“Inaceptable”: crece la condena global tras el ataque israelí a la única iglesia católica de Gaza
El reciente ataque del Ejército israelí a la Iglesia de la Sagrada Familia, la única parroquia católica de la Franja de Gaza, ha desatado nuevamente una firme ola de condena internacional sobre la actuación de las tropas israelíes en el enclave. El bombardeo, que dejó al menos tres muertos y nueve heridos —entre ellos el párroco Gabriel Romanelli, quien mantenía contacto directo y diario con el fallecido Papa Francisco—, ha puesto de relieve la creciente preocupación global por el coste humano del conflicto en la región.
La iglesia, situada en la ciudad de Gaza, se había convertido en refugio para unas 600 personas, incluidos niños con discapacidad y desplazados musulmanes y cristianos. Su carácter sagrado y su función humanitaria no impidieron que fuera alcanzada por un proyectil, cuyo origen, según el Ejército israelí, fue un “impacto accidental de fragmentos de una munición disparada durante una operación en la zona”.
El Papa León XIV, en un comunicado emitido desde Roma, expresó su "profunda tristeza" por la pérdida de vidas humanas y reafirmó su “esperanza de diálogo, reconciliación y una paz duradera”. También manifestó su cercanía con el padre Romanelli y los fieles heridos, en lo que describió como una “tragedia moralmente injustificada”.
Organismos multilaterales y líderes políticos también se sumaron a las críticas. El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó el ataque como “inaceptable” y recordó que los lugares de culto que ofrecen refugio a civiles deben ser respetados y protegidos. “Ya se han perdido demasiadas vidas”, declaró.
Desde Europa, los gobiernos de Francia, Italia y España condenaron enérgicamente lo sucedido. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, lo calificó de “inaceptable”. “Los ataques contra la población civil que Israel ha llevado a cabo desde hace meses son inaceptables. Ninguna acción militar puede justificar tal actitud”, señaló la líder italiana.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, habló de un “infierno en Gaza”, y su canciller, Jean-Noël Barrot, denunció la vulneración de un lugar bajo “protección histórica de Francia”. España, a su vez, exigió el respeto al derecho internacional humanitario y urgió al cese inmediato de las hostilidades.
La respuesta de Israel: un error en medio del caos
Israel, a través de su Ministerio de Exteriores, lamentó los hechos y aseguró que "no tiene como objetivo los sitios religiosos". El portavoz Oren Marmonstein reafirmó que el ejército “solo ataca objetivos militantes y hace todo lo posible para minimizar daños a civiles y estructuras religiosas”. No obstante, este no es un incidente aislado: según datos de la Autoridad Nacional Palestina, más de 800 mezquitas han sido destruidas en Gaza durante el año 2024.
Desde el inicio de la guerra, Israel ha llevado a cabo numerosos ataques aéreos dirigidos a diversos sitios religiosos en Gaza, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la violación del derecho internacional humanitario y la protección del patrimonio cultural. Entre los incidentes más notables se encuentra el ataque a la Iglesia Ortodoxa de San Porfirio, ocurrido el 20 de octubre de 2023, poco después de la masacre perpetrada por Hamás que dio inicio al conflicto actual.
A nivel diplomático, se reveló que el presidente estadounidense Donald Trump contactó directamente con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu para expresar su frustración por el ataque, según confirmó la Casa Blanca. Poco después, la Oficina de Netanyahu emitió una declaración en la que expresó “profundo pesar por el impacto accidental” y afirmó que se está llevando a cabo una investigación interna para esclarecer lo sucedido.
Un refugio que deja de serlo
Este episodio se suma a una lista creciente de ataques a infraestructuras civiles como escuelas, hospitales y templos religiosos en Gaza, en el contexto de la operación militar israelí contra Hamás. Israel argumenta que muchos de estos lugares son utilizados por el grupo islamista como escondites o centros operativos, aunque las consecuencias humanitarias siguen generando críticas en múltiples frentes.
El Patriarcado Latino de Jerusalén, al que pertenece la iglesia afectada, denunció el hecho como una violación “flagrante a la dignidad humana y a la inviolabilidad de los lugares religiosos”. El cardenal Pierbattista Pizzaballa fue claro al afirmar que dos de los heridos están en estado crítico y que “ha llegado el momento de que los líderes alcen la voz”.
Más allá de las declaraciones y las investigaciones en curso, el ataque a la iglesia de la Sagrada Familia vuelve a poner de relieve las interrogantes sobre el respeto al derecho humanitario y los mecanismos reales de protección para la población civil por parte de Tel Aviv.
Mientras la comunidad internacional busca respuestas y exige responsabilidades, la Franja de Gaza sigue siendo escenario de una violencia que no distingue entre combatientes y civiles, ni entre templos y trincheras.@mundiario

