla) y que los consumidores deben poder elegir libremente entre gasolina, híbridos o nuevas tecnologías.

Por su parte, Musk ha cambiado de postura en torno a estos subsidios en los últimos meses, posiblemente como respuesta a la caída en las ventas de Tesla. Este giro, junto con la tensión sobre los contratos gubernamentales de sus compañías, ha enrarecido aún más el ambiente.

¿Visiones irreconciliables?

La creación del “Partido de América” representa más que una divergencia política. Es un intento por parte de Musk de consolidar un bloque propio con capacidad de influir en el Congreso, particularmente en escaños clave del Senado y la Cámara de Representantes. Aunque su propuesta enfrenta múltiples obstáculos legales y logísticos, el simple anuncio ha sido suficiente para provocar una reacción airada de Trump y una revisión crítica de los vínculos previos entre ambos.

La rivalidad Musk-Trump no solo modifica la dinámica entre dos pesos pesados del poder económico y político, sino que podría reconfigurar parte del panorama electoral de cara a las legislativas de 2026. El surgimiento de un nuevo actor político impulsado por la figura más rica del planeta no pasa desapercibido, incluso si su viabilidad estructural aún es incierta.

Trump, mientras tanto, sigue defendiendo el modelo bipartidista (mientras los demócratas aún se encuentran vapuleados por su victoria electoral) y recalca que la historia no ha sido benévola con los terceros partidos. Si bien puede desestimar el proyecto como una “distracción”, el hecho de que se haya visto obligado a responder con dureza revela que la amenaza no le resulta insignificante. @mundiario