Crisis en Corea del Sur: la oposición impulsa la destitución del presidente Yoon Suk-yeol tras el caos de la ley marcial
Corea del Sur atraviesa un momento de extrema incertidumbre tras los acontecimientos que marcaron la noche del martes y la madrugada del miércoles. El presidente Yoon Suk-yeol, líder del Partido del Poder Popular (PPP), desató un terremoto político al declarar la ley marcial de emergencia, acusando a la oposición de ejercer actividades antiestatales y simpatizar con Corea del Norte. Aunque la medida fue revocada horas después, tras una votación exprés en la Asamblea Nacional y multitudinarias protestas en Seúl, las consecuencias políticas no han tardado en aflorar.
La oposición, liderada por el Partido Democrático (centroizquierda), que cuenta con una mayoría parlamentaria junto a otras formaciones menores, presentó una moción para destituir al presidente. Este procedimiento, respaldado por 190 diputados opositores y un independiente, será debatido en el Parlamento en los próximos días y podría ser votado entre el viernes y el sábado.
Los hechos que desencadenaron el conflicto
Todo comenzó la noche del martes, cuando el presidente Yoon anunció la imposición de la ley marcial, alegando amenazas a la estabilidad del país y un supuesto control opositor del Parlamento. La respuesta fue inmediata: manifestantes tomaron las calles de Seúl mientras la Policía cerraba las entradas del Legislativo y tropas militares se desplegaban en el edificio parlamentario.
El Ministerio de Defensa movilizó cerca de 300 soldados, algunos de los cuales llegaron en helicópteros y otros saltaron las vallas del Parlamento, generando escenas de caos. Legisladores opositores utilizaron extintores para impedir el avance de los militares. Horas más tarde, la Asamblea revocó la ley marcial en una sesión de emergencia y el propio Yoon anunció su retirada.
El ministro de Defensa, Kim Yong-hyun, presentó su dimisión tras asumir la responsabilidad por recomendar al presidente la imposición de la ley marcial. En un mensaje dirigido a los ciudadanos, Kim pidió disculpas por “el caos y la confusión generados”. Su renuncia se suma a las demandas de destitución impulsadas por la oposición contra otros altos funcionarios, incluidos fiscales y auditores cercanos a Yoon.
Por su parte, el primer ministro Han Duck-soo emitió un mensaje para calmar a la población, prometiendo estabilidad y el mantenimiento de los servicios esenciales. Sin embargo, las tensiones dentro del Ejecutivo son evidentes, mientras el presidente Yoon, cuya popularidad está en mínimos históricos, permanece fuera de escena desde el incidente.
Una moción que podría cambiar el rumbo político
La moción de destitución presentada por la oposición requerirá el apoyo de al menos dos tercios de los 300 legisladores para ser aprobada. Dado que el PPP controla 108 escaños, algunos diputados oficialistas tendrían que sumarse a la iniciativa para que prospere. En caso de ser aprobada, Yoon sería suspendido de sus funciones a la espera de que el Tribunal Constitucional decida su destitución definitiva.
Desde la oposición, los líderes parlamentarios han manifestado que el incidente de la ley marcial es una prueba de que Yoon no está capacitado para liderar el país. “El pueblo exige su renuncia inmediata”, declaró Park Chan-dae, portavoz del Partido Democrático.
El incidente de la ley marcial se enmarca en un clima político ya enrarecido por las investigaciones que afectan a figuras cercanas al presidente, incluida la primera dama, Kim Keon-heen, acusada de manipulación bursátil. Además, la oposición acusa al Gobierno de bloquear auditorías clave y de utilizar los mecanismos presidenciales de veto de forma excesiva, paralizando numerosos proyectos de ley.
En el plano económico, Corea del Sur enfrenta desafíos como el encarecimiento de la vivienda, una inflación al alza y el envejecimiento de su población. Estos problemas han erosionado la popularidad de Yoon, quien asumió el cargo en mayo de 2022 sin haber controlado en ningún momento el Parlamento.
La declaración y revocación de la ley marcial ha sacudido a una de las democracias más consolidadas de Asia, dejando en evidencia las fracturas políticas internas. Con un Parlamento controlado por la oposición y una sociedad cada vez más polarizada, el futuro político de Yoon Suk-yeol y la estabilidad de su Gobierno parecen pender de un hilo. @mundiario





