Choque entre asesores: Musk arremete contra el arquitecto de los aranceles de Trump
La confrontación entre el magnate tecnológico Elon Musk y el asesor económico del presidente de EE UU, Donald Trump, Peter Navarro, ha escalado a una guerra de insultos públicos. Esta situación evidencia no solo profundas diferencias sobre política comercial, sino también una creciente tensión interna en la Casa Blanca.
La reacción no tardó en llegar. Navarro respondió a las críticas del magnate desde la cadena CNBC, atacó los intereses comerciales de Musk y aseguró que sus declaraciones reflejaban motivaciones personales. “Elon no es un fabricante de automóviles, es un ensamblador”, afirmó con desdén, y señaló que gran parte de los componentes de los vehículos Tesla provienen de Asia. “Nosotros queremos que los coches se fabriquen completamente en EE UU”, añadió.
El conflicto escaló aún más este martes, cuando Musk volvió a arremeter contra Navarro en redes sociales, desmintiendo sus declaraciones sobre Tesla y reiterando sus insultos. A través de una serie de tuits, el magnate se refirió a Navarro como un “auténtico imbécil”, “más tonto que un saco de ladrillos” y lo llamó "Peter Retarrdo".
De hecho, uno de los comentarios más ácidos del empresario fue dirigido a Ron Vara, un supuesto economista citado por Navarro en sus libros, que más tarde se reveló por la prensa estadounidense como un personaje ficticio inventado por el propio asesor (un anagrama de su apellido). Musk no perdió la oportunidad de ironizar sobre ello.
"Independientemente de la definición que se use, Tesla es el fabricante de automóviles más integrado verticalmente en Estados Unidos, con el mayor porcentaje de contenido estadounidense. Navarro debería preguntarle al falso experto que se inventó, Ron Vara".
Pese a la virulencia del cruce, la Casa Blanca restó importancia al enfrentamiento. Karoline Leavitt, portavoz del Gobierno de Trump, aseguró que las diferencias son parte del “espíritu abierto” de la Administración. “Los chicos serán chicos, y dejaremos que sigan peleando en público”, declaró en rueda de prensa. “Esta es la Administración más transparente de la historia, y el presidente valora escuchar todas las opiniones antes de tomar una decisión”.
Las tensiones entre los asesores del presidente no solo reflejan un desacuerdo sobre los aranceles, sino también un problema de coherencia en la comunicación del Gobierno. Mientras Navarro insiste en que “no hay terreno para la negociación” con ciertos países, otros miembros del gabinete, como Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, aseguran que están negociando activamente con más de 70 naciones y esperan sumar más. “Estamos gestionando una cantidad enorme de solicitudes”, afirmó Hassett.
El propio Trump intenta mantener el control del discurso al anunciar que está en conversaciones para lograr un “gran acuerdo” con Corea del Sur. En una publicación en Truth Social, aseguró que el equipo surcoreano ya se dirige a Washington para cerrar la negociación y que otros temas, más allá del comercio, también están siendo incluidos. “Es un proceso hermoso y eficiente”, escribió el presidente, pese a las múltiples contradicciones en su equipo.
En medio de esta compleja coyuntura política y comercial, la Casa Blanca prepara una semana clave en términos de relaciones exteriores. Leavitt anunció la próxima visita del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ambos líderes afines ideológicamente a Trump. Bukele será recibido el lunes 14 de abril, y Meloni llegará el jueves 17.@mundiario

