El control de las fronteras de Gaza amenaza el posible alto el fuego
La disputa por el control de la estratégica frontera sur de Gaza está generando tensiones significativas entre Israel y Egipto, amenazando las relaciones que han persistido durante 45 años desde la firma del tratado de paz. El conflicto surge en medio de los esfuerzos de El Cairo por mediar un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás. Este martes, Hamás confirmó que está “estudiando” una propuesta israelí que busca poner fin a semanas de bombardeos a cambio de la liberación de rehenes en la Franja.
La tensión se intensifica por la pretensión del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de ejercer un mayor control sobre un corredor fronterizo con Egipto, cuyo estatus está regulado desde 1979. Las negociaciones para un alto el fuego en Gaza se están llevando a cabo, y Hamás formalmente insiste en la retirada total de las tropas israelíes como condición previa.
Tras la reunión en París, donde representantes de la CIA, el Mosad, el Shin Bet (agencia de seguridad israelí) y otros líderes discutieron un acuerdo de alto el fuego en Gaza, las propuestas están sobre la mesa. Aunque Hamás sigue insistiendo en la retirada total, su líder, Ismail Haniya, ha confirmado que están “estudiando” la última oferta israelí.
Netanyahu, públicamente enfocado en una “victoria total” contra Hamás, ha declarado que no habrá retirada de tropas ni liberación masiva de prisioneros palestinos. La última propuesta israelí incluye un alto el fuego de seis semanas y la liberación de 35 rehenes a cambio de la salida de prisión de “varios miles” de reclusos palestinos. Sin embargo, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, amenaza con derrocar al Gobierno de Netanyahu si se acepta el alto el fuego bajo esas condiciones.
Tensiones entre Egipto e Israel
La preocupación en El Cairo se centra en la posible expansión de la ofensiva militar en Gaza hacia el sur y las órdenes de reubicación de civiles. Existe el temor a una expulsión masiva de gazatíes hacia la península del Sinaí, en Egipto. La relación entre Egipto e Israel, mejorada tras las guerras entre ambos, se ha visto afectada por desacuerdos recientes como la entrada de la ayuda humanitaria por el paso de Rafah, y se teme que Israel esté considerando reinstaurar asentamientos en Gaza.
El Cairo, como mediador clave en las negociaciones indirectas entre el grupo palestino respaldado por Irán y Tel Aviv, rechaza la expulsión de gazatíes a su territorio, alegando que sería cómplice de una “limpieza étnica” y socavaría el derecho palestino a crear un Estado. Pero Egipto también tiene serias preocupaciones de seguridad y económicas al permitir la entrada de los desplazados a una península otrora controlada por el grupo terrorista de los Hermanos Musulmanes, aliados clave de Hamás.
La relación entre Israel y Egipto, ya tensa por acusaciones mutuas, ahora enfrenta un grave desafío. También se ha filtrado que Egipto podría retirar su embajador en Tel Aviv, una medida que no se ha tomado desde 1982.
En el contexto interno egipcio, las autoridades se enfrentan a la dificultad de equilibrar las relaciones con Israel y Occidente con el apoyo popular a la causa palestina, que ha provocado protestas. Además, Egipto atraviesa una crisis económica agravada por la interrupción del tráfico marítimo en el canal de Suez, a consecuencia de los ataques a los barcos en el mar Rojo de los hutíes que controlan parcialmente Yemen. La situación en Gaza ha afectado directamente a territorio egipcio, generando preocupaciones adicionales para El Cairo. @mundiario


