Corea del Norte inaugura un megaresort costero como emblema turístico, pero no para todos
En medio de sanciones internacionales, restricciones fronterizas y un clima político marcado por alianzas selectivas, Corea del Norte ha apostado por un nuevo frente para aliviar su economía: el turismo. La reciente inauguración del complejo costero Wonsan Kalma, a orillas del mar del Este, representa uno de los proyectos más ambiciosos impulsados por el régimen norcoreano bajo el liderazgo de Kim Jong-un.
Con capacidad para 20.000 visitantes, el resort se extiende a lo largo de cuatro kilómetros de playa e incluye hoteles, restaurantes, parques acuáticos, centros comerciales y zonas recreativas. El objetivo oficial, según la agencia estatal KCNA, es posicionarlo como un “resort cultural de clase mundial, sin igual en el mundo”. La inauguración se escenificó con una producción mediática que mostró al líder sonriente en la arena, compartiendo momentos familiares y presidiendo un acto multitudinario al estilo de un festival internacional.
Wonsan Kalma no es solo un centro turístico. Es una vitrina cuidadosamente diseñada para proyectar al exterior la imagen de un país moderno, organizado y capaz de ejecutar proyectos a gran escala, a pesar de su prolongado aislamiento y deterioro económico. La ubicación no es casual: Wonsan fue un destino vacacional para la familia Kim durante generaciones, lo que refuerza la carga personalista del proyecto.
En paralelo, se han desarrollado otras infraestructuras en la zona, como el aeropuerto de Kalma, que tiene una doble función civil y militar, lo que ilustra la estrecha vinculación entre turismo, seguridad y proyección de poder en la planificación norcoreana.
Turismo selectivo y controlado
Pese a las grandes cifras y la ambición estética, la realidad es que el acceso al resort estará, por ahora, restringido a ciudadanos nacionales y a grupos organizados de turistas rusos. La pandemia de la covid-19 sirvió como justificación para cerrar aún más las fronteras, y aunque a inicios de 2024 algunos grupos internacionales lograron ingresar, los viajes turísticos siguen limitados, aunque menos restringidos desde 2023.
La presencia del embajador ruso y su delegación en la ceremonia inaugural subraya el nuevo eje diplomático entre Moscú y Pyongyang. Algunos analistas especializados en Pyongyang sugieren que Rusia pudo haber ofrecido apoyo logístico y económico a cambio de suministros militares norcoreanos para la guerra en Ucrania. Esta cooperación se inscribe en el marco del reciente acuerdo de defensa mutua entre ambos países..
En contraste, China, tradicional socio económico y aliado político del régimen, no estuvo representada en la ceremonia, lo que podría reflejar un enfriamiento en las relaciones bilaterales. Antes de la pandemia, más del 90 % del turismo en Corea del Norte era de origen chino, por lo que la exclusión del gigante asiático en este relanzamiento resulta significativa.
North Korea has completed the Wonsan Kalma coastal tourist zone, a major east coast resort project promoted for years by leader Kim Jong Un to boost tourism, state media reported https://t.co/PyA9r2nW7c pic.twitter.com/cXkYwxjcx9
— Reuters (@Reuters) June 26, 2025
Una estrategia económica definida
Corea del Norte ha invertido importantes recursos en este proyecto, pese a contar con un presupuesto estatal restringido por las sanciones internacionales y una economía debilitada. La estrategia parece clara: diversificar las fuentes de ingreso por medio de un turismo estrictamente controlado y enfocado en socios diplomáticos fiables.
La apuesta por el turismo responde a una necesidad práctica: el sector no está directamente sancionado por Naciones Unidas, lo que le permite al régimen generar ingresos en divisas sin contravenir los marcos legales internacionales. Además, la apertura gradual y selectiva permitiría a Pyongyang obtener beneficios económicos sin ceder el control político sobre quién entra y qué ve dentro de sus fronteras.
Aunque el complejo turístico representa una novedad dentro del aparato propagandístico norcoreano, las expectativas de atraer turismo masivo están limitadas por las mismas condiciones que sostienen al régimen: control, vigilancia y opacidad. La eventual apertura a turistas chinos o de otras nacionalidades dependerá del equilibrio entre la rentabilidad económica y la preservación del aislamiento ideológico. @mundiario


