Crisis sin freno en Irán: represión, incomunicación y un cerco diplomático cada vez mayor
La crisis que sacude a Irán ha alcanzado una dimensión inédita y de enorme gravedad. Las protestas, inicialmente motivadas por la profunda crisis económica y el creciente malestar social, han derivado en un escenario de enfrentamiento abierto entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Según la organización HRANA, al menos 490 civiles y 48 agentes han muerto desde el estallido de las revueltas, mientras más de 10.600 personas han sido detenidas en apenas dos semanas. Son cifras que, aun sin verificación independiente debido a los cortes de internet y telefonía, revelan la magnitud del desbordamiento.
Durante más de tres días consecutivos, Irán ha permanecido prácticamente aislado del mundo exterior. Las redes móviles están intervenidas, las conexiones de banda ancha bloqueadas y los servicios de mensajería restringidos. Aun así, imágenes que se filtran desde hospitales y calles —probablemente vía satélite— muestran la crudeza de la situación: heridos con impactos de bala en la cabeza y el cuello, morgues saturadas y barrios enteros ardiendo tras enfrentamientos nocturnos.
En Teherán, la estrategia represiva ha obligado a los manifestantes a cambiar de táctica. Ya no se concentran en grandes avenidas, sino que organizan protestas fugaces en distintos puntos de la ciudad. La policía, que ha aumentado su presencia en las calles y recurre a drones para vigilancia, responde con munición real y detenciones masivas.
Ciudades simbólicas para el régimen, como Mashhad, se han convertido en escenarios de resistencia juvenil. Vídeos difundidos desde la zona muestran a grupos de jóvenes encapuchados bloqueando calles mientras se escuchan ráfagas de disparos. También se registraron protestas en Rasht, Tabriz, Shiraz y Kerman, lo que sugiere que la movilización es nacional y no localizada.
📹 Filas de cadáveres se acumulan en el exterior del centro forense de la ciudad iraní de Kahrizak, en la provincia de Teherán. Las protestas continúan pese a la dura represión, que ha causado más de medio millar de muertos en dos semanas https://t.co/JS7457BdZf pic.twitter.com/B95QzrOGuU
— EL PAÍS (@el_pais) January 11, 2026
El Gobierno señala a enemigos externos
El presidente Masud Pezeshkian ha responsabilizado directamente a Estados Unidos e Israel de promover la desestabilización mediante la infiltración de “terroristas” vinculados a los disturbios. En su narrativa, las protestas no responden a demandas populares sino a un complot extranjero destinado a destruir las instituciones iraníes.
Washington, sin embargo, sostiene otro discurso. Donald Trump advirtió el 2 de enero que está preparado para actuar militarmente si la represión continúa. Este sábado insistió en su red social en que “Irán busca la libertad” y prometió apoyo en caso de un levantamiento generalizado. Según fuentes citadas por The New York Times, la Casa Blanca evalúa ataques selectivos contra objetivos no militares.
Israel, enemigo histórico de Teherán, también sigue la situación con atención. Benjamín Netanyahu ha expresado abiertamente su respaldo al movimiento de protesta y ha condenado las “masacres” del régimen. Tel Aviv teme que la inestabilidad acelere el avance del programa nuclear iraní, que considera una amenaza existencial.
🇮🇷 | AHORA — Así se encuentra en estos momentos el centro de Teherán, Irán. 10 pm.
— Agustín Antonetti (@agusantonetti) January 11, 2026
Los iraníes están otra vez en las calles de forma masiva, a pesar de los miles de asesinatos de las últimas horas.
Ya son 15 días consecutivos. Histórico.pic.twitter.com/TALb84YkJA
El fiscal general iraní, Mohammad Movahedi Azad, ha advertido que quienes participen en los disturbios podrían ser procesados como “enemigos de Dios”, una acusación que contempla la pena de muerte. El líder supremo, Ali Jamenei, ha respaldado una respuesta “implacable” y ha calificado a los manifestantes de “alborotadores al servicio del enemigo”.
La agencia semioficial Tasnim, que ha recuperado parcialmente su actividad tras los cortes de comunicación, asegura que las fuerzas de seguridad han detenido a más de 200 “líderes operativos de grupos terroristas”, supuestamente en posesión de armas, explosivos y cócteles molotov. También acusa a los manifestantes de incendiar mezquitas, bancos, edificios públicos y centros comerciales, aunque varios observadores señalan que muchos de estos establecimientos pertenecen a empresas vinculadas al régimen.
Víctimas jóvenes y disparos a corta distancia
Los testimonios procedentes de hospitales y familiares son estremecedores. Un relato citado por la organización IHR, con sede en Oslo, describe una morgue de Teherán colapsada con “centenares de cuerpos”, en su mayoría jóvenes de entre 18 y 22 años. Muchas víctimas presentan disparos en la cabeza o en el cuello a corta distancia, lo que apunta a una intención clara de matar, no de dispersar.
La BBC ha confirmado que solo entre jueves y sábado ingresaron más de 100 cadáveres en dos hospitales de Teherán y Rasht. Time elevó la cifra al señalar que seis centros médicos recibieron 217 cuerpos en menos de 48 horas.
No suelo compartir este tipo de videos, pero es necesario… Están hablando de más de 3000 personas asesinadas en Irán en las ultimas horas, y siento una impotencia increíble.💔
— Muy.Mona/🇪🇸💚 (@Capitana_espana) January 11, 2026
pic.twitter.com/aI8npXEFim
La tensión ha alcanzado al Parlamento iraní, donde su presidente, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier ataque estadounidense convertiría a Israel y a las bases norteamericanas en la región en “objetivos legítimos”. Defendió que Irán libra una guerra en “cuatro frentes”: económico, militar, cognitivo y antiterrorista.
Irán se mueve entre un estallido social sin precedentes, una represión que no conoce límites y la amenaza de un conflicto externo. El apagón informativo dificulta medir la magnitud real de la crisis, pero los datos disponibles dibujan un país sumido en el miedo y la desesperación, donde la violencia estatal ha rebasado todas las líneas rojas conocidas.
Mientras tanto, las potencias regionales y Estados Unidos calibran sus movimientos, conscientes de que un error de cálculo podría desencadenar un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles para toda la región. @mundiario


