El ejército británico levanta la prohibición de que los soldados puedan llevar barba
El tradicional uniforme británico del ejército podría experimentar un cambio notable. A partir de ahora, y una vez lograda la autorización del rey Carlos III, jefe de las Fuerzas Armadas, los soldados del ejército podrán lucir barba, rompiendo con una normativa que se remontaba a épocas pasadas.
Hasta este jueves, solo el sargento pionero tenía el privilegio de llevar barba, en parte debido a su papel como herrero y avanzando por delante del resto de la compañía para desbrozar el camino. Sin embargo, con esta nueva medida, todos los soldados podrán unirse a la tendencia, aunque con algunas restricciones.
Se permitirá únicamente una barba completa, rasurada a la altura de los pómulos y sin extenderse por el cuello, manteniendo una apariencia "aseada" que estará sujeta a constante revisión. Quedan excluidas patillas exageradas, perillas o tintes llamativos.
El suboficial mayor de primera clase, Paul Carney, explicó en un video difundido entre la tropa que esta decisión ha sido fruto de un proceso largo, teniendo en cuenta los intereses de diversas partes involucradas, incluido el Rey y los aliados del Reino Unido. “El jefe del Estado Mayor ha tenido en cuenta vuestras opiniones, y ha decidido cambiar la normativa referente a la apariencia, por lo que oficiales y soldados podrán llevar barba”, ha anunciado.
Una prohibición “ridícula”
Esta medida representa un cambio significativo en la tradición militar británica, que había mantenido la prohibición de la barba durante años, a diferencia de la Real Fuerza Aérea y la Marina Real, que ya permitían esta práctica entre sus miembros.
El debate sobre la barba en el ejército no es nuevo y ha estado sujeto a excepciones históricas o personales. Durante la Guerra de Crimea en el siglo XIX, el bigote y la barba se convirtieron en símbolo de valentía, mientras que en la actualidad, incluso el príncipe Enrique desafió la normativa al mantener su barba durante su boda con Meghan Markle.
Con esta decisión, el Ejército Británico busca adaptarse a los tiempos modernos y responder a las demandas de reclutamiento, como señaló el ministro de Defensa, Grant Shapps, quien había catalogado anteriormente la prohibición como "ridícula" y pidió la "modernización" de la institución militar. @mundiario