Elon Musk eclipsa a Trump en la primera reunión de Gabinete: "sin mí, EE UU irá a la bancarrota"

La participación del magnate en la junta, a pesar de no ocupar un cargo en el Gobierno, ha generado controversia en torno a su influencia en la Administración de los Estados Unidos.
Elon Musk, empresario. / RR SS
Elon Musk, empresario. / RR SS

La primera reunión del Gabinete de la segunda Administración de Donald Trump tuvo lugar este miércoles con un invitado inesperado que acaparó la atención: Elon Musk. El magnate tecnológico, CEO de Tesla, SpaceX y X, se presentó en la Casa Blanca con una gorra de "Make America Great Again", consolidando su creciente influencia en el Gobierno.

Aunque Musk no ocupa formalmente un cargo en el Gabinete, su presencia en la reunión y su papel dentro del recién creado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) han levantado interrogantes sobre su verdadero nivel de poder dentro de la Administración Trump. Este organismo se ha convertido en un eje central del Gobierno al impulsar un drástico recorte del gasto público que ha eliminado subvenciones y programas federales, medidas que han generado controversia y resistencia dentro del mismo Ejecutivo.

La reunión comenzó con 45 minutos de retraso y con los miembros del Gabinete rezando en conjunto, dando gracias por la llegada de Trump a la presidencia. El mandatario abrió la sesión destacando un acuerdo con Ucrania para la explotación de sus recursos minerales, como parte de su plan de paz en la región. Sin embargo, el protagonismo pronto cambió de manos cuando el presidente elogió el trabajo del DOGE y cedió la palabra a Musk antes que a cualquier otro miembro de su equipo.

Desde la segunda fila de la sala, Musk se puso de pie y defendió con firmeza su gestión y declaró que "sin él, Estados Unidos irá a la bancarrota". También anunció un ambicioso plan para recortar el déficit en un billón de dólares para 2026, aunque reconoció que la promesa inicial de Trump de reducirlo en dos billones no será viable.

El polémico poder de Musk dentro del Gobierno

A pesar de no haber sido elegido por votación ni haber pasado por el escrutinio del Senado, Musk ha adquirido una posición de gran influencia en el Gobierno de Trump. Sus medidas para adelgazar la burocracia federal han generado fricciones dentro del propio Gabinete al entrometerse con regularidad en sus actividades y tomar decisiones unilaterales. 

Uno de los ejemplos más destacados ocurrió cuando el magnate tecnológico envió un correo electrónico a los trabajadores federales solicitando un informe detallado sobre cómo habían empleado su tiempo en la última semana. En su mensaje, advertía que no responder podría resultar en despido. Sin embargo, esta orden fue desautorizada por los miembros del Gabinete, quienes instaron a los empleados a no cumplir con la solicitud.

El presidente respaldó la iniciativa de Musk y, durante la reunión, minimizó las quejas de algunos secretarios de Gobierno, y afirmó que aquellos empleados que no respondieron al correo estaban "en la cuerda floja". “Algunos puede que se hayan mudado, cambiado de trabajo o que incluso estén muertos”, insinuó Trump sin pruebas de que el sistema federal sigue pagando salarios a personas fallecidas.

Reacciones dentro del Gabinete y la prensa

El creciente poder de Musk dentro del Gobierno no pasó desapercibido para los periodistas presentes. Durante la sesión de preguntas, un reportero cuestionó si los miembros del Gabinete estaban incómodos con la creciente influencia del empresario. Trump respondió con ironía: "¿Hay alguien descontento con Elon? Si es así, lo echaremos". La frase generó risas nerviosas entre los asistentes, seguidas de un rápido aplauso. Musk, aprovechando el momento, aseguró que el presidente había conformado "el mejor gabinete de la historia".

Las críticas sobre el rol de Musk en la Administración no han cesado. Medios estadounidenses han reportado que varios secretarios, entre ellos de Estado, Defensa, Energía, Salud y Seguridad Nacional han expresado su descontento con sus medidas. En especial, su intromisión en la gestión de empleados federales sin pasar por el filtro del Senado ha sido señalada como un posible conflicto de intereses, ya que sus propias empresas tienen contratos millonarios con el Gobierno.

Para disipar cualquier especulación sobre desacuerdos internos, Trump recurrió a su plataforma de redes sociales en la mañana del miércoles y escribió en mayúsculas: "TODOS LOS MIEMBROS DEL GABINETE ESTÁN EXTREMADAMENTE FELICES CON ELON". Añadió que los medios verían esto reflejado en la reunión del Gabinete, y reforzó su respaldo al empresario.

A diferencia de otras democracias donde las reuniones de gabinete son frecuentes y estructuradas, en Estados Unidos este tipo de encuentros suelen ser más esporádicos y protocolarios. La Administración Trump ha sido aún menos regular en este aspecto, pues ha delegado gran parte del trabajo a reuniones privadas con su jefa de gabinete, Susie Wiles, y los secretarios de cada departamento.

En esta primera sesión, varios miembros del Gabinete tuvieron intervenciones breves en respuesta a preguntas de la prensa. Destacó la participación del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien evitó pronunciarse sobre la reciente muerte de un niño no vacunado por paperas en Texas. También llamó la atención el silencio prolongado del vicepresidente J.D. Vance, quien solo habló después de una hora para criticar a los medios y defender las tácticas diplomáticas de Trump con respecto a Ucrania.

A pesar de la controversia que genera, la presencia de Musk en la primera reunión del Gabinete deja claro que su papel en la administración de Trump va más allá de una simple colaboración. Su influencia en las políticas económicas y administrativas, sumado a su cercanía con el presidente, lo convierten en una figura clave del gobierno republicano. @mundiario

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